10 razones para llenarse de alegría ¡Alégrense siempre en el Señor!…

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El verdadero gozo solamente se puede encontrar en Dios. Sin duda, solo Dios es la más grande fuente de gozo en esta vida y en la eternidad…

San Pablo, en su carta a los Filipenses nos exhorta a regocijarnos en el Señor: “Yo les digo regocíjense, regocíjense en el Señor…” (Fil 4,4). También en el himno de María, el Magníficat, La Madre del Corazón Inmaculado resuena orando a Dios con estas palabras: “Mi corazón se regocija en Dios mi Salvador…” (Lucas 1,4). El verdadero gozo solamente se puede encontrar en Dios. Sin duda, solo Dios es la más grande fuente de gozo en esta vida y en la eternidad.

A continuación te ofrecemos 10 claras razones por las cuales puedes regocijarte en verdad. Te invito a leer y dar gracias a Dios por esto.

1.- ¡Dios te ha creado con TODO su amor!

El solo pensar en esto debería levantar tu corazón en himnos de alegría. Su amor por ti es eterno e inalterable.

2.- ¡La rapidez de la Oración!

En todo momento y en cada lugar puedo hablar con Dios que me ama tanto. En este momento Dios está ansioso esperando que le hables. Justo ahora.

3.- La compañía del Ángel Guardián.

En este preciso momento un buen amigo te acompaña, tu ángel de la guarda. Él te acompaña para darte valor en tu camino al cielo. ¡Regocíjate! ¡Nunca estás solo o sola!

4.- La Dignidad nos ha sido obsequiada.

A través del bautismo has sido transformado en un hijo o hija de Dios. Llamas a Dios como tu Padre ¡y en realidad sí lo es! Regocíjate en tu dignidad exaltada. Siempre esfuérzate en vivir de acuerdo con esta dignidad.

5.- Nuestro Destino tiene un objetivo claro.

Sabes muy bien de dónde vienes y a dónde vas: ¡El Cielo! Perfectamente sabes que después de haber cargado la cruz en esta breve vida peregrina, Dios tiene un lugar ¡Preparado especialmente para ti en el cielo!

6.- La Misericordia alcanza para todos.

Aun cuando caigas un millón de veces al día, sabes que tu amoroso Padre tiene sus brazos abiertos esperándote para recibirte con su amoroso abrazo. Recuerda la parábola del hijo pródigo (Lucas 15).

7.- Contamos con los Mejores Amigos.

En el cielo se encuentran los santos, y ellos son los mejores amigos que puedas tener, son los santos en el cielo. Su presencia y oración han de llenarte de alegría. Ellos oran por ti ¡y te esperan allá en el cielo!

8.- Puedes visitar el Tabernáculo Amigo.

Aún mejor que tus amigos los santos, hay alguien que te espera en el Tabernáculo, es Su Presencia Real en la Eucaristía. Háblale y Él te llenará de gozo. Recuerda las palabras del salmista: ¡Mira al Señor e irradiarás alegría!

9.- Da un paso más allá: Recíbelo.

Ve a Misa y recíbelo con pureza de corazón, con profunda humildad y caridad ardiente y así, tu corazón explotará de gozo. Recuerda a los discípulos por la calzada de Emaús después de escucharle y reuniéndose al partir el pan. Ellos regresaron con sus corazones llenos de alegría (Lucas 24). ¡La comunión frecuente, fervorosa, y llena de fe, es una fuente segura de gozo!

10.- María, nuestra Madre espiritual.

Ora a María, Ama a María, siembra su devoción en otros y ella te llenará de gozo. Uno de sus títulos en las letanías es el de “Causa de nuestra alegría”.

En resumen, ¡Sí se puede llenar de gozo! “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense”. (Fil 4,4)


Adaptación y traducción al español por Rafael Ruiz, para
PildorasdeFe.net, de artículo publicado en: FatherBroom.com, autor: Padre Ed Broom, OMV