Seguro no lo sabías, pero este es el camino más seguro… ¡hacia el infierno!…

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Satanás es mucho más habilidoso y puede llevar a una persona al infierno por una vida entera de pequeños pecados…

Con frecuencia pensamos qué acciones nos darían un “tiquete” directo al infierno, inmediatamente pensamos en homicidio o adulterio. Sin embargo, Satanás es mucho más habilidoso y puede llevar a una persona al infierno por una vida entera de “pequeños” pecados que aseguren que la persona sea obstinada y permanentemente separada de Dios.

No importa el pecado, lo importante para Satanás es mantenernos alejados de Dios.

En el Libro de C.S. Lewis: “Las Cartas del diablo a su sobrino”, se presenta esto de una manera más elocuente,

“Pero recuerda, lo única cosa que importa es hasta qué punto puede separarse al hombre del enemigo [Dios].  No importa cuán pequeños sean los pecados, lo que cuenta es que se acumulen lo suficiente como para empezar a abrir un espacio para alejar al hombre de la Luz y acercarlo a nuestra nada. El Asesinato no es mejor que las cartas si las cartas logran nuestro objetivo.  De hecho la ruta más segura es la gradual – la pendiente suave, los suelos blandos, sin giros bruscos, sin puntos específicos, sin señales. (61)”

Satanás no quiere que sepamos que vamos camino al infierno. Si nos damos cuenta, eso nos alerta y podemos cambiar de rumbo. Es más segura la ruta que está pavimentada con pequeños pecados sin perdonar.

Podemos llamar estos pecados “veniales” y en la superficie no nos alejan inmediatamente de Dios. Sin embargo, si los pecados veniales se convierten en habituales, naturalmente nos llevarán al pecado mortal (esos que afectan directamente nuestra relación con Dios).

Usemos la analogía de la cuerda

Nuestra relación con Dios puede estar atada a una cuerda. Estamos unidos por una cuerda y permanece firmemente unidos. Un pecado venial es como tomar un cuchillo sin filo y comenzar a cortar la cuerda. Estamos todavía unidos por la cuerda, pero lentamente nuestra relación con Dios está afectada y se comienza a romper. Si no nos arrepentimos de nuestros pecados y no nos acercamos a la Confesión, el cuchillo sigue cortando hasta que la cuerda se rompe y rompemos nuestra relación con Dios cometiendo pecado mortal.

La enciclopedia Católica lo pone de esta manera,

“El pecado venial frecuente y deliberado disminuye el fervor de la caridad,  dispone al pecado mortal, y obstaculiza la recepción de la Gracia que Dios nos da”.

Si persistimos en estos pequeños pecados veniales, es más probable que caigamos bajo el peso de ellos y cometamos pecados mortales que nos alejen completamente de Dios.

Satanás usará cualquier medio que sea necesario para llevarnos al infierno y eso incluye la ruta del pecado venial que crea en nosotros un corazón cerrado  para Dios.

Una vida de llena de pecados veniales sin perdonar puede hacer mucho daño. Por eso es que nunca podemos dejar la guardia abajo. Seguro, pecaremos diariamente (vivimos en un mundo imperfecto), pero no debemos dejar que el pecado gobierne nuestra vida y se convierta en nuestra identidad.

La Confesión: El Antídoto

Muchos directores espirituales recomiendan confesar nuestros pecados por lo menos una vez al mes. Para algunos, debemos hacerlo dos veces al mes.

San Juan Pablo II se confesaba semanalmente. El Papa Francisco dice que el confiesa sus pecados cada dos semanas. Basta decir, que esos dos pontífices han reconocido cómo el pecado venial puede pesar en la persona y qué se debe hacer lo que sea para ser aliviados del peso.

Conclusión

No permitan que el pecado venial los lleve cuesta abajo. ¡Acérquense al Confesionario! Envuélvete en los brazos amorosos de Dios que está ahí para darnos la bienvenida a casa.

Adaptación y traducción al español por Alejandra Pertuz, para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: PhilipKosloski.com, autor: Philip Kosloski