Cómo superar el peligro de los inconvenientes diarios de la vida…

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El demonio es un experto en convertir sucesos pequeños y ordinarios en una relación en catástrofes que a menudo llevan a divorcios y odios…

Echemos un vistazo a una manera muy sutil en la que el demonio mina nuestras relaciones con los demás: los “inconvenientes” del día a día.

El demonio es un experto en convertir sucesos pequeños y ordinarios en una relación en catástrofes que a menudo llevan al divorcio a matrimonios que pareciesen tener una relación perfectamente normal o que pueden causar distanciamiento entre los miembros de una familia que puede llegar a durar toda la vida.

Inconvenientes en el día a día

Escrutopo (un demonio), en su correspondencia a Orugario (cartas del diablo a su sobrino), describe la situación así, tomando un ejemplo entre un hijo y su madre:

“Cuando dos personas han vivido juntos durante muchos años, suele pasar que cada uno tiene tonos de voces y expresiones faciales que son casi inevitablemente irritantes para ambos. Usa eso. Trae enteramente a la consciencia de tu paciente ese gesto de cómo su madre levanta las cejas que tanto aprendió a odiar desde pequeño, y deja que piense cuánto le disgusta aún. Deja que asuma que ella sabe cuán irritante es ese gesto y que sin importarle lo continúa haciendo… Y, por supuesto, nunca permitas que sospeche que él tiene también tonos o miradas que de manera similar le irritan a ella. Dado que él no puede verse ni oírse, esto lo puedes manejar fácilmente.” (Las cartas del diablo a su sobrino, N° 13)

Escrutopo continúa explicando que estos irritamientos diarios parecen superficialmente inofensivos, pero la manera en la que manera en la que son dados o recibidos pueden convertirse en “un golpe en la cara (N° 13)

Al demonio le encanta resaltar estas pequeñas cosas: pueden ir desde insignificancias como no recoger tu ropa hasta “simplemente le pregunté a qué hora estaría lista la cena y ella explotó en ira” (N° 14).

Cuando dos o más personas viven bajo un mismo techo, siempre habrán diferencias en cómo se hacen las cosas y dado que no podemos leer mentes, nunca sabemos si algo se hace a propósito o por ignorancia. El demonio aprovecha esta oportunidad y hace que parezca que el hijo no recoge la ropa intencionalmente para hacer la vida de su madre más miserable.

Lo que sucede es que si estos inconvenientes diarios no se discuten o se comunican, pueden generar resentimiento por un largo tiempo y pueden crecer debajo de la superficie. Tarde o temprano las heridas se abrirán y la persona explotará en ira por la cosa más insignificante y saldrá corriendo de la casa para buscar el divorcio.

Una de las traducciones de la palabra griega “diabolos” es “dividir” y ésa es una cosa que el demonio hace muy bien.

Paciencia, comunicación y la proporción 5:1

En cualquier relación, las dos mejores maneras para combatir esta tentación de molestarse con alguien son tener paciencia y conversar al respecto. Ambas se dicen fácilmente.

La paciencia es una virtud que no se adquiere fácilmente, pero es una de las virtudes fundamentales para vivir una vida de paz y santidad. Sin paciencia, pelearíamos a diario acerca de las cosas más sencillas y la relación se desmoronaría justo después de la luna de miel.

Sin embargo, la paciencia por sí misma nunca es suficiente en una relación saludable. La paciencia puede convertir a alguien fácilmente en una alfombra que la otra persona pisotea diariamente. Es por esto que la comunicación es extremadamente necesaria para vivir una vida matrimonial feliz (o cualquier relación). Si no se hablan las cosas que les están molestando, entonces es imposible que la otra persona pueda cambiar o reconocer su comportamiento.

Para continuar con el ejemplo de no recoger la ropa, al inicio se puede tener un poco de paciencia, permitiendo que la otra persona tenga un poco de libertad, pero si es algo que te molesta perpetuamente, entonces debes hablarlo. Es un hábito que puede ser cambiado.

Dependerá de la pareja discutir o comunicar qué hábitos pueden ser cambiados o qué cosas requerirán de una práctica eterna de paciencia. Algunos hábitos son más fáciles de lidiar que otros. Sin embargo, una vez que el tema se ha exteriorizado, no creará resentimiento ni se convertirá en un problema mayor en el futuro. La comunicación abierta es la clave.

Adicionalmente, cuando estos inconvenientes diarios se tratan más de una interacción negativa (como el sarcasmo), entonces es de vital importancia implementar la proporción 5:1. El Dr. John Buri lo pone de la siguiente manera:

“Se podría decir que John Gottman es el más grande experto en temas de amor en el mundo, y él ha reportado que las parejas que tienen interacciones positivas y negativas en una proporción 5:1 tienen relaciones felices. En otras palabras, si por cada intercambio negativo con nuestra pareja, tenemos al menos 5 intercambios positivos, entonces lograremos mantener el amor, alegría y felicidad que tuvimos el día de nuestra boda (o en el primer día en que nos enamoramos). Esto es lo que la mayoría de nosotros queremos, todo lo que tenemos que hacer es ser frecuentemente más amables que rudos con la persona que amamos”. (Love Bytes)

Ésta es otra manera exitosa de combatir esos inconvenientes diarios de la vida y no permitir que satanás entre en nuestra relación, donde intentará interponerse en la relación entre dos personas e infundir una cantidad excesiva de negatividad en la relación.

Nuevamente, todas estas cosas se dicen fácilmente, pero debemos comenzar un camino de recuperación de nuestra relación antes de que el demonio cree semejante abismo que luego será imposible reparar el daño. La parte importante es reconocer y tratar el problema antes de que empiece a hervir bajo la superficie.

Conclusión

Recuerda que el demonio está activo en todas las cosas y que disfruta dividiendo relaciones y creando tensión. Combate los inconvenientes diarios hablándolos e implementando la proporción 5:1.

 
Adaptación y traducción al español por María Vanegas, para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: PhilipKosloski.Com, autor: Philip Kosloski