10 cosas positivas que suceden cada vez que oramos desde el corazón…

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A diferencia de actividades inútiles que nos traen preocupación y quejas, la oración es un muy buen uso de nuestro tiempo…

Si tú eres como yo, probablemente te has hecho esta pregunta al menos una vez en tu vida. Ya sea motivada por el hecho de que “Dios ya sabe lo que necesito” o “Dios no contesta mis oraciones”, de modo que este planteamiento puede volverse un problema, y lo que es peor, a veces damos un paso atrás y nos desanimamos para seguir orando.

En un intento de poner de relieve la importancia de la oración y de la lucha contra el deseo de dejarla, aquí están las 10 cosas positivas que suceden cada vez que oramos desde el corazón:

1.- Nosotros recibimos

Sin excepción, la oración sincera es siempre eficaz. Aunque no siempre recibimos lo que queremos, siempre recibimos “algo”. Según Jesús: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7,7-8)

Sin embargo, Jesús nos asegura que sólo recibiremos cosas buenas y nunca obtendremos algo que a nosotros (espiritualmente) nos haga daño. A veces esto puede ser frustrante debido a que, a menudo, nos confundimos acerca de lo que realmente necesitamos.

Si nos fijamos en el bien conocido punto de vista del “vaso medio lleno”, cuando Dios nos dice “no” a algunas de nuestras peticiones, también allí podríamos estar recibiendo la protección de algo que puede ser ¡perjudicial! para nuestra salvación

2.- Seguir la voluntad de Dios

En la Biblia, San Pablo escribe que debemos “orar constantemente” (1 Tesalonicenses 5,17) y luego nos dirá que esta es la voluntad de Dios para nosotros.

Cuando oramos, estamos haciendo exactamente lo que Dios quiere que hagamos en ese preciso momento del tiempo. ¿Qué tan a menudo podemos decir esto que con certeza en alguna de nuestras otras actividades?

3.- Profesamos nuestra fe

Cuando oramos, reconocemos nuestra creencia en Dios. Aunque suena como un “pan comido”, esto es realmente una profesión importante de fe. Seríamos tontos si oramos a Dios y no creyéramos que Él existe o que Él pueda ayudarnos.

Cada vez que nos dirigimos al Señor en la oración, estamos diciendo “Señor, yo creo en Ti”.

4.- Imitamos a Jesús

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que Jesús oraba con mucha frecuencia, sobre todo antes de los momentos más decisivos de su misión (CIC 2599 – 2606)

Cuando oramos, imitamos a Nuestro Señor. Siempre estaremos tentados a pensar que “la oración hace ningún bien”, pero si pensamos en los momentos de oración que tuvo Jesús, eso pondrá fin a esa línea del pensamiento sin fundamento

“Si Aquél que no tenía pecados oró, ¿cuánto más deberíamos los pecadores orar?” (San Cipriano de Cartago)

5.- Entramos en una relación con Dios

En su autobiografía, Santa Teresa de Ávila dijo que “la oración, entonces, es tratar como un Amigo a Aquél que nos ama. Y tratar de amistad y tratar a solas implica buscar estar a solas con Aquél que sabemos nos ama”.

De acuerdo con el Catecismo, “la oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo”. (CIC 2565)

6.- Aumentamos nuestras posibilidades de Salvación

En pocas palabras, la oración le ayudará a conseguir al Cielo. Lejos de simplemente “pedir cosas”, la oración es una expresión de amor y una relación con Dios.

Cuando oramos, mostramos nuestro amor a Dios y expresamos el deseo de hacer su voluntad. ¿Qué tan importante es esto? Esto es lo que San Alfonso María de Ligorio diría:

“Aquellos que oran se salva ciertamente; aquellos que no oran son sin duda condenados “(San Alfonso María de Ligorio)

7.- Conseguimos lo que Dios quiere darnos

Si bien hay algunos dones que Dios nos dará incluso si no se los pedimos (la gracia que nos mueve a crecer más cerca de él, por ejemplo), hay otros dones que no se nos concederá a menos que se lo pidamos.

Jesús da testimonio de esto en las palabras del Padrenuestro (que contiene varias peticiones) y con su enseñanza de que el padre “dará buenas cosas a los que le pidan.” (Mateo 7,11)

Esto se puede evidenciar más en la carta de San Pablo a los Filipenses cuando nos insta a dejar que nuestras peticiones sean dadas a conocer a Dios:

“No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios” (Filipenses 4,6)

Por no saber pedir, a veces nos privamos de muchas cosas buenas que Dios quiere que tengamos.

“Dios quiere que nuestros deseos sean ejercitados en la oración, para que podamos ser capaces de recibir lo que Él está dispuesto a darnos” (San Agustín)

8.- Practicamos la humildad

La Biblia está llena de versículos que apoyan la virtud de la humildad:

“Porque todo el que se enaltece será humillado, pero el que se humilla será enaltecido.” (Lucas 14,11)

“Humíllense bajo la mano poderosa de Dios, para que Él los eleve en el momento oportuno”. (1 Pedro 5,6)

“Humíllense delante del Señor, y Él los exaltará”. (Santiago 4,10)

Cada vez que oramos, reconocemos que somos dependientes de Dios y que Él es todopoderoso. Esto siempre es cierto si nuestra oración es una alabanza, petición o agradecimiento. Es bastante difícil sentirse orgulloso cuando estás de rodillas en la oración.

9.- Conseguimos la paz

Orar nos traerá la paz. Según la Biblia:

“No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús”. (Filipenses 4,6-7)

Oración = paz. Esto es muy atractivo sobre todo para aquellos que son bastante propensos a la ansiedad.

10.- Usamos nuestro tiempo con sabiduría

A diferencia de actividades inútiles que nos traen preocupación y quejas, la oración es un muy buen uso de nuestro tiempo.

Dado que los estudios han demostrado que el cerebro no puede pensar en dos cosas a la vez, el tiempo enfocado en la oración significa “un tiempo libre de preocupaciones o de buscar otras tareas destructivas”.

Jesús nos dijo que “pidan y recibirán” (Mateo 7,7) y que “la preocupación no es buena” (Lucas 12,25). Tiene mucho sentido que escuchemos su consejo

Obviamente, la oración de la que estoy hablando anteriormente debe ser sincera, “desde el corazón”, un diálogo con Dios. “Haciendo las cosas mecánicamente” o balbuceando frases rutinarias no producirán los resultados anteriores.

Cuando verdaderamente entendemos cada una de las palabras que oramos, podemos contar con cada uno de estos beneficios. Recuerde esto la próxima vez que te veas tentado a dejar la oración o que tengas desánimo, pensando que no te hará ningún bien.

¡No hay ninguna actividad más productiva que podamos hacer en esta tierra que la oración!

Adaptación y traducción al español por Qriswell Quero para PildorasdeFe.net del artículo publicado originalmente Following The Truth, Autor: Gary Zimak