LECTURAS DEL JUEVES III DE PASCUA 19 DE ABRIL (BLANCO)…

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre…


 

 

RESPUESTAS DE FE S.D.A.

SAN EXPEDITO MÁRTIR

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Ex 15, 1-2

Cantemos al Señor, pues su victoria es grande. Mi fortaleza y mi alabanza es el Señor, Él es mi salvación. Aleluya…

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos aprovechar bien los dones de tu bondad en estos días en que, por gracia tuya, la hemos experimentado más plenamente, para que, libres de las tinieblas del error, nos hagas estar adheridos firmemente a tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

Aquí hay agua. ¿Hay alguna dificultad para que me bautices?…

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 26-40

En aquellos días, un ángel del Señor le dijo a Felipe: “Levántate y toma el camino del sur, que va de Jerusalén a Gaza y que es poco transitado”. Felipe se puso en camino. Y sucedió que un etíope, alto funcionario de Candaces, reina de Etiopía, y administrador de sus tesoros, que había venido a Jerusalén para adorar a Dios, regresaba en su carro, leyendo al profeta Isaías.

Entonces el Espíritu le dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a ese carro”. Corrió Felipe, y oyendo que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Entiendes lo que estás leyendo?” Él le contestó: “¿Cómo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?” Entonces invitó a Felipe a subir y a sentarse junto a él.

El pasaje de la Escritura que estaba leyendo, era éste: Como oveja fue llevado a la muerte; como cordero que no se queja frente al que lo trasquila, así él no abrió la boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, puesto que su vida ha sido arrancada de la tierra’?

El etíope le preguntó a Felipe: “Dime, por favor: ¿De quién dice esto el profeta, de sí mismo o de otro?” Felipe comenzó a hablarle y partiendo de aquel pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. Siguieron adelante, llegaron a un sitio donde había agua y dijo el etíope: “Aquí hay agua. ¿Hay alguna dificultad para que me bautices?” Felipe le contestó: “Ninguna, si crees de todo corazón”. Respondió el etíope: “Creo que Jesús es el Hijo de Dios”. Mandó parar el carro, bajaron los dos al agua y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El etíope ya no lo vio más y prosiguió su viaje, lleno de alegría. En cuanto a Felipe, se encontró en la ciudad de Azoto y evangelizaba los poblados que encontraba a su paso, hasta que llegó a Cesárea. 

Palabra de Dios…

Te alabamos, Señor…

Del salmo 65

R. Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya…

Naciones, bendigan a nuestro Dios, hagan resonar sus alabanzas, porque él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. R.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por mí; a él dirigí mis oraciones y mi lengua le cantó alabanzas. R.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró su gracia. R.

ACLAMACIÓN Jn 6, 51

 

 

 

R. Aleluya, aleluya…

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre…

Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo…

Del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Palabra del Señor…

Gloria a ti, Señor Jesús…

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que por el santo valor de este sacrificio nos hiciste participar de tu misma y gloriosa vida divina, concédenos que, así como hemos conocido tu verdad, de igual manera vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor…

Prefacio I-V de Pascua.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 2 Co 5, 15

Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para El, que murió y resucitó por ellos. Aleluya…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor…

Evangelio del día: La Eucaristía transforma y nos hace capaces de amar…

San Juan 6,44-51 – III jueves de pascua: El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo…

Evangelio según San Juan 6,44-51

Jesús, pan vivo bajado del Cielo: “Nadie puede venir a mí,si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas:Todos serán instruidos por Dios.Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

San Juan narra en su evangelio el discurso sobre el pan de vida, impartido por Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, cuando afirmó:

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.

Jesús dice que no vino a este mundo para dar algo, sino para darse a sí mismo, para dar su vida como alimento para los que tienen fe en Él.

Esta comunión con el Señor nos compromete a nosotros, sus discípulos, a imitarlo, haciendo de nuestra existencia, de nuestros comportamientos, pan partido para los demás, como el Maestro partió el pan que es realmente su carne.

Cada vez que participamos en la santa misa y nos nutrimos con el Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesús y del Espíritu Santo obra en nosotros, plasma nuestro corazón, nos comunica actitudes internas que se traducen en comportamientos conformes al Evangelio.

En primer lugar, la docilidad a la Palabra de Dios, después la fraternidad entre nosotros, el coraje del testimonio cristiano, la fantasía de la caridad, la capacidad de dar esperanza a los que no la tienen, de acoger a los excluidos.

