Evangelio del día: Jesús nos dejó la paz con su perdón, amor y su sangre…

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San Juan 14,27-31 – V Martes de Pascua: Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!…

Evangelio según San Juan 14,27-31

La promesa de Jesús de volver al Padre: En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado. Levántense, salgamos de aquí” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco

“¡Paz a ustedes!” No es un saludo, y ni siquiera un sencillo deseo: es un don, es más, el don precioso que Cristo ofrece a sus discípulos después de haber pasado a través de la muerte y a los infiernos. Da la paz, como había prometido:

“Les dejo la paz, les doy mi paz. No se la doy como la da el mundo, yo se la doy a ustedes” (Jn 14, 27).

Esta paz es el fruto de la victoria del amor de Dios sobre el mal, es el fruto del perdón. Y es precisamente así: la verdadera paz, esa paz profunda, viene de hacer la experiencia de la misericordia de Dios.

A los Apóstoles Jesús dio, junto con su paz, al Espíritu Santo, para que pudieran difundir en el mundo el perdón de los pecados, ese perdón que sólo Dios puede dar, y que ha costado la Sangre del Hijo (Cfr. Jn 20,21-23)

La Iglesia es enviada por Cristo resucitado a transmitir a los hombres la remisión de los pecados, y así hacer crecer el Reino del amor, sembrar la paz en los corazones, para que se afirme también en las relaciones, en las sociedades, en las instituciones.

Y el Espíritu de Cristo Resucitado expulsa el miedo del corazón de los Apóstoles y los impulsa a salir del Cenáculo para llevar el Evangelio. ¡Tengamos también nosotros más coraje para testimoniar la fe en Cristo Resucitado!

¡No debemos tener miedo de ser cristianos y de vivir como cristianos! Nosotros debemos tener este coraje de ir y anunciar a Cristo Resucitado. Porque Él es nuestra paz. Él ha hecho la paz con su amor, con su perdón, con su sangre, con su misericordia.

Recemos juntos a la Virgen María, para que nos ayude, Obispo y Pueblo, a caminar en la fe y en la caridad. Confiados siempre en la Misericordia del Señor.

Él siempre nos espera. Nos ama. Nos ha perdonado con su sangre y nos perdona cada vez que vamos a Él a pedirle perdón. Tengamos confianza en su Misericordia. (Reflexión antes del rezo del Regina Coeli, 07 de abril de 2013)

Oración de Sanación

Amado Señor, pido tu bendición para no dejarme angustiar ni desesperar antes las situaciones difíciles que a diario me toca enfrentar, porque sé que solo Tú tienes el control de todo

Quiero tener esa paz que sólo Tú sabes dar, esa paz que llena el alma de fortaleza, de ánimo y que me impulsa a ser la mejor versión de mí mismo y enfocado en agradarte en palabras, acciones y pensamientos

Creo en que tu amor no me abandona. Más allá de cualquier circunstancia, Tú me has prometido la felicidad plena si sigo tus pasos, por eso, quiero salir a triunfar en Nombre y dar lo mejor de mí.

Podrá faltarme el trabajo, la salud, el dinero y las infinidades de cosas que ofrece este mundo, pero que nunca me faltes Tú, porque de Ti proviene la paz verdadera que da vida al corazón

Dame la paz, que aviva el espíritu y lo fortalece para seguir luchando en mi camino de vida. Dame el autodominio que necesito para desterrar para siempre esos impulsos dañinos que le hacen mal a mi alma

Sin la paz que proviene de Ti, nada puedo hacer, andaría caminando sin rumbo, sin norte, tratando de alcanzar una limitada felicidad en cosas que nada tienen que ver con mi salvación.

Señor, dame la valentía para no temer a ninguna dificultad que quiera arrebatarme la paz del corazón. Sé mi fuerza y mi poder.

Tu amor procura lo mejor para mí y los míos, es por eso que te confío mi vida para que me ilumines y me muestres el camino a vencer. Amén

Propósito para hoy

Voy a pedir la intercesión de María, voy a renovar mi esfuerzo para ser fiel y perseverante en ese compromiso de oración en el que más fallo

Reflexiones juntos esta frase

“¿Estamos dispuestos a ser cristianos coherentes, las 24 horas del día, dando testimonio de palabra y con el propio ejemplo?” Papa Francisco

Redacción y diálogo: PildorasdeFe.net | Audio: Fraynelson.com

 

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