Día 31: Tierra nueva, Cielo nuevo. 31 días con la familia y el matrimonio…

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Un mes dedicado a la oración por la unidad y santificación de la familia y el matrimonio, verdadero templo inicial de fe y de amor…

Iniciamos el Año 2018 dedicando el mes de Enero a la oración por la unidad y santificación de la familia y el matrimonio, verdadero templo inicial de fe y de amor, donde los hijos reciben de sus padres los primeros valores cristianos y familiares, haciendo de su crecimiento espiritual lo que aprende y ven de sus primeros espejos de vida que son las actitudes y aptitudes de su Papá y su Mamá. Oramos para que el ejemplo de vida de amor, familiar y cristianos se mantengan en cada uno de nuestros hogares.

La familia humana tiene un origen divino. Aunque la familia en sí, sea una realidad profundamente humana, el cristiano confiesa que la familia tiene su causa primera en Dios.

La familia es la casa de Dios por naturaleza, el primer templo construido con piedras vivas. El verdadero templo inicial para la fe, el amor y la buena relación. En la familia, como templo de fe y culto, se aprende las actitudes cristianas fundamentales ante Dios: atención, adoración, buena relación, agradecimiento, fidelidad y obediencia.

En estos treinta y un días que dedicaremos a la familia, esperamos aportar herramientas esenciales para el crecimiento y fortalecimiento de cada una de ellas, y orientarlas a vivir más en comunión con Dios.

1.- Preséntale tu familia a la Sagrada Familia de Nazaret

Sagrada Familia de Nazaret, con total confianza y entrega te presento a mi familia, a cada uno de sus miembros (nombrarlos), para que, contemplándolos a ustedes y su fidelidad a los designios divinos, sean nuestro modelo a seguir en la convivencia de nuestro hogar. Que podamos aprender de ustedes, todas las virtudes y cosecharlas en el amor, respeto y sacrificio del uno por el otro. Entramos en tu casa, Patriarca San José, carpintero del pueblo, para que nos enseñes el trabajo honesto y amoroso que con tus manos sostuviste a tu familia. Te vemos a ti, Santa María, esposa fiel y ocupada en mantener todo en orden en el hogar y con los quehaceres de cada día, administrando con sabiduría las bondades y beneficios de la familia. Y a Ti, oh precioso niño Jesús, enséñanos a ser siempre humildes y cumplir la voluntad del Padre, a ser obedientes y dóciles a la escucha y atención familiar. Invocamos su presencia, su gracia y su poder divino para que nos ayuden a cumplir con nuestra misión de vida como familia de esta sociedad. Amén

2.- Oración inicial

Sagrada Familia de Nazaret: enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto; enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén

3.- Reflexión del Día 31: Una tierra nueva y un cielo nuevo vendrá

La familia, según la fe de los padres, se convierte en una Iglesia doméstica donde se aprenden los fundamentos de la fe, a conocer al Señor, a invocar religiosamente su nombre, a vivir la espiritualidad familiar a la luz de los sacramentos, a darle culto en espíritu y verdad a Dios, a orar en familia, a venerar la memoria de los santos y de manera especial, a honrar a la Sagrada Familia de Nazaret. Ahí se revela el sacramento de Dios en la carne humilde de la familia, donde se recita el credo de la Iglesia, tanto en la cruz como en el triunfo glorioso de la resurrección.

Ninguna de estas afirmaciones positivas, no me quita de la mete tantos miles y miles de divorcios espirituales y reales de la vida matrimonial, ni la realidad dolorosa actual de tantas familias rotas, mal advenidas o en situación de separación de padres e hijos. Tengo presente todo el malestar de miles de familias en situación de calvario extremo o en situación de infierno humano.

Lo que escribo no me cierra los ojos a la realidad; al contrario, me anima más y más a trabajar por la familia y a ofrecer todo mi aporte posible porque “en familia ganamos todos”: los esposos ganan, los padres ganan, los hijos ganan, la familia gana, la sociedad gana, la Iglesia gana.

Es la hora de la verdadera comunión eclesial a favor de la familia. Es la hora de despertar, de unirse todos los movimientos y organizaciones en la Pastoral familiar.

Trabajar por la familia es trabajar por hacer una “tierra nueva” (Ap 21,1), donde “serán vecinos el lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de león pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá… porque el conocimiento del Señor llenará la tierra como las aguas cubren el mar” (Is 11,6-9) “Y Dios pondrá su morada entre los hombres: él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó” (Ap 21,3-4)

Y la tierra nueva y el cielo nuevo darán testimonio de que:

¡EN FAMILIA GANAMOS TODOS!

Oración: Dios mío, Señor omnipotente, que en Jesús, María y José nos has dado un hermoso ejemplo perfecto de amor y adhesión a tu voluntad divina, renueva en todos los hogares las maravillas de tu Espíritu para que las familias cristianas sean un semillero de vocaciones a los distintos estados de vida cristiana. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4.- Oración final

Jesús, mi Señor, ven y quédate en este hogar que tanto clama tu presencia amorosa. Ven, sana y une, con tu divino poder que todo lo restauras, a todos aquellos lazos de amor que algún día fueron rotos. Gracias Jesús por estar atento a mis necesidades y a todo lo que sucede en mi grupo familiar. Que la Sagrada Familia de Nazaret sea modelo y guía de todas las familias cristianas. Que siguiendo los pasos de José y María, los padres puedan educar a sus hijos en la Fe y acercarlos al Amor de Dios y que, como Jesús, los hijos crezcan en sabiduría, obediencia y entrega al Señor. Amén

 

Reflexión central por el Padre Antonio Gracia, pasionista. | Redacción, diálogos y oraciones: PildorasdeFe.net