De este modo, la Eucaristía hace que madure en nosotros un estilo de vida cristiano. La caridad de Cristo, recibida con el corazón abierto… nos transforma, nos hace capaces de amar, no según la medida humana, siempre limitada, sino según la medida de Dios :sin medida.

Y entonces llegamos a ser capaces de amar incluso a los que no nos aman, y esto no es fácil…

Porque si sabemos que una persona no nos quiere, también nosotros nos sentimos llevados a no quererla. ¡Pues no!. ¡Tenemos que amar incluso a los que no nos aman! Oponernos al mal con el bien, perdonar, compartir, acoger a los demás.

Gracias a Jesús y su Espíritu, también nuestra vida se convierte en “pan partido” para nuestros hermanos. ¡Y viviendo así, descubrimos la verdadera alegría! La alegría de hacerse don, de devolver el gran don que nos dieron por primera vez, sin mérito de parte nuestra.

Les invito a recordar dos cosas:

  1. La medida del amor de Dios es amar sin medida,
  2. Nuestra vida, con el amor de Jesús, recibiendo la Eucaristía, se hace don.

(Homilía en la Fiesta del Corpus Christi,22 de Junio de 2014)

Oración de Sanación

Amado Jesús mío, Tú siempre estás allí, atento y pronto a escuchar mis palabras, atiendes mis súplicas y necesidades porque me amas quieres lo mejor para mí

Confío en tu poder, en que eres Pan de vida eterna y que te donas como alimento para nuestras débiles almas. Eres el Pan vivo bajado del cielo que me has salvado con tu entrega generosa sin yo merecerlo.

Señor, yo creo; pero aumenta mi fe. Tal vez mis sentidos limitados me hagan ver que es solo un trozo de pan el que como en la Eucaristía, pero la Fe en Ti y en tu amor me hacen ver con el corazón que tu presencia habita allí

En la Eucaristía haces estremecer mi espíritu renovando toda esperanza de vida ¡No es un acto de magia!, eres un Dios vivo, un Dios lleno de poder que te haces presente para apaciguar a las almas inquietas

¡Pero que mayor muestra de amor lo que has hecho!, te conviertes en el alimento espiritual reparador de nuestras vidas cansadas y agobiadas por las heridas que nos han dejado nuestros propios pecados.

Dame de tu fortaleza, Señor mío, para poder despreciar definitivamente todas aquellas formas mundanas que me llevan a separar mi alma de Ti, de tu gracia, de tu donación de amor eterno

¿Dónde podría estar más a gusto sino disfrutando del manjar glorioso que me lleva a conocer un pedacito de las maravillas de tu reino?

Reconozco mi debilidad y al mismo tiempo reconozco tu grandeza que me hacen sentir amado cada vez que acudo a tu misterio de salvación. Amén

Propósito para hoy

Revisar mi plan de vida para analizar qué medios voy a proponerme para crecer más en el amor a los demás

Frase de reflexión

“No nos limitemos a decir que somos cristianos. Debemos vivir la fe, no sólo con las palabras, sino también con obras”. Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com

 

LECTURAS DEL MIÉRCOLES III DE PASCUA 18 DE ABRIL (BLANCO)…

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que Él me ha dado, sino que lo resucite en el último día…

RESPUESTAS DE FE S.D.A.

SAN PERFECTO PRESBÍTERO Y MÁRTIR

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 70, 8. 23

Mi boca, Señor, se llene de alabanzas, para que pueda cantarte; y así mis labios se llenarán de júbilo. Aleluya…

ORACIÓN COLECTA

Muéstrate propicio, Señor, con tu familia santa y protégela benignamente, de manera que a quienes concediste la gracia de la fe, les otorgues también la participación eterna en la resurrección de tu Unigénito. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos…

LITURGIA DE LA PALABRA

Al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio…

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 8, 1-8

El mismo día de la muerte de Esteban, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén, y todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y por Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Entre tanto, Saulo hacía estragos en la Iglesia: entraba en las casas para llevarse a hombres y mujeres y meterlos en la cárcel.

Los que se habían dispersado, al pasar de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba ahí a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran alegría en aquella ciudad.

Palabra de Dios…

Te alabamos, Señor…

Del Salmo 65

R/. Las obras del Señor son admirables. Aleluya…

Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: “Tu obra es admirable”. R/.

Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres. R/.

Él transformó el Mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor es eterno y poderoso. R/.

ACLAMACIÓN Cfr. Jn 6, 40

 

 

 

 

R/. Aleluya, aleluya…

El que cree en mí tiene vida eterna, dice el Señor, y yo lo resucitaré en el último día… R/.

La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna…

Del santo Evangelio según san Juan: 6, 35-40

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que Él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día”.

Palabra del Señor…

Gloria a ti, Señor Jesús…

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud por estos misterios pascuales que celebramos, para que, continuamente renovados por su acción, se conviertan para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor…

Prefacio I-V de Pascua

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Resucitó el Señor y nos iluminó a nosotros, los redimidos con su Sangre. Aleluya…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor…

Evangelio del día: Rezar y pedir la gracia de querer hacer la voluntad de Dios…

San Juan 6,35-40 – III miércoles de Pascua: Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna…

Evangelio según San Juan 6,35-40

La voluntad del Padre: “Jesús les respondió: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

La obediencia a la voluntad de Dios es la senda de Jesús, que comienza con esto: “Vengo para hacer la voluntad de Dios”.

Y es también el camino de la santidad, del cristiano, porque fue precisamente el camino de nuestra justificación: que Dios, el proyecto de Dios, se realice, que la salvación de Dios se realice. Al contrario de lo que sucedió en el Paraíso terrestre con la no-obediencia de Adán: la desobediencia, que trajo el mal a toda la humanidad.

En efecto, también los pecados son actos de no obedecer a Dios, de no hacer la voluntad de Dios. En cambio, el Señor nos enseña que este es el camino, no existe otro.

Un camino que comienza con Jesús, en el cielo, en la voluntad de obedecer al Padre, y en la tierra comienza con la Virgen, en el momento en que ella dice al ángel: “Que se cumpla en mí lo que tú has dicho”. (cf. Lc 1, 38), es decir, que se cumpla la voluntad de Dios. Y con ese SÍ a Dios, el Señor comenzó su itinerario entre nosotros.

Sin embargo, ni siquiera para Jesús fue fácil. “El diablo, en el desierto, en las tentaciones, le hizo ver otros caminos”, pero no se trataba de la voluntad del Padre y Él lo rechazó.

Lo mismo sucedió cuando a Jesús no lo comprendieron y lo abandonaron; muchos discípulos se marcharon porque no entendían cómo es la voluntad del Padre, mientras que Jesús sigue cumpliendo esta voluntad.

Una fidelidad que vuelve también en las palabras: “Padre, que se cumpla tu voluntad”, pronunciadas antes del juicio, la noche que rezaba en el huerto pidió a Dios que aleje este cáliz, esta cruz. Jesús sufre, sufre mucho. Pero dice: que se cumpla tu voluntad.

[…] Ante todo pedir la gracia, rezar y pedir la gracia de querer hacer la voluntad de Dios. Esto es una gracia.

Sucesivamente hay que preguntarse también:

“¿Pido que el Señor me done el querer hacer su voluntad? ¿O busco componendas, porque tengo miedo de la voluntad de Dios?”.

Además, hay que rezar para conocer la voluntad de Dios para mí y para mi vida, acerca de la decisión que debo tomar ahora, sobre la forma de gestionar las situaciones.

Que el Señor nos dé la gracia a todos para que un día pueda decir de nosotros lo que dijo de ese grupo, de esa multitud que lo seguía, los que estaban sentados a su alrededor:

“He aquí a mi madre y a mis hermanos. Porque quien cumple la voluntad de Dios, ese es para mí hermano, hermana y madre”.

Hacer la voluntad de Dios nos hace formar parte de la familia de Jesús, nos hace madre, padre, hermana, hermano. (Homilía en Santa Marta, 27 de enero de 2015)

Oración de sanación

Señor, qué bueno es sentir tu presencia amorosa que acompaña y fortalece. Quiero servirte cada día convencido de que sólo hago lo que tengo que debo.

Ayúdame a procurar ser ese que sólo sirve y acompaña, dispuesto a entregar el corazón y mis fuerzas en cada una de las situaciones que viviré.

No hay otro camino para ser grande sino aquel en el que se debe seguir tu estilo: vivir en el servicio desinteresado. Ayúdame a cumplir este propósito.

De Ti proviene una fuerza sanadora que curaba a todos y por eso no quiero vivir alejado de Ti. Tú has resucitado mi alma a la esperanza y al optimismo.

Oh mi Dios, Cúbreme con tu preciosa sangre y protégeme de todo mal, pero por sobre todo, protégeme de esa inclinación a la vanidad que habita en mí.

Tú no abandonas a ninguno de tus hijos. Tú levantas mi cuerpo cansado y mi alma abatida de toda circunstancia difícil que me ha hecho caer.

Hoy, renuevo mi deseo de seguirte, amarte y servirte. Dame tu gracia para nacer de nuevo en el Espíritu. Quiero vivir en Ti, ser transformado por Ti.

Quiero hacer que mi vida sea la mejor oportunidad para adorarte. Que tu fuerza sanadora habite en mi corazón para siempre. Amén

Propósito para hoy

Haré un esfuerzo especial en mis conversaciones para no sólo evitar hablar mal de los demás, sino incluso resaltar sus cualidades

Frase de reflexión

“Las guerras destrozan muchas vidas. Pienso especialmente en los niños a los que les han robado su infancia”. Papa Francisco

Diálogos, oraciones y edición: PildorasdeFe.net |

LECTURAS DEL MARTES III DE PASCUA 17 DE ABRIL (BLANCO)…

“Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”…

RESPUESTAS DE FE S.D.A.

SAN ANICETO I PAPA Y MÁRTIR

ANTÍFONA DE ENTRADA Ap 19, 5; 12, 10

Alaben a nuestro Dios todos cuantos lo temen, pequeños y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y el reinado de su Cristo. Aleluya…

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que abres la entrada del reino celestial a los que han renacido por el agua y el Espíritu Santo, aumenta sobre tus siervos la gracia que les diste, para que, purificados de todo pecado, no les falte ningún bien de los que, en tu bondad, les tienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la  unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Señor Jesús, recibe mi espíritu…

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 7, 51-8,

En aquellos días, habló Esteban ante el sanedrín, diciendo: “Hombres de cabeza dura, cerrados de corazón y de oídos. Ustedes resisten siempre al Espíritu Santo; ustedes son iguales a sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del justo, al que ahora ustedes han traicionado y dado muerte. Recibieron la ley por medio de los ángeles y no la han observado”.

Al oír estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”.

Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se puso de rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Diciendo esto, se durmió en el Señor. Y Saulo estuvo de acuerdo en que mataran a Esteban.

Palabra de Dios…

Te alabamos, Señor…

Del salmo 30

R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya…

Sé tú, Señor, mi fortaleza y mi refugio, la muralla que me salve. Tú, que eres mi fortaleza y mi defensa, por tu nombre, dirígeme y guíame. R.

En tus manos encomiendo mi espíritu y tú, mi Dios leal, me librarás. En ti, Señor, deposito mi confianza y tu misericordia me llenará de alegría. R.

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame, por tu misericordia; cuídame, Señor, y escóndeme junto a ti, lejos de las intrigas de los hombres. R.

ACLAMACIÓN   Jn 6, 35

 

 

R. Aleluya, aleluya…

Yo soy el pan de la vida, dice el Señor; el que viene a mí ya no tendrá hambre…

No fue Moisés, sino mi Padre, quien les da el verdadero pan del cielo…

Del santo Evangelio según san Juan 6, 30-35

En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”.

Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”.

Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contesta: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed”.

Palabra del Señor…

Gloria a ti, Señor Jesús…

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que, jubilosa, tu Iglesia te presenta, y puesto que es a ti a quien debe su alegría, concédele también disfrutar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I-V de Pascua

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Rm 6, 8

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Aleluya…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dirige, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo, al que te has dignado renovar con estos misterios de vida eterna, y concédele llegar un día a la gloria incorruptible de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Evangelio del día: El Cuerpo de Cristo es el pan de los últimos tiempos…

San Juan 6,30-35 – III martes de Pascua: Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed…

Evangelio según San Juan 6,30-35

Jesús, Pan de vida: En aquel tiempo, los Judíos le preguntaron a Jesús: “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo. Jesús respondió: “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les respondió: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”. Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Además del hambre físico, el hombre lleva en sí otro hambre, un hambre que no puede ser saciado con el alimento ordinario. Es hambre de vida, hambre de amor, hambre de eternidad.

Y el signo del maná contenía en sí también esta dimensión: representaba un alimento que satisface esta hambre profunda que hay en el hombre. Jesús nos dona este alimento, es más, es Él mismo el pan vivo que da la vida al mundo.

Su Cuerpo es el verdadero alimento en forma de pan; su Sangre es la verdadera bebida en forma de vino. No es un simple alimento con el cual saciar nuestros cuerpos, como el maná; el Cuerpo de Cristo es el pan de los últimos tiempos, capaz de dar vida, y vida eterna, porque la sustancia de este pan es Amor.

En la Eucaristía se comunica el amor del Señor por nosotros: un amor tan grande que nos nutre con Sí mismo; un amor gratuito, siempre a disposición de toda persona hambrienta y necesitada de regenerar las propias fuerzas.

[…] Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta que hay muchas ofertas de alimentos que no provienen del Señor y que aparentemente satisfacen más.

Algunos se nutren con el dinero, otros con el éxito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es solamente aquel que nos da el Señor!

El alimento que nos ofrece el Señor es diferente de los otros, y tal vez no nos parece tan gustoso como ciertos manjares que nos ofrece el mundo.

Entonces soñamos con otros alimentos, como (hacían) los judíos en el desierto, que echaban de menos la carne y las cebollas que comían en Egipto, pero olvidaban que aquellos alimentos los comían en la mesa de la esclavitud.

El Padre nos dice: “Te he alimentado con maná que no conocías”. Recuperemos la memoria. Este es el deber, recuperar la memoria. y aprendamos a reconocer el falso pan que ilusiona y corrompe, porque es fruto del egoísmo, de la autosuficiencia y del pecado.

Oración del Papa Francisco

Jesús, defiéndenos de las tentaciones del alimento mundano que nos hace esclavos; alimento envenenado; purifica nuestra memoria para que no quede prisionera en la selectividad egoísta y mundana, sino que sea memoria viva de tu presencia a lo largo de la historia de tu pueblo, memoria que se hace memorial de tu gesto de amor redentor. Amén. (Homilía en la Plaza de San Juan de Letrán, 19 de Junio de 2014)

Oración de sanación

MI Señor, te doy gracias por ese amor que me brindas cada día que me conduce por caminos de de paz reparando mis fuerzas y haciéndome sentir que con tu compañía todo lo puedo vencer.

Tú eres el verdadero Pan de vida entregado por el Padre, ese Pan especial que ha bajado del Cielo para darme vida en abundancia y a todos los que quieran seguir tus caminos y vivir según tus designios.

Tu milagro de amor supera en creces el maná con el que alimentaste a tu pueblo en el desierto, es tu misma Vida, es tu sangre preciosa, manantial de vida, tu Espíritu mismo que desea habitar en nosotros.

Eres el alimento que necesito para atravesar los momentos de sequías que se me presenten en mi caminar. De ti saco la fuerza para continuar y luchar por mi salvación.

Tu alimento eucarístico es el único que llena de gozo mi alma, es el motor que me das las fuerzas y pone a funcionar todo en mí para ser un testigo valiente y comprometido con anunciar tu proyecto de salvación

Enséñame a amar como Tú amas, a perdonar como Tú perdonas, a hacer lo que Tú haces y a obrar como Tú obras. Libérame de mis propios miedos que no me dejan amarte a plenitud

Sólo en Ti, Pan de vida, encontraré consuelo y bienestar, sólo en Ti podré sanar mis heridas y caminar seguro por las sendas que me tienes preparado.

Confío en tu amor hacia mí, en toda tu providencia y en tu Pan de vida eterna que renueva mis fuerzas y da tranquilidad a mi vida. Amén

Propósito para hoy

Hoy voy a hablar con alguien sobre el amor que Dios nos tiene y de lo importante que es tener una relación personal con Cristo para experimentarlo

Frase de reflexión

“Es Dios quien da la vida. Respetemos y amemos la vida humana, especialmente la que está indefensa en el seno de la madre”. Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com

 

LECTURAS DEL DOMINGO III DE PASCUA 15 DE ABRIL (BLANCO)…

Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”…


 

 

RESPUESTAS DE FE S.D.A.

SAN TELMO CONFESOR

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 65, 1-2

Aclama a Dios, tierra entera. Canten todos un himno a su nombre, denle gracias y alábenlo. Aleluya…

Se dice o se canta El Gloria…

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que tu pueblo se regocije siempre al verse renovado y rejuvenecido, para que, al alegrarse hoy por haber recobrado la dignidad de su adopción filial, aguarde seguro su gozosa esperanza el día de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

Ustedes dieron muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos…

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 3. 13-15. 17-19

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron en su presencia, cuando él ya había decidido ponerlo en libertad. Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y de ello nosotros somos testigos.

Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que se les perdonen sus pecados”.

Palabra de Dios…

Te alabamos, Señor…

Del salmo 4

R. En ti, Señor, confío. Aleluya…

Tú que conoces lo justo de mi causa, Señor, responde a mi clamor. Tú que me has sacado con bien de mis angustias, apiádate y escucha mi oración, R.

Admirable en bondad ha sido el Señor para conmigo, y siempre que lo invoco me ha escuchado; por eso en él confío. R.

En paz, Señor, me acuesto y duermo en paz, pues sólo tú, Señor, eres mi tranquilidad. R.

