Evangelio del día: El milagro de los panes preanuncia la Eucaristía…

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San Marcos 8,1-10 – V Sábado Tiempo Ordinario: La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastas de sobras…

Evangelio según San Marcos 8,1-10

Segunda multiplicación de los panes: “Uno de aquellos días, vio Jesús que había mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: “Me da lástima esta gente; ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer y si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos”. Sus discípulos le respondieron: “¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen?”. Ellos contestaron: “Siete.” Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente. Tenían, además, unos cuantos pescados; Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastas de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

[…] Jesús razona de acuerdo a la lógica de Dios, que es aquella del compartir.

¡Cuántas veces nosotros nos damos vuelta hacia otro lado con tal de no ver a los hermanos necesitados! Y esto, mirar hacia otro lado, es un modo educado de decir con guantes blancos: “arréglenselas solos”. Y esto no es de Jesús: esto es egoísmo.

Si Jesús hubiese despedido a la gente, muchas personas se habrían quedado sin comer. En cambio, aquellos pocos panes y pescados, compartidos y bendecidos por Dios, fueron suficientes para todos.

Y atención ¿eh?: no es una magia, ¡es un signo! Un signo que invita a tener fe en Dios, el Padre providente, que no nos hace faltar el pan nuestro de cada día, si nosotros sabemos compartirlo como hermanos.

El milagro de los panes preanuncia la Eucaristía. Esto se puede ver en el gesto de Jesús que recita la bendición antes de partir el pan y distribuirlo a la gente. Es el mismo gesto que hará Jesús en la Última Cena, cuando instaura el memorial perpetuo de su Sacrificio redentor.

En la Eucaristía, Jesús no da un pan, sino el pan de vida eterna, se dona a Sí mismo, ofreciéndose al Padre por amor a nosotros.

Nosotros debemos ir a la Eucaristía con aquel sentimiento de Jesús, es decir, la compasión, y con aquel deseo de Jesús, compartir.

Quien va a la Eucaristía sin tener compasión por los necesitados y sin compartir, no se encuentra bien con Jesús.

Compasión, compartir, Eucaristía. Este es el camino que Jesús nos indica en este Evangelio. Un camino que nos lleva a afrontar con fraternidad las necesidades de este mundo, pero que nos conduce más allá de este mundo, porque parte de Dios Padre y regresa a Él.

Que la Virgen María, Madre de la Divina Providencia, nos acompañe en este Camino. » (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 3 de agosto de 2014)

Oración de Sanación

Amado Jesús mío, Tú eres el verdadero Pan bajado del Cielo. Creo verdaderamente que te encuentras presente en el Santísimo Sacramento del Altar y haces vida en cada uno de nosotros.

Cuando me acerco a tu presencia a comulgar te encuentro vivo y resucitado, me hablas al corazón, siento como poco a poco lo moldeas para hacerlo más y más parecido al tuyo, un corazón lleno de amor y de perdón

Tu alimento sagrado nutre mi espíritu y me da las fuerzas que necesito para levantarme. Confío en Ti que jamás defraudas, en tu llama de fuego que no se extingue y que apasiona el alma

Siento como la fuerza de tu sacrificio de amor va transformando mis emociones y haces renacer la esperanza y la alegría que, con los duros golpes de la vida, había sentido perdida.

Tú te has donado a Ti mismo en la Eucaristía, las cual estableciste como la cumbre de tu amor por mí, la exaltación de tu generosidad, para que quede yo inundado de tu vida divina.

Es tanta la “locura de tu amor” que quieres fundirte conmigo en un pedacito de Pan para así experimentar el gozo de tu reino y darme la fuerza para resistir a todo aquello que intente separarme de Ti.

Oh, Dios de lo imposible, Dios de todo, Pan de Vida, Alimento de Salvación, ven y toma mi alma y hazme libre de falsas pasiones

Con tu gracia, ayúdame a disfrutar de este Banquete Sacramental que tan alegremente has dispuesto para todos los que te aman. Amén

Propósito para hoy

Hoy, voy a rogar a la Santísima Virgen María, pidiendo que interceda por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Frase de reflexión

“Adorar a Dios es aprender a estar con Él, ponerlo en el centro de la vida y despojarnos de nuestros ídolos escondidos”. Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com

 

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