10 claves para abrir el cofre del tesoro de la Santa Eucaristía…

custodio-santa-eucaristia-hostia-sagrada-altisimo

El regalo más grande de Jesús al mundo entero: ¡la Santa Misa y la Santa Comunión, Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad!…

Los santos son los locos enamorados de Jesús; ellos estuvieron acá en la tierra y ahora están en el cielo amando a Dios por toda la eternidad.

En este artículo, daremos una lista de lo que algunos santos han dicho en un exceso de amor por la Santísima Eucaristía. Luego, daremos diez claves para abrir el cofre del tesoro: amar más a la Eucaristía en nuestras vidas.

Leamos y meditemos sobre el fuego de los santos y la Eucaristía:

“La Santa Comunión es la forma más rápida y segura de llegar al Cielo” (San Pío X)

“Si los ángeles pudieran sentirse celosos de los hombres, ellos lo harían por una razón: la Santa Comunión” (San Maximiliano Kolbe)

“En un día la Eucaristía te hará producir más para la gloria de Dios que toda una vida sin ella” (San Pedro Julián Eymard)

“¡Cómo me encantan las fiestas! … Especialmente me encantan las procesiones en honor al Santísimo Sacramento. ¡Qué alegría fue para mí tirar flores a los pies de Dios! … Nunca estuve tan contenta como cuando vi mis rosas tocar la sagrada Custodia.” (Santa Teresita del Niño Jesús)

“Cuando miras el Crucifijo, entiendes cuánto te amó Jesús. Cuando miras a la Sagrada Hostia, entiendes cuánto te ama Jesús ahora.” (Santa Madre Teresa de Calcuta)

“De la Eucaristía viene la fuerza para vivir la vida cristiana y el celo para compartir esa vida con otros” (San Juan Pablo II)

“Éste es el pan de vida eterna que sostiene la sustancia de tu alma” (San Ambrosio)

“Mientras más tiempo te alejes de la Eucaristía, más se debilitará tu alma, y al final te harás peligrosamente indiferente” (San Juan Bosco)

“La Eucaristía es la consumación de toda la vida espiritual” (Santo Tomás de Aquino)

Ahora, profundicemos en las diez claves que pueden abrir la casa de joyas infinitivas y tesoros que traen consigo gracias y bendiciones del Regalo más grande de Jesús al mundo entero: ¡la Santa Misa y la Santa Comunión, Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad!

1.- ¡La Fe!

Pídele al Señor una fe más grande en el sublime misterio de la Santísima Eucaristía.

Digamos junto al Apóstol Santo Tomás: “Mi Señor y mi Dios”. También digamos juntos la oración del hombre del Evangelio: “Señor yo creo, pero aumenta mi fe”.

2.- Visita el Sagrario

Haz un hábito visitar el Sagrado Sacramento tan seguido como te sea posible. Esperemos que cuando muramos, Jesús no nos reproche con estas palabras:

“Cuando veo una Iglesia me detengo a hacer una visita para que cuando muera, el Señor no diga: “¿Quién eres?”.

Los amigos se juntan a platicar, a conversar y disfrutan de la compañía mutua; así debe ser entre nosotros y Jesús: visitémosle y hablemos frecuentemente con Él.

3.- Comunión espiritual

Grandemente recomendada por San Alfonso María de Ligorio y el Papa Benedicto XVI en su documento “Sacramentum Caritatis” es la práctica frecuente de la Comunión Espiritual. Puede ser llevada a cabo de manera sencilla y tan seguido como tu corazón desee.

Para hacerla, puede recitar esta sencilla oración:

“Jesús creo que estás verdaderamente presente en el Tabernáculo de tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Ahora no te puedo recibir sacramentalmente, pero ven al menos espiritualmente a mi corazón”

Entonces entra a tu corazón y agradece, alaba y ama al Señor que viene espiritualmente a tu alma. Esto puede encender la llama del amor por nuestro Señor Eucarístico.

4.- Lee Juan 6.

El Evangelio de Juan, capítulo seis, tiene tres partes: Jesús multiplica los panes, camina sobre las aguas, y luego da un sublime discurso relacionado a la Eucaristía; en realidad en una profecía Eucarística. Mejor conocido como “El discurso del Pan de vida”, Jesús promete darnos el Pan de Vida.

También Jesús indica en término no claros que nuestra salvación inmortal depende del comer Su Cuerpo y beber Su Sangre, lo que obviamente hace referencia a la Santa Comunión. ¡Lee y medita este poderoso capítulo!

5.- Quince minutos

Hace años se publicó un librito llamado “Los quince minutos”. Es una pequeña gema donde Jesús anima al lector a entrar en una conversación sencilla, pero profunda con Él.

Básicamente Jesús quiere ser nuestro Mejor Amigo y nos desafía a abrir los misterios secretos de nuestro corazón a Él y solamente Él puede entender verdaderamente los secretos internos, heridas y misterios en nuestro corazón. Lee y ora con este librito, de ser posible, frente al Santísimo Sacramento.

6.- La Hora Santa

Crea el hábito de tener una Hora Santa diaria frente al Santísimo Sacramento. Esto transformará tu vida si perseveras en la práctica.

El Gran Siervo de Dios, arzobispo Fulton J. Sheen, que practicó la práctica de la Hora Santa diariamente durante más de cincuenta años la llamó ¡LA HORA DE PODER!

7.- Adorna y embellece Iglesias y el Santo Sacramento

La mujer que derramó perfume de nardo, muy caro, sobre los pies de Jesús; mientras lloraba sus lágrimas lavaban los pies de Jesús; finalmente ella secó los pies de Jesús con sus cabellos (cfr Lc 7,36-50).

Fulton Sheen expone que esto es simbólico de los gestos de amor y atención que debemos manifestar en la forma como adornamos, embellecemos y engalanamos las Iglesias y tabernáculos donde Jesús reside.

Conocido por su espíritu de arrepentimiento, ayuno y sacrificio, el Cura de Ars viajó largas distancias y gastó grandes sumas de dinero para comprar lo mejor para su pequeña Iglesia. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que Jesús el Rey de Reyes y Señor de Señores habita en el tabernáculo y desciende del cielo hacia las manos del sacerdote en cada Hostia consagrada. ¡Vamos a adorarle!

8.- Santa Misa y Santa Comunión

Por supuesto, la más grande acción en todo el universo es la celebración del Santo Sacrificio de la Misa. El más grande gesto que cualquier ser humano puede realizar es asistir a Misa y recibir la Santa Comunión con fe, devoción, reverencia y respeto, pero especialmente con un amor apasionado.

Cuando sea posible, asiste a Misa diario. Llega temprano y prepárate. Ofrece tus intenciones propias. Participa entera, activa y conscientemente de la Misa. Recibe la Santa Comunión como si fuese tu primera Comunión, la última o la única.

Sé extremadamente agradecido por tu fe en tal sublime e impresionante misterio. No salgas corriendo de la Iglesia después de Misa, ¡como si tus pantalones estuvieran en llamas! Más bien, pasa un poco más de tiempo dando abundantes gracias a Jesús por un regalo tan sublime.

De hecho, la palabra “Eucaristía” significa ACCIÓN DE GRACIAS. ¡Qué regalo tan maravilloso! Y es gratuito. La única condición es una fe viva y un corazón que ame con locura a Jesús.

9.- S.A.C.A. provecho

Recuerda los cuatro fines o propósitos del Santo Sacrificio de la Misa – S.A.C.A…

“S” de Súplicas.

En otras palabras, deberíamos ofrecer nuestras oraciones de ferviente intercesión y petición por las muchas necesidades del mundo: el mundo entero, la Iglesia, la conversión de los pecadores, los enfermos, los que están en el lecho de muerte, nuestras propias necesidades familiares y personales, las almas en el purgatorio, y mucho más.

“A” de adoración.

El propósito principal de la Santa Misa es adorar a Dios Padre al ofrecer a Jesús la Víctima y a través del poder del Espíritu Santo.

“C” de contrición.

Nuestros corazones deberían arrepentirse por nuestros muchos pecados. Es una buena práctica ofrecer nuestra Misa y Santa Comunión en reparación por nuestros pecados, los pecados de nuestros familiares y los del mundo entero. “Por tu dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”.

“A” de acción de gracias.

Todo cuanto tenemos en esta vida – con la excepción de nuestros pecados – es un regalo de Dios. Por lo tanto, deberíamos agradecer desbordante y abundantemente. “Oremos con el Salmista: ‘Da gracias al Señor porque Él es bueno; su amor perdura para siempre’”.

10.- Misionero Eucarístico

Como María recibe a Jesús en la Anunciación y lleva rápidamente a Jesús a su prima Isabel, así deberíamos llevar nosotros a Jesús a otros y llevar a otros hacia Jesús.

Esto puede lograrse de una manera muy concreta: animando a ovejas perdidas católicas que deambula por los campos a regresar al rebaño.

El grupo religioso más grande de los Estados Unidos y de América son los católicos no-practicantes, son casi el 75%.

Encuentra el tiempo, la forma, el esfuerzo y la iniciativa para invitar algunas almas perdidas de regreso a la Iglesia. Esperemos que puedan realizar una buena confesión y regresar a recibir la Santa Comunión y al abrazo amoroso de Dios Padre.

¡Todo esto sucederá, si confías en Dios y tomas la iniciativa de recibirle de nuevo! ¡Dios es bueno y lleno de amor! ¡Comparte la Buena Noticia con el mundo entero!

Adaptación y traducción al español por María Vanegas, para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Fatherbroom.com, autor: Fr. Ed Broom, OMV