Cristo es la víctima de propiciación por nuestros pecados y por los del mundo entero…

De la primera carta del apóstol san Juan 2, 1-5

Hijitos míos: Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Porque él se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.

En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios: en que cumplimos sus mandamientos. Quien dice: “Yo lo conozco”, pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él.

Palabra de Dios…

Te alabamos, Señor…

ACLAMACIÓN Cfr. Lc 24, 32

R. Aleluya, aleluya…

Señor Jesús, haz que comprendamos la Sagrada Escritura. Enciende nuestro corazón mientras nos hablas… R. Aleluya…

Está escrito que Cristo tenía que padecer y tenía que resucitar de entre los muertos al tercer día…

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.

Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.

Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.

Palabra del Señor…

Gloria a ti, Señor Jesús…

Se dice Credo…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos a Jesús resucitado, nuestro pastor y nuestro guía.

Después de cada petición diremos: Jesús resucitado, escúchanos.

Por la santa Iglesia de Dios, para que con gozo y firmeza dé testimonio perseverante de la resurrección de Cristo. Oremos.

Por todos los hombres, para que lleguen a gozar de la paz que Cristo trajo a los apóstoles. Oremos.

Por todos los que sufren, para que su tristeza se vea un día transformada en una alegría que nadie les podrá arrebatar nunca. Oremos.

Por todos nosotros, para que sepamos descubrir y profundizar cada día más plenamente el significado de nuestro bautismo y de nuestra pertenencia a la Iglesia. Oremos.

Señor Jesús, escucha nuestra oración y llénanos de tu Espíritu Santo, para que vivamos con mucha alegría estas fiestas de Pascua. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén…

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que, jubilosa, tu Iglesia te presenta, y puesto que es a ti a quien debe su alegría, concédele también disfrutar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor…

Prefacio I-V de Pascua,

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 24, 46-47

Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y que, en su nombre, se exhortara a todos los pueblos el arrepentimiento para el perdón de los pecados. Aleluya…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dirige, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo, al que te has dignado renovar con estos misterios de vida eterna, y concédele llegar un día a la gloria incorruptible de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.

Evangelio del día: El miedo a la alegría es una enfermedad del cristiano…

San Lucas 24,35-48 – III Domingo de Pascua: Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo…

Evangelio según San Lucas 24,35-48

Les mostró las llagas de sus heridas: “Cuando los discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz este con ustedes”. Ellos desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona, Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría, y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos. Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”. Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Esta escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

La tarde de la resurrección los discípulos estaban contando lo que habían visto: los dos discípulos de Emaús hablaban de su encuentro con Jesús durante el camino, y así también Pedro. En resumen, todos estaban contentos porque el Señor había resucitado: estaban seguros de que el Señor había resucitado.

Pero precisamente estaban hablando de estas cosas, relata el Evangelio, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: “La Paz esté con ustedes”.

En ese momento, sucedió algo diferente de la paz. En efecto, el Evangelio describe a los apóstoles aterrorizados y llenos de miedo. No sabían qué hacer y creían ver un fantasma. Así todo el problema de Jesús era decirles: «Pero miren, no soy un fantasma; tóquenme, ¡miren mis heridas!».

[…] Los discípulos no podían creer porque tenían miedo a la alegría. En efecto, Jesús los llevaba a la alegría: la alegría de la resurrección, la alegría de su presencia en medio de ellos.

Pero precisamente esta alegría se convirtió para ellos en un problema para creer: por la alegría no creían y estaban atónitos. En resumen, los discípulos preferían pensar que Jesús era una idea, un fantasma, pero no la realidad.

El miedo a la alegría es una enfermedad del cristiano. También nosotros tenemos miedo a la alegría, y nos decimos a nosotros mismos que es mejor pensar: sí, Dios existe, pero está allá, Jesús ha resucitado, ¡está allá!. Como si dijéramos: Mantengamos las distancias. Y así tenemos miedo a la cercanía de Jesús, porque esto nos da alegría.

Esta actitud explica también por qué hay tantos cristianos de funeral, cuya vida parece un funeral permanente. Cristianos que prefieren la tristeza a la alegría; se mueven mejor en la sombra que en la luz de la alegría.

Precisamente como esos animales que logran salir solamente de noche, pero que a la luz del día no ven nada. ¡Como los murciélagos! Y con sentido del humor diríamos que son cristianos murciélagos, que prefieren la sombra a la luz de la presencia del Señor.

