Diario de la Divina Misericordia… Sexto Cuaderno… Santa Faustina Kowalska… 1601 – 1650…

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1601
El Señor me dio a conocer cuánto desea la perfección de las almas elegidas.

En mis manos, las almas elegidas son las luces que arrojo en las tinieblas del mundo y lo ilumino. Como las estrellas iluminan la noche, así las almas elegidas iluminan (6) la tierra y cuanto más perfecta es el alma, tanto más luz irradia en su torno y llega más lejos. Puede estar oculta y desconocida aun a las personas más cercanas, no obstante su santidad se refleja en las almas en lo más lejanos confines del mundo.

1602
Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia. Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma. Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia (7) las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites. Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes. Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes.

1603
14 II [1938]. Durante la adoración oí estas palabras: Reza por una de las alumnas que necesita mucho Mi gracia. Conocí que se trataba de N., recé mucho y la misericordia de Dios envolvió a aquella alma.

1604
Durante la adoración, mientras repetía varias veces [la invocación] Santo Dios, de repente me envolvió una más viva presencia de Dios y fui llevada en espíritu ante la Majestad Divina. Y vi cómo rinden gloria a Dios los ángeles y los santos del Señor. La gloria que rinden a Dios es tan grande que no quiero dejarme tentar de describirla, porque no soy capaz y también para que las almas no piensen que (8) lo que he escrito es todo. San Pablo, ahora comprendo porque no quisiste describir el cielo [389] y sólo dijiste que lo que el ojo no vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre anheló lo que preparó Dios para los que le aman [390]. Así es, y todo lo que ha salido de Dios, a Él vuelve y le rinde una gloria perfecta. Y ahora, al mirar la gloria que yo rindo a Dios, ¡oh, qué miseria es! Es una pequeñísima gotita en comparación a la perfecta gloria celeste. Oh, qué buenos eres, oh Dios, que aceptas también mi adoración y diriges benignamente tu rostro hacia mi y me haces saber que Te es agradable nuestra oración.

1605
Escribe sobre Mi bondad lo que te venga a la cabeza.
Contesté: Pero, Señor, ¿si escribo demasiado? Y el Señor me respondió: Hija Mía, aunque hablaras todas las lenguas de los hombres y de los ángeles a la vez, no dirías demasiado, sino que (9) glorificarías Mi bondad, Mi misericordia insondable, apenas en una pequeña parte.

Oh Jesús mío, Tu Mismo pon las palabras en mi boca para que pueda adorarte dignamente.

Hija Mía, quédate tranquila, haz lo que te digo. Tus pensamientos están unidos a Mis pensamientos, pues escribe lo que te venga a la cabeza. Tú eres la secretaria de Mi misericordia; te he escogido para este cargo en ésta y en la vida futura. Quiero que así sea, a pesar de todos los obstáculos que te pondrán. Has de saber que no cambiará lo que Me agrada.

En aquel momento, profundamente humillada, me sumergí ante la Majestad de Dios. Pero cuanto más me humillaba, tanto más me penetraba la presencia de Dios…..

1606
Oh Jesús, mi único consuelo. Oh, qué terrible es el destierro; oh, qué selva he de atravesar. Mi alma se abre paso entre la pavorosa espesura de diferentes dificultades. Si no me sostuvieras Tu Mismo, Señor, seria absolutamente imposible avanzar.

1607
(10) 16 [II 1938]. Mientras rezaba al vivo Corazón de Jesús que está en el Santísimo sacramento según la intención de cierto sacerdote, en un momento Jesús me dio a conocer su bondad y me dijo: No le daré por encima de sus fuerzas.

1608
+ Al enterarme de ciertos sufrimientos y dificultades que una persona enfrentaba en toda esta obra de Dios, antes de la Santa Comunión pedí a Jesús que me hiciera saber si acaso esos sufrimientos no hubieran sido provocados por mi. Mi dulcísimo Jesús, Te suplico por Tu infinita bondad y misericordia, permíteme saber si en esta obra hay algo que no Te agrada, o si hay alguna culpa mía. Si es así, Te ruego que al llegar a mi corazón lo llenes de inquietud y me des a conocer Tu descontento. Y si no hay culpa mía, afírmame en la paz. Cuando recibí al Señor, mi alma fue llenada de una gran paz y el Señor me comentó que la obra estaba puesta a prueba, pero (11) con esto no era menos agradable a Dios. Eso me alegró mucho, pero dupliqué mis oraciones para que la obra saliera indemne del fuego de la prueba.

1609
Oh Jesús mío, qué bueno es estar en la cruz, pero Contigo. Contigo, amor mío, mi alma está continuamente tendida en la cruz y se llena de amargura. El vinagre y la hiel rozan mis labios, pero está bien, está bien que sea así, ya que tu Corazón divino, durante toda la vida, siempre bebió amargura y a cambio del amor recibiste la ingratitud. Estabas tan dolorido que de Tus labios se escapó esta queja dolorosa con la cual buscabas a quien Te consolara y no lo encontraste [391].

+ Mientras pedía al Señor que se dignara mirar cierta alma que lucha sola contra muchas dificultades, en un solo

1610
instante el Señor me dijo que todos son como el polvo bajo sus pies. Pues, no te aflijas, ves que por si mismos ellos no pueden nada, y si les permito parecer triunfar, lo hago por Mis impenetrables (12) designios. Experimenté una gran serenidad al ver que todo depende del Señor.

1611
+ Cuando viene el capellán con el Señor Jesús, hay momentos en los cuales me envuelve una muy viva presencia de Dios y el Señor me muestra su santidad y entonces veo el más pequeño polvillo en mi alma y, antes de cada Santa Comunión, desearía purificar mi alma. Pregunté al confesor, y contestó que no es necesario confesarme antes de cada Santa Comunión. La Santa Comunión elimina estas pequeñeces y es una tentación pensar en la confesión en el momento de recibir la Santa Comunión. No he continuado explicando más el estado de mi alma, porque no era mi director espiritual sino sólo un confesor [392]. Y este conocimiento no me ocupa tiempo por ser más rápido que un relámpago, incendia en mí el amor, dejando el conocimiento de mi misma…..

1612
(13) + 20 II [1938]. Hoy, el Señor me dijo: Necesito tus sufrimientos para salvar las almas.

Oh Jesús mío, haz conmigo lo que quieras. No he tenido el valor de pedir a Jesús mayores sufrimientos, porque la noche anterior sufrí tanto que no soportaría ni una gota más de lo que el Mismo Señor Jesús me dio.

1613
Durante casi toda la noche tuve unos dolores tan violentos que me parecía tener desgarradas todas las entrañas. La medicina que había tomado la vomité. Cuando me incliné al suelo, perdí el conocimiento y así, con la cabeza apoyada (14) contra el suelo, permanecí algún tiempo. Al volver en mi, me di cuenta de que con todo el cuerpo cargaba sobre la cara y la cabeza; empapada de vómitos, pensé que esto iba a ser ya el final. La querida Madre Superiora y Sor Tarcisia [393] trataban de ayudarme como podían. Jesús pedía los sufrimientos y no la muerte. Oh Jesús mío, haz conmigo lo que Te agrade. Dame solamente la fuerza para sufrir. Si me sostiene Tu fuerza, aguantaré todo. Oh almas, cuánto las amo.

1614
Hoy vino a verme una de las hermanas [394] y me dijo: Hermana, tengo una sensación extraña, como si algo me empujara a venir a verla y recomendarle distintos asuntos míos antes de que usted muera, porque usted los puede obtener y arreglar con Jesús; algo me dice continuamente que usted hermana, lo puede obtener para mi. Le he contestado sinceramente que si, que sentía en el alma (15) que después de morir podