[Día 6] Novena a San José: Vivir santa y modestamente como San José…

San José fue el padre terrenal elegido por Dios encarnado. Después de la Virgen, es uno de los santos patronos más poderosos en el Cielo…

La figura de San José fue muy venerada por grandes santos a los largo de toda la historia. San Bernardo de Siena, quien tuvo una fuerte devoción hacia San José escribió de este:

“Fue elegido por el Padre eterno como el guardián confiable y protector de sus más grandes tesoros, a saber, su Hijo divino y María, La esposa de José. Él llevó a cabo esta vocación con total fidelidad hasta que finalmente Dios lo llamó, diciendo: “Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor””.

Santa Teresa de Ávila, en su Vida escribió:

“Tomé a San José como mi abogado y protector, y me encomendé muy seriamente a él. Él vino en mi ayuda de la manera más visible. Este amado padre de mi alma, este amado protector, se apresuró a sacarme del estado en que mi cuerpo estaba languideciendo, así como él me arrebató de mayores peligros de otra naturaleza que estaban poniendo en peligro mi honor y mi salvación eterna

Para que mi felicidad sea completa, él siempre ha respondido mis oraciones más allá de lo que había pedido y esperado. No recuerdo, incluso ahora, que alguna vez le haya preguntado algo que él no me haya otorgado.

Estoy asombrada de los grandes favores que Dios me ha otorgado a través de este bendito santo y de los peligros de los que me ha liberado, tanto en cuerpo como en alma”.

Novena a San José Custodio

1.- Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

2.- Acto de contrición

Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén

– Pida aquí la gracia que desea alcanzar –

3.- Oración preparatoria

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna.

Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos.

Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

4.- Oración para el sexto día

Oh benignísimo Jesús, así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret

5.- Oración final

Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

  • Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía
  • Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
  • Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

  • V. San José, ruega por nosotros.
  • R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

6.- Oración

Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.