11 veces en que Jesús tomó seriamente a los demonios… Tú también deberías…

demonios-del-infierno-atormentando-castigos-al-hombre-200717

En los Evangelios encontramos que Jesús pasó una buena cantidad de su tiempo, durante su Ministerio, expulsando demonios…

Existe una creciente tendencia entre los jóvenes en Estados Unidos llamada “Charlie, Charlie”. ; El “Juego” supuestamente intenta hacer contacto con un demonio llamado Charlie y le hace preguntas en una especie de tabla de Güija simplificada.

Pero uno dice, un momento: ¿No es cierto que creer en demonios es solamente una tontería supersticiosa? Para nada. De hecho, de acuerdo a muchos Obispos y a aquellos involucrados en exorcismos, las incidencias de actividades de ocultismo y requerimientos para exorcismos van en aumento en todo el mundo.

En los Evangelios encontramos que Jesús pasó una buena cantidad de su tiempo, durante su Ministerio, expulsando demonios y hablando de ellos.

Aquí hay 11 veces en las que Jesús tomó a los demonios seriamente y por qué ¡Usted también debería hacerlo!

1.- Tentación en el Desierto.

(Mateo 4,1-11; Marcos 1,12-13; Lucas 4,1-13)

Jesús se dirigió al desierto y ayunó durante 40 días. Durante estos 40 días, Satanás lo tentó. Jesús resistió todas las tentaciones y Satanás se alejó. Mateo agrega que vinieron ángeles y ministraron a Jesús luego de las tentaciones.

2.- Demonio en la Sinagoga.

(Marcos 1,21-28; Lucas 4,31-37)

Mientras enseñaba en una Sinagoga en Cafarnaún, Jesús fue interrumpido por un hombre poseído por un demonio. Este gritó,

“¿Qué quieres de nosotros Jesús de Nazaret? ¿Has venido a derrocarnos? Yo te he reconocido: Tú eres el Santo de Dios”.

Jesús le ordenó al espíritu que se callara y que saliera del hombre; el hombre convulsionó, y con un tremendo grito el espíritu salió.

3.- Los Cerdos Poseídos.

(Mateo 8,28-34; Marcos 5,1-20; Lucas 8,26-39)

Jesús y sus discípulos viajaban en la región de los gerasenos. Cuando llegaron, un hombre (Mateo menciona dos hombres), quienes habían estado viviendo entre las tumbas debido a posesión demoníaca, se acercaron a Jesús, se postraron ante El y dijeron en voz alta:

“¿Qué quieres con nosotros, Jesús, hijo del Dios Altísimo?… No nos atormentes”.

Jesús preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”.

Ellos contestaron: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Los demonios le rogaron a Jesús que no les ordenara irse de aquel territorio y le suplicaron:

“Si nos expulsas, mándanos a esa manada y permítenos entrar en los cerdos”.

El les permitió entrar en la manada de cerdos que había cerca. Los cerdos se arrojaron al lago desde lo alto del precipicio y allí se ahogaron. El hombre que había sido liberado de Legión proclamó a todos lo que el Señor había hecho con él.

4.- ¿Eliminar Demonios por el Poder de los Demonios?

(Mateo 12,22-32; Marcos 3,20-30; Lucas 11,14-26)

Después de que Jesús expulsó a un demonio de una persona que era muda, devolviéndole el habla, fue acusado de expulsar demonios por el poder de Belcebú (el diablo). Jesús respondió a las acusaciones:

“Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque – como ustedes dicen – yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿Con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes?

Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.

Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: “Volveré a mi casa, de donde salí”. Cuando llega, ; la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio”. ;

5.- Jesús Reprende a los Demonios.

(Lucas 4,41)

Mientras curaba a los enfermos, Jesús era enfrentado por los demonios, que le gritaban, “¡Tu eres el Hijo de Dios!” Jesús los reprendía y les ordenaba no hablar porque ellos sabían que El era el Mesías.

6.- Los Discípulos no Podían Expulsar a un Demonio.

(Mateo 17,14-20; Marcos 9,14-29; Lucas 9,37-43)

Un hombre se acercó a Jesús y le dijo que sus discípulos no podían expulsar a un demonio de su hijo. Jesús pidió que le llevaran al niño, Al acercarse a Jesús, el demonio hizo que el niño convulsionara. El hombre le dijo a Jesús que el demonio había lanzado al niño dentro del fuego y del agua con la intención de matarlo. El padre le dijo ayúdame “si puedes”.

Jesús le respondió, “¡si puedes!’ Todo es posible para los que tienen fe”.

“Yo creo”, respondió el hombre. “Ayúdame con mi incredulidad”.

Jesús le ordenó al espíritu que saliera del niño. Una vez más, hizo convulsionar al niño, y con un grito, el demonio salió. El niño yacía en el suelo inmóvil, el padre pensó que estaba muerto pero Jesús tomó al niño de la mano y lo ayudó a levantarse.

Después, los discípulos preguntaron ¿Por qué ellos no podían expulsar al demonio? Jesús les dijo (del Evangelio de Marcos)

“Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración”.

En el Evangelio de Mateo, El dice,

“Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: “Trasládate de aquí a allá”, y la montaña se trasladaría; ….. y nada sería imposible para ustedes”.

7.- La Hija de la Mujer Cananea.

(Mateo 15,21-28; Marcos 7,24-30)

Una mujer cananea se presentó ante Jesús y le pidió que expulsara a un demonio de su hija. El contestó, “Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros”.

A lo que la mujer respondió. “Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos”.

Entonces Jesús dijo, “A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija”.

Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio. ;

8.- María Magdalena.

(Marcos 16,9; Lucas 8,2).

Ambos Evangelios de Marcos y Lucas describen a María Magdalena como alguien de quien Jesús expulsó siete demonios.

9.- Jesús Advierte Acerca de Satanás.

(Lucas 22,31)

Jesús le advierte a Pedro acerca de su negación de Jesús y el gran deseo de Satanás de causar división entre los discípulos de Jesús:

“Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearlos como el trigo…”

10.- Jesús Envía a sus Discípulos con Autoridad Sobre los Demonios.

(Marcos 6,7; Mateo 10,1, 8; Lucas 9,1)

En el Evangelio de Mateo, Jesús envía a Sus Apóstoles a predicar el Evangelio. Una de las directrices que El les da es expulsar demonios, y les da el poder para hacerlo.

“Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar enfermedades”.

11.- Jesús Predice Exorcismos.

(Marcos 16,17)

Jesús, después de la Resurrección, le dijo a sus Apóstoles que salieran a evangelizar. Les dijo que entre los signos que podían ver era la habilidad para expulsar demonios.

“Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas…”.

Resultado Final.

Esta lista no es exhaustiva, sino que debe servir para ilustrar que Jesús vio el gran tormento que resultó de la actividad demoníaca. El no jugó con los demonios; los reprendió y los expulsó.

Los Demonios y el ocultismo no son diversión; son peligrosos. Pero los Evangelios también revelan que Jesús es más fuerte.

Los demonios huyen ante Su Nombre. En lugar de invocar a “Charlie”, invoquen el Santo Nombre de Jesús. Y oren la Oración a San Miguel Arcángel:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las perversidades y asechanzas del demonio.

Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tu príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

Amén.

Adaptación, traducción por Ana Lucía Velásquez para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Epic Pew, autor: ;Alex R. Hey