[Día 5] Novena a San José: Líbranos de los que buscan dañar nuestra alma…

San José fue el padre terrenal elegido por Dios encarnado. Después de la Virgen, es uno de los santos patronos más poderosos en el Cielo…

La tradición sostiene que San José murió antes de que Jesús comenzara su ministerio público. Esta creencia se basa en dos puntos: Primero, él nunca apareció durante el ministerio público mientras que María si lo hizo, como en la fiesta de bodas en Caná; y segundo, desde la cruz, Jesús confió el cuidado de su madre a San Juan Apóstol, indicando que era viuda y que no había otros hijos que la cuidaran.

La tradición también sostiene que San José murió en presencia de Jesús y María. Por esta razón, San José es el santo patrono de una muerte santa.

Aunque no fue definido por el Magisterio, San Francisco de Sales creyó que San José fue asumido en cuerpo y alma en el Cielo:

“Lo que queda por decir ahora, si no es eso, de ninguna manera debemos dudar que este glorioso santo goza de mucho crédito en el Cielo en compañía de Aquel que lo favoreció tanto como para criarlo allí, en cuerpo y alma; algo que es mucho más probable ya que no tenemos ninguna reliquia de él aquí abajo en la tierra. Me parece que nadie puede dudar de esta verdad; porque ¿cómo pudo haber rehusado esta gracia a San José, el que había sido obediente en todo momento en toda su vida?” (Obras completas).

Novena a San José Custodio

1.- Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

2.- Acto de contrición

Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén

– Pida aquí la gracia que desea alcanzar –

3.- Oración preparatoria

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna.

Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos.

Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

4.- Oración para el quinto día

Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria

5.- Oración final

Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

  • Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía
  • Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
  • Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

  • V. San José, ruega por nosotros.
  • R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

6.- Oración

Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén