7 claves y una oración para encontrar tu lugar en el plan de Dios…

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Dios te creó con amor, y pensó en un lugar para ti en el mundo dentro de su plan. La conversión te lleva a encontrarlo y vivir plenamente…

1) Cuando Dios te creó, pensó un lugar para ti.

Cuando Dios nos creó lo hizo con amor y con mucha sabiduría, pensando un lugar para cada uno de nosotros. Si miramos la naturaleza, encontraremos que todo tiene maravillosamente su lugar, y resultaría absurdo trasladar algunos animales de su espacio natural a otro ¿Qué podría hacer un delfín en un árbol o una tortuga en el desierto? Esto mismo sucede con nosotros, cada uno tiene su lugar en el mundo.

2) El pecado te hace perder tu lugar. La conversión te permite encontrarlo de nuevo

El pecado nos mueve al lugar equivocado, alejándonos del plan de Dios. Es por ello que la conversión es la forma de encontrar el verdadero lugar que uno tiene en la vida. Un ejemplo de esto lo tenemos en la parábola del hijo pródigo. Su lugar era la casa del padre, viviendo de forma privilegiada. El pecado lo lleva a convertirse en un criador de cerdos. La forma de volver a recobrar su lugar fue la conversión: volver a la casa del Padre.

Tomando en cuenta esto, miremos dos ejemplos bíblicos contrapuestos (Abraham y el hijo pródigo) y encontraremos cómo Dios siempre le mejora la vida a la gente. Así como Él que lo hizo con los personajes de la Biblia lo va a hacer contigo.

3) Cuando Dios te llama, te lleva a tu lugar.

Miremos a Abraham. Cuando Dios le propone la aventura en el Libro del Génesis (Capítulo 12) “Deja a tu tierra, deja la casa de tu padre y ve a la tierra que yo te mostraré”. En ese ambiente desértico, esa propuesta era una locura, en esas tierras hostiles la familia lo es todo, representa la ayuda y el soporte. Pero Dios le invita a dejar una tierra donde estaba seguro y a su familia, que era el único ámbito de protección que tenía.

Pero Abraham creyó en la Palabra de Dios y se puso en marcha para seguir su llamado, incluso en contra de lo lógico, pero lo hizo porque necesitaba encontrar su lugar. Así es también el camino de la conversión, salir a buscar nuestro lugar. Volver hacia Dios nos pone en la ruta para encontrar nuestro lugar.

4) Obedeciendo la voz de Dios puedes encontrar el plan de Dios en tu vida

Cuando el hijo pródigo al fin se convierte dice “Me levantaré e iré donde mi padre” porque allí estaba su verdadero lugar. No lo encontró en placeres raros, en países exóticos, en una vida desordenada; sólo lo logró cuando obedeció la voz de su conciencia, rindiéndose ante Dios y buscando el perdón de su padre. Para encontrar tu lugar tienes que oír la voz profunda de tu corazón, dejar hablar a tu conciencia, escuchar la Palabra de Dios y obedecerle.

5) El demonio quiere que tu vida se pierda en la nada

El mayor deseo que tiene el demonio con nosotros es que nuestra vida sea insignificante, que se disuelva en la nada, que sea estéril, que no dé fruto, que sea disuelta en la bruma del olvido o como un recuerdo amargo capaz de envenenar a otros. Quiere que pasemos por este mundo como si no hubiéramos existido. Lamentablemente, hay mucha gente que le da el gusto.

Pensemos nuevamente en Abraham. Imaginemos que hubiese desestimado el llamado que Dios le hizo de abandonar su tierra y lo considerase obra de su imaginación. Podía pensar en no complicarse la vida, él no era un hombre pobre, tenía estabilidad, posesiones y comodidad. Hubiese sido completamente humano y natural que él desconfiara y se negara a esa “locura”, en especial cuando Dios no le dijo ni siquiera a qué lugar lo iba a llevar. La verdad es que si él no hubiese tomado este llamado, nadie lo recordaría hoy, su vida se habría sumergido en el olvido.

Ahora, volvamos al hijo pródigo. ¿Qué tal si hubiese creído que ya era demasiado tarde para arrepentirse? Si él hubiese pensado con desesperación que ya no podía pedir perdón, su vida sería la triste historia de un hombre que ni se supo donde murió.

Pregúntate: ¿Quieres ser uno más de los que pasaron como si nunca hubiesen vivido? Cuándo te vayas de esta tierra ¿qué habrá quedado de lo que hiciste?

6) Dios no te mostrará las fotos de tu destino.

Hay algo en común en estos dos ejemplos bíblicos tan distintos (Abraham era un hombre fiel a Dios y el hijo pródigo todo lo contrario): Ninguno de los dos sabía cuál sería el resultado de su decisión. Ni Abraham sabía a dónde llegaría, ni el hijo pródigo cómo sería recibido. Ninguno podía ver las fotos previas con el resultado para saber si emprender o no el viaje, esto es porque la conversión no es un negocio de intercambio basado en certezas. Dios no es una agencia de viajes que nos muestra las fotos de dónde vamos a llegar. La enseñanza que debemos sacar de esto es: ¡Vuélvete hacia Dios, búscalo con fe, escucha a tu conciencia, escucha la Palabra y Dios te dará tu lugar!

Pero, ¿por qué Dios no nos muestra a dónde vamos a llegar?

Dios nos deja con ignorancia sobre el futuro pero nos invita a agarrar con fuerza su mano de Papá y caminar en la conversión basados en la confianza. Somos llamados a tomar decisiones desde la esperanza, confiando que el camino de la conversión nos llevará a vivir mejor que como estábamos. Dios quiere que depositemos en Él nuestra confianza.

Además, Dios no nos muestra a dónde nos lleva, porque nosotros todavía no tenemos la visión para entender la grandeza de Su Plan. La conversión requiere que Dios entre en tu alma, que lo reconozcas y descubras el mundo con los ojos de Dios, que son los ojos que aún no tienes. Por eso, aunque Dios te mostrara las fotos maravillosas del futuro que tiene preparado para ti con tu conversión, esas fotos no te enamorarían, no te cautivarían. Decía San Josemaría Escrivá en el otoño de su vida, reflexionando sobre el camino recorrido: “Señor, si Tú me hubieses mostrado lo que venía por delante, yo no hubiera podido, yo hubiera dado marcha atrás”. Esto no significa que estuviera frustrado, sino que reconocía que al principio no hubiese sido capaz de entender y agradecía que Dios lo hubiese llevado con pedagogía, que le hubiese mostrado poco a poco su plan.

7) La conversión no es anular tu pasado, sino sacar las semillas fecundas de tu pasado

La conversión es una ruptura con la vida que he llevado. Esto pudiese asustarnos y llevarnos a retrasarla, al creer que Dios va a destruir todo lo que hasta ahora hemos construido para empezar de nuevo. Esto no es cierto, la conversión no es anular tu pasado sino sacar las semillas fecundas de tu pasado. Un ejemplo perfecto de esto lo encontramos en San Pablo.

Dios no canceló el pasado de San Pablo, solo lo limpió y sacó lo mejor de éste, tomó lo fecundo y lo vivo de su pasado para hacer de él un gran apóstol:

¿Cómo era San Pablo antes de su conversión? Podemos ver 4 cualidades esenciales que él tenía: inteligencia, convicción de sus ideas, liderazgo, gran dominio de sí mismo. Cuando se convierte, él sigue teniendo todas esas cosas. Dios no se las anuló, sino que le dio un nuevo rumbo. Al convertirse puso su inteligencia al servicio del Evangelio, su convicción profunda lo volvió un ardoroso predicador de Cristo, su liderazgo lo dedicó a fundar nuevas comunidades, su dominio sobre sí mismo hizo que se mantuviera en sinceridad, honestidad y pureza de vida por todas partes donde iba.

Así como con San Pablo, Dios jamás va a cancelar lo bueno que tiene tu pasado. Él va a aprovechar tus cualidades, estudios y buenos hábitos que has formado con tanto trabajo.

Dios no es amigo de las mutilaciones. Claro que hay cosas con las que hay que romper, amistades que hay que dejar, costumbres que hay que abandonar. Pero lo bueno y fecundo que Dios ha construido en ti, hay que saber ponerlo al servicio de Dios.

Las personas que más ayudan en la conversión de otros son los que han hecho el mismo camino que ellos, pues son los que dan testimonio de cómo Dios ha cambiado sus vidas. Un ejemplo de esto son quienes han vencido una adicción con la ayuda de Dios y luego cuentan su historia y motivan a otros adictos a dar pasos para su salvación, sirven como un ejemplo de que sí es posible un cambio. Esto es una forma en la que toda la experiencia que la persona había tenido en su pasado, la ponga ahora al servicio de Dios. “Dios usa todo para el bien de los que lo aman” (Romanos 8,28).

Te invito a ser astuto en esto: Toma tu pasado y utilízalo para el Evangelio, hasta tus pecados e incoherencias del pasado le sirven a Dios. No tienes que forzarte a olvidar tu pasado como si no hubiese existido, eso no es cristiano. No te avergüences en exceso de tu pasado, recuerda que Dios te ha salvado.

Puede ser que pienses: “Es que sería mejor que yo no hubiese cometido ningún pecado”. Pues claro que hubiese sido mejor que nunca nadie pecase, pero Dios no trabaja con lo que hubiera podido ser sino con lo que hay. Esa es la gran obra, la gran sabiduría de Dios. Él es un líder que trabaja con lo que existe en la realidad. Dios quiere convertirte a partir de la verdad y la realidad de lo que tú eres. Dios es poderoso y conoce tu pasado, y quiere que ahora lo pongas a producir para la causa del Reino de los Cielos. El Señor quiere que tu historia esté a su servicio, tanto lo mejor como lo peor de ella.

Oración:

Cumple en mí tu voluntad Señor, llévame a dónde quieres. Sé que Tú vas a mejorar mi vida, Tú me vas a mostrar algo nuevo y maravilloso. Sé que utilizarás todo, hasta el mal recuerdo de mis pecados, para transformar mi vida. Señor, tu puedes utilizar todo para hacerme fecundo para el Reino y para que pueda encontrar mi lugar y mi descanso. Llévame a ese sitio y esa situación donde aunque esté trabajando, no sienta que me estoy destruyendo, sino que, sosteniendo tu mano poderosa, sepa que trabajando me estoy construyendo y alimentando, que trabajando para tu Reino encuentre siempre descanso.

Cumple en mí, Señor, tu voluntad. Llévame a ese lugar donde tú quieres que esté. Aprovecha por favor mis manos. Aprovecha las cualidades que me has dado. Déjame sacar la enseñanza de mi pasado pecador. Haz que yo pueda transformarme en tu nombre, quiero servirte. No me muestres el desenlace, tal vez no lo pueda entender en este momento. Sólo quiero agarrarme de tu mano, sólo quiero ir junto a ti, sólo quiero obedecerte hasta el final, sólo quiero gozarme en tu amistad hasta que pueda descansar en tu regazo. Amén


Transcripción y adaptación realizada por PildorasdeFe.net del video
“Tu lugar en el mundo” de Fray Nelson Medina