Evangelio del día: La Eucaristía no es un mero recuerdo, es obra de Dios…

San Juan 6,52-59: El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día…

Evangelio según San Juan 6,52-59

Comer el Cuerpo y la Sangre de Cristo: “En aquel tiempo los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?” Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

Quien celebra la Eucaristía no lo hace porque sea mejor que los demás, sino porque se reconoce necesitado de la misericordia de Dios”. “La Eucaristía no es un mero recuerdo de algunos dichos y hechos de Jesús. Es obra y don de Cristo que sale a nuestro encuentro y nos alimenta con su Palabra y su vida

Es necesario tener siempre presente que la Eucaristía no es algo que hacemos nosotros; no es una conmemoración nuestra de aquello que Jesús ha dicho e hecho. No. ¡Es precisamente una acción de Cristo! Es Cristo que actúa ahí, que está sobre el altar. Y Cristo es el Señor. Es un don de Cristo, el cual se hace presente y nos reúne en torno a sí, para nutrirnos de su Palabra y de su vida. Esto significa que la misión y la identidad misma de la Iglesia surgen de allí, de la Eucaristía, y allí toman siempre forma.

Una celebración puede resultar también impecable desde el punto de vista exterior. ¡Bellísima! Pero si no nos conduce al encuentro con Jesucristo, corre el riesgo de no traer ningún alimento a nuestro corazón y a nuestra vida.

A través de la Eucaristía, en cambio, Cristo quiere entrar en nuestra existencia y permearla de su gracia, para que en cada comunidad cristiana haya coherencia entre liturgia y vita.

El corazón se llena de confianza y de esperanza pensando en las palabras de Jesús recogidas en el evangelio: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6,54)

Vivamos la Eucaristía con espíritu de fe, de oración, de perdón, de penitencia, de alegría comunitaria, de preocupación por los necesitados, y por las necesidades de tantos hermanos y hermanas, en la certeza de que el Señor realizará aquello que nos ha prometido: la vida eterna. ¡Así sea! (Audiencia general, Plaza de San Pedro, 12 de febrero de 2014)

Oración de sanación

Señor Dios, en este día quiero que me brindes tu ayuda para esforzarme sin desanimarme, conocerte a fondo y tener presente todas las riquezas que me ofreces para alcanzar mi felicidad y vivir mi existencia en paz.

Tu Palabra es el mayor tesoro que me has dejado, pues Ella me llena de vida, de esperanza, de alegría y le da claridad a mi mente y espíritu para saber aprovechar las oportunidades de la vida y no caer en el desanimo

Sólo a un Dios vivo y lleno de amor, podría haberse donado de la forma en que Tú lo has hecho: convertido en un trozo de pan, algo que escapa de mi limitada comprensión: comer tu cuerpo y beber tu sangre para la vida eterna.

Tu alimento es fuente de vida y salvación. Quiero sentirme vivo, entregarme a tu voluntad, sentir el fuego por Ti en la Eucaristía y tu presencia poderosa en mi corazón que me ayuda a sentirme confiado y listo para triunfar.

Comer tu cuerpo es disfrutar del Reino de los Cielos por un instante, en donde se hace presente la paz del alma, la alegría del espíritu y el gozo de tu presencia que me asegura que no hay mal alguno que me separe de Ti.

Oh mi Señor, quiero salir cada día ansioso de ir al encuentro contigo y entregarte todo mi ser, participar de tu banquete celestial, que más que una práctica u obligación, es una necesidad de mi alma.

Tú eres el Dueño de la vida, el que renueva mis fuerzas y me ayuda a lograr mis objetivos. Confío que de tu mano podré vencer todas las pruebas.

Quiero sentir, pensar, hablar y amar como Tú lo haces, y eso sólo puedo hacerlo en comunión contigo, con el Padre y con el Espíritu Santo. Amén

Propósito para hoy

Voy a escribir una nota, o enviar un correo electrónico, a esa persona que se ha alejado de la Iglesia, con la esperanza y confianza de que este saludo, en nombre de Cristo, pueda convertirse en una semilla de fe en su vida

Frase de reflexión

“Si vivimos la fe en la vida diaria, el trabajo se convierte en una oportunidad para transmitir la alegría de ser cristianos”. Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com

 

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