En cambio, muchas veces nos sobresaltamos cuando nos llega esta alegría o estamos llenos de miedo; o creemos ver un fantasma o pensamos que Jesús es un modo de obrar. Hasta tal punto que nos decimos a nosotros mismos:

Pero nosotros somos cristianos, ¡y debemos actuar así!. E importa muy poco que Jesús no esté. Más bien, habría que preguntar: «Pero, ¿tú hablas con Jesús? ¿Le dices: Jesús, creo que estás vivo, que has resucitado, que estás cerca de mí, que no me abandonas?».

Este es el «diálogo con Jesús», propio de la vida cristiana, animado por la certeza de que Jesús está siempre con nosotros, está siempre con nuestros problemas, con nuestras dificultades y con nuestras obras buenas. (Homilía en Santa Marta, 24 de abril de 2014)

Oración de Sanación

Amado Jesús, en tus manos llagadas me siento protegido y amado. En cada momento de mi vida puedo sentir tu acción transformadora y el poder de sanación de tu Palabra que renueva el alma.

Tú me has dado una vida nueva en mi Bautismo, por eso quiero darte el primer lugar en ella, ser fiel testigo del poder de tu amor y de los milagros que ocurren cuando concedes tu perdón.

Quiero vivir redescubriéndote en las situaciones de vida que a diario experimento, sentir que caminas conmigo, que vas mostrándome tus heridas y tus llagas en las angustias de mis hermanos.

Tú vives en cada uno de los rostros cansados y agobiados, en las bocas sedientas de los exhaustos, en el doloroso sonido de los estómagos vacíos de los más pobres y necesitados que hoy se levantan sin su pan.

Oh Señor mío y Salvador mío, que no me cueste reconocer tu presencia en los que sufren, y que pueda utilizar los talentos que me has dado para beneficio de todos. Ayúdame a ayudar y dame fuerzas para servir

Abre mi corazón al amor y al perdón. Tú me has dado la oportunidad de cambiar para volver a vivir de acuerdo a tu plan de salvación, no permitas que la deje pasar y vaya por este mundo sin dirección y sin tu luz.

Confío en que en este momento me das la fuerza para continuar, para proclamarte, para tender mi mano a los demás y llevar esperanza.

Eres mi fuente de vida. Todo te lo entrego. Moldéame como consideres necesario para poder amarte con todo mi corazón. Amén

Propósito para hoy

Durante mi almuerzo, bendeciré los alimentos, daré gracias a Dios por todo lo que me ha provisto y pediré por todos aquellos a los que les falta el pan sobre la mesa.

Frase de reflexión

“La cruz es el precio del amor verdadero. Señor, danos fuerza para aceptar nuestra cruz y cargar con ella” Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com

 

LECTURAS DEL SÁBADO II DE PASCUA 14 DE ABRIL (BLANCO)…

El les dijo: “Soy yo, no tengan miedo”…


 

 

RESPUESTAS DE FE S.D.A.

SANTA LIDUVINA VIRGEN

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. 1 P 2, 9

Pueblo redimido por Dios, anuncia las maravillas del Señor, que te llamó de las tinieblas a su luz admirable. Aleluya…

ORACIÓN COLECTA

Dios de piedad, que por medio de estos misterios pascuales abriste para tus fieles la puerta de tu misericordia, míranos y apiádate de nosotros, para que, siguiendo, con tu gracia, el camino de tu voluntad, nunca nos desviemos del sendero de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos…

LITURGIA DE LA PALABRA

Eligieron siete hombres llenos del Espíritu Santo…

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 1-7

En aquellos días, como aumentaba mucho el número de los discípulos, hubo ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se atendía bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días.

Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les dijeron: “No es justo que, dejando el ministerio de la palabra de Dios, nos dediquemos a administrar los bienes. Escojan entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a los cuales encargaremos este servicio. Nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra”. Todos estuvieron de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos.

Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo; en Jerusalén se multiplicaba grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo numeroso de sacerdotes había aceptado la fe.

Palabra de Dios…

Te alabamos, Señor…

Del salmo 32

R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya…

Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Demos gracias a Dios, al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos. R.

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R.

ACLAMACIÓN

 

 

 

 

R. Aleluya, aleluya…

Resucitó Cristo, que creó todas las cosas y se compadeció de todos los hombres. R…

Vieron a Jesús caminando sobre las aguas…

Del santo Evangelio según san Juan 6, 16-21

Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: “Soy yo, no tengan miedo”. Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Palabra del Señor…

Gloria a ti, Señor Jesús…

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Señor, por tu piedad, estos dones y al recibir en oblación este sacrificio espiritual, conviértenos para ti en una perenne ofrenda. Por Jesucristo, nuestro Señor…

Prefacio I-V de Pascua, p. 499-503

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 17, 24

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que tú me has dado, para que contemplen la gloria que me diste, dice el Señor. Aleluya…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al recibir, Señor, el don de estos sagrados misterios, te suplicamos humildemente que lo que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya, nos aproveche para crecer en nuestra caridad fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor…

Evangelio del día: Deja que Jesús suba a la barca de tus tempestades…

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San Juan 6,16-21 – II Sábado de Pascua: Los discípulos vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo, piensan que es un fantasma…

Evangelio según San Juan 6,16-21

Jesús camina sobre las aguas: “En aquel tiempo, al atardecer, los discípulos de Jesús se bajaron a la orilla del mar y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaún, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento. Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo. Él les dijo: “Soy yo, no teman”. Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

El evangelio de hoy nos presenta el episodio de Jesús que camina sobre las aguas del lago. Después de la multiplicación de los panes y de los peces, Él invita a los discípulos a subir a la barca y a esperarle en la otra orilla, mientras se despide de la multitud y después se retira solo a rezar en el monte, hasta la noche tarde.

Y mientras tanto en el lago se levantó una fuerte tempestad, y justamente en medio de la tempestad Jesús va a la barca de los discípulos, caminando sobre las aguas del lago. Cuando los discípulos lo ven se asustan, piensan que es un fantasma, pero Él los tranquiliza: “Coraje, soy yo, no tengan miedo. […]

En la barca están todos los discípulos, unidos por la experiencia de la debilidad, de la duda, del miedo, de la poca fe. Pero cuando en esa barca sube Jesús, el clima inmediatamente cambia: todos se sienten unidos en la fe en Él. Todos pequeños y asustados se vuelven grandes en el momento en el cual se arrodillan y reconocen en su maestro al Hijo de Dios.

Cuantas veces también a nosotros nos sucede lo mismo: sin Jesús, lejos de Jesús nos sentimos miedosos e inadecuados, a tal punto que pensamos no poder lograr nada. Falta la fe, pero Jesús está siempre con nosotros y escondido quizás, pero presente y siempre pronto a sostenernos.

Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y algunas veces parece estar en la situación de ser arrollada. Lo que la salva no son las cualidades y la valentía de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades.

La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, con su mano que nos sostiene para apartarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros límites y nuestras debilidades.

Estamos seguros sobre todo cuando sabemos ponernos de rodillas y adorar a Jesús, el único Señor de nuestra vida. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 10 de Agosto de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, quiero pedirte hoy que me llenes de paz y serenidad para no dejarme abatir por el miedo a nuevas circunstancias que escapan de mi comprensión. Que tu presencia inunde mi vida de amor.

Cuando en aquella oportunidad caminaste sobre las aguas y los discípulos te vieron, se llenaron de temor, pues aún no conocían tu inmenso poder, ni estaban convencidos del todo que Tú eras el Rey y Salvador de todos.

Con el caminar sobre las aguas me enseñas que dominas toda tempestad y tribulación, me regalas la certeza de que en Ti puedo esperar tranquilo aun cuando sientas las más terribles venticas en mi vida

Quien cree en Ti jamás quedará defraudado y no habrá temor alguno que haga tambalear su fe. Por eso, acudo a Ti, pidiendo fortaleza enfrentar mis angustias, miedos, depresiones y soledades

Que mi corazón siempre esté dispuesto a recibirte, a amarte y servirte, viviendo en comunión contigo toda mi vida, que mis faltas jamás me separen de tu amor que es el único camino que tengo para mi felicidad

Tú nunca te has apartado de mi lado, fui yo quien te perdió de vista cuando permití que mi espíritu fuese guiado por mis malos deseos y pasiones terrenales y no haber fijarme el rumbo de mi corazón en tu dirección.

Quiero dejarme alcanzar por Ti. Que pueda yo sentirme siempre seguro de caminar sobre las turbulencias de mi vida si voy tomado de tu mano.

Todo miedo que hay dentro de mí se desvanece cuando te acepto y mi boca dice confiado: “Creo en Ti, Señor mío. En ti confío”. Amén

Propósito para hoy

Cuando me enfrente a una tentación, repetiré dentro de mí: “El amor de Dios es más fuerte que el mal. Él siempre me da la fuerza para rechazar el pecado. Señor, no dejes nunca que desconfíe de Ti. Sé mi fortaleza y mi gran seguridad. Amén”

Frase de reflexión

“El Señor llama a la puerta de nuestro corazón. ¿Quizás hemos colocado un pequeño cartel que dice: “No molestar”?”. Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com