[Día 8] Novena a San José: Morir santamente como San José…

San José fue el padre terrenal elegido por Dios encarnado. Después de la Virgen, es uno de los santos patronos más poderosos en el Cielo…

San José ha sido venerado en nuestra amada Iglesia como una figura muy enriquecedora para nuestra liturgia.

Desde la legalización del cristianismo en el año 313 A.D., se ha ofrecido una misa en su honor, comenzando en el este. El Papa San Juan XXIII, el 13 de noviembre de 1962, ordenó que el nombre de San José se insertara en el Canon Romano (Plegaria Eucarística I), un reconocimiento apropiado para el Guardián de la Iglesia Universal.

Además, el día de San José del 19 de marzo es una solemnidad y tradicionalmente un día sagrado de obligación en toda la Iglesia universal (Código de Derecho Canónico, # 1246); sin embargo, a los Estados Unidos se les concedió una exención del requisito a petición del Tercer Concilio Plenario de Baltimore (1884) debido a la dificultad de observar los días santos en un ambiente no católico.

En 1955, el Papa Pío XII estableció la Fiesta de San José Obrero el 1 de mayo para presentar a San José como el ejemplo de todos los hombres que trabajan y para centrarse en la verdadera dignidad del trabajo humano en contraste con las celebraciones del “Primero de Mayo” países comunistas.

¡Que cada uno de nosotros honre y valore el ejemplo de San José, confiando en sus oraciones para ayudarnos en el camino de la salvación!

Novena a San José Custodio

1.- Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

2.- Acto de contrición

Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén

– Pida aquí la gracia que desea alcanzar –

3.- Oración preparatoria

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna.

Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos.

Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

4.- Oración para el octavo día

Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre, su esposa, a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.

5.- Oración final

Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

  • Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía
  • Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
  • Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

  • V. San José, ruega por nosotros.
  • R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

6.- Oración

Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.