Hoy Día del Párroco el Cura de Ars enseña a los párrocos a como deben cuidar y guiar a sus fieles católicos…

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SANTA FE, 02 Ago. 11 / 01:05 pm (ACI/EWTN Noticias).- En ocasión del Día del Párroco que se celebra el 4 de agosto cuando la Iglesia recuerda al Cura de Ars, San Juan María Vianney, el Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz (Argentina), Mons. José María Arancedo, señaló que los sacerdotes que sirven en ese puesto deben tener la capacidad de cuidar y guiar a los fieles católicos.

En su reflexión semanal, el Prelado explicó que el hecho de ser elegido, la referencia a favor de los hermanos y el servicio a Dios, expresan el sentido vocacional de todo sacerdote que es también pastor.

Refiriéndose luego al pasaje bíblico en el que el Señor se presenta como el Buen Pastor, el Arzobispo dijo que la imagen muestra el ideal al que “debemos tender”.

El Arzobispo sostuvo que “el pastor conoce y es conocido por su rebaño; va adelante, es un referente; congrega y conduce a su pueblo; lo alimenta y cura sus heridas; busca a quien está alejado y, sobre todo, da su vida, la entrega, nadie se la quita”.

Ciertamente, continuó, “es una imagen que nos supera, pero qué alegría y qué responsabilidad sentirnos llamados a ser la presencia viva de Jesucristo, el Buen Pastor”.

“El sacerdocio católico tiene en Jesucristo su razón de ser y su misión. Es más, debemos decir que el mismo Jesucristo quiso prolongar su presencia a través de un sacramento, el sacramento del Orden Sagrado. A esto es llamado el sacerdote”.

Seguidamente el Prelado señaló que “sólo la referencia a Jesucristo explica su entrega total a la obra del Reino de Dios. El significado del sacramento que lo consagra y lo hace ‘alter Christus’ (otro Cristo), excluye toda forma de un ministerio ‘ad tempus’ (por un tiempo), o ser considerado como una función delegada por la comunidad”.

“Su ser, su realidad ontológica, participa directamente de Jesucristo por mediación apostólica, es decir del apóstol, del obispo que lo ordena, en la comunión de la Iglesia. Así lo instituyó Jesucristo, así lo recibió y lo trasmite la Iglesia”.

Esta fidelidad al Evangelio, explicó el Prelado, “no excluye su actualización en el hoy de la historia, pero siempre desde una identidad profunda con su verdad original. Un auténtico espíritu creativo no cambia la esencia de las cosas, las recrea conservando lo que es propio. Así veo, y así trato de vivir el sacerdocio de Jesucristo”.

Finalmente el Arzobispo pidió a unirse en oración y gratitud por todos los párrocos, al asegurar que “a ellos les hace bien nuestro reconocimiento”.

Sacerdotes deben “morir” al prestigio y al orgullo, dice Arzobispo…

SANTIAGO, 07 Ago. 12 / 08:39 pm (ACI).- Al presidir las celebraciones por el Día del Párroco, el Arzobispo de Santiago de Chile, Mons. Ricardo Ezzati, señaló que los sacerdotes deben morir al “prestigio” y a “nuestro orgullo” para realizar su labor.

En el día en el que la Iglesia celebró a San Juan María Vianney y en el Seminario Pontificio Mayor reunido con el clero de la capital chilena, el Prelado presidió una Eucaristía en la que explicó algunas consecuencias prácticas para la vida sacerdotal de la Transfiguración del Señor.

Mons. Ezzati dijo que como los discípulos Pedro, Santiago y Juan que son testigos de este hecho, los sacerdotes que siguen a Jesús temen bajar del monte alto y enfrentar la pasión, la persecución y la muerte; “la muerte de nuestro renombre, la muerte de nuestro prestigio, la muerte de nuestro orgullo”.

Sin embargo, prosiguió el Arzobispo, Jesús nos invita a “pasar por el misterio de su Pascua, nos invita a confiar en que el rostro glorioso de la Iglesia aparecerá una vez que ella misma haya pasado plenamente por el misterio de la cruz del Señor”.

Según señala el sitio web de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. Ezzati indicó que “la Cruz es el monte alto, en el cual el rostro de Cristo, marcado por el dolor y la muerte, se transfigura en el rostro glorioso del Señor resucitado”. “Este es también el camino de nuestra propia transfiguración”, añadió.

El Arzobispo dijo además que cuando el Señor lleva a los discípulos a contemplar su transfiguración, lo hace porque “quiere fortalecer su fe incierta y frágil, porque quiere anticipar para ellos la visión de su rostro verdadero, el rostro del Hijo de Dios, aquel mismo rostro que unos días después sería transfigurado en la pasión y en la muerte en cruz”.

El Prelado recordó además a los sacerdotes enfermos, a los ancianos y a quienes se sienten solos. “A María le pedimos que los acompañe, que los sostenga, especialmente en este tiempo particularmente desafiante”, exhortó.

“Solo un sacerdote enamorado del Señor puede renovar una parroquia”, afirma Arzobispo argentino…

BUENOS AIRES, 01 Ago. 07 / 01:27 pm (ACI).- El Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, Mons. José María Arancedo, señaló que la primera exigencia de un párroco es ser “auténtico discípulo de Jesucristo, porque solo un sacerdote enamorado del Señor puede renovar una parroquia”, durante una reflexión por la próxima fiesta del Santo Cura de Ars, Patrono de los párrocos, que se celebra el 4 de agosto.

En la alocución radial, el Prelado afirmó que “si me preguntaran cuál es dentro de las diversas tareas que desarrollan los sacerdotes la más destacada, si es que podemos hablar así, yo les diría la de párroco a riesgo de ser parcial” y reconoció que “tengo una particular valoración y estima por este ministerio sacerdotal”.

Luego indicó que “en la parroquia el sacerdote vive de una manera plena y concreta la misión de Jesucristo, el Buen Pastor” y agregó que en ella “se aprecia en toda su dimensión eclesial la persona y el ministerio del párroco”.

“Al referirnos a él, la palabra Padre, adquiere todo su significado y valor espiritual”, aseguró Mons. Arancedo y recordó que el reciente documento de Aparecida cuando habla de la renovación de las parroquias mira en primer lugar al párroco e indica que debe ser “un ardoroso misionero que vive el constante anhelo de buscar a los alejados y no se contenta con la simple administración”.

Después de comentar que a los sacerdotes se les encomienda una parroquia para ser “su propio pastor”, el Obispo de Santa Fe señaló que eso “significa que todos tenemos en nuestro párroco una referencia de cuidado pastoral”.

“Esta relación nos involucra y compromete como miembros vivos de una misma comunidad” por eso “no se trata de un camino con sentido único que va, del párroco al fiel, sino que es necesaria también esa otra relación del fiel a su párroco”, agregó.

“Ellos han sido ordenados al servicio de ustedes, ellos necesitan de la presencia y la colaboración de ustedes” finalizó el Prelado.