Evangelio del día: Cumple la voluntad de Dios y sé parte de su familia…

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San Marcos 3,31-35 – III Martes Tiempo Ordinario: El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre…

Evangelio según san Marcos 3,31-35

La verdadera familia de Jesús: En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, la madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos que te buscan.” Les contestó: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” Y, paseando la mirada a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Jesús seguía hablando a la gente y amaba a la gente, amaba a la muchedumbre hasta tal punto que dice: “Estos que me siguen, esa muchedumbre inmensa, son mi madre y mis hermanos, son éstos”.

Y entonces, Jesús explica: “Quienes escuchan la Palabra de Dios, la ponen en práctica”. Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más, ¡eh! Simple, simple.

Tal vez nosotros la hayamos hecho un poco difícil, con tantas explicaciones que nadie entiende, pero la vida cristiana es así: “escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica”.

He aquí porqué Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús, basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no deben ser leídas, sino escuchadas.

Escuchar la Palabra de Dios es leer eso y decir: “¿Pero qué me dice a mí esto, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios a mí, con esta palabra?”. Y nuestra vida cambia

Cada vez que nosotros hacemos esto, abrimos el Evangelio, leemos un pasaje y nos preguntamos: “Con esto Dios me habla, ¿me dice algo a mí? Y si dice algo, ¿qué cosa me dice?”, esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón.

Abrir el corazón a la Palabra de Dios. Los enemigos de Jesús escuchaban la Palabra de Jesús, pero estaban cerca de él para tratar de encontrar una equivocación, para hacerlo patinar, y para que perdiera autoridad. Pero jamás se preguntaban: “¿Qué cosa me dice Dios a mí en esta Palabra?”.

Dios no habla sólo a todos; sí, habla a todos, pero habla a cada uno de nosotros. El Evangelio ha sido escrito para cada uno de nosotros. (Homilía en Santa Marta, 23 de septiembre de 2014)

Oración de Sanación

Mi Señor, gracias por darme la oportunidad de contarme entre los tuyos. Tú Palabra es mi guía, mi apoyo en los momentos difíciles y mi brújula para llegar al Cielo. No puedo nunca ignorarla.

Sea cual fuese el rumbo que tome y los caminos por los que transite, debo anteponer tu Palabra como bandera, y que mis acciones sean la de un cristiano incoherente que da testimonio fiel de tu verdad.

Ayúdame a perseverar en mi vida de oración y mantenerme firme entre lo que digo y hago. Sólo Tú puedes darme la fuerza para sostenerme y animarme a salir adelante en los momentos de quiebre y debilidad.

Quiero creer en Ti, hacer lo que tu Palabra me indica, demostrarte con mis obras que te amo, que amo a los míos, a mis semejantes. ¿Cómo podré decir que pertenezco a tu familia sino practico lo que me dices?

Te doy gracias por haberme dejado a tu Madre, ella es mi compañera fiel, mi compañera de caminos, mi estrella de la mañana. Ella es la más grande de tus discípulos porque en todo momento hizo la voluntad de Dios en su vida.

Tú has dicho que quien practica tu Palabra se convierte en una María, en cada uno de tus discípulos, y comenzamos a ser parte de tu familia. ¡Qué bello esto Jesús!, si obro como me pides soy como tu Madre o como tus hermanos.

Espero que yo, a fiel ejemplo de María, pueda imitarte también en todas tus virtudes, amarte, contemplarte y ser uno de los que trabajan para tu reino.

A María acudiré siempre para que me consuele en las dificultades y me ayude a alcanzar a imitar tu vida, tu amor y compasión por los demás. Amén

Propósito para hoy

Buscaré acercarme a alguien que me haya ofendido, buscando la mutua reconciliación.

Frase de reflexión

“Dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos unidos a su Hijo Jesús como sarmientos vivos”. Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com

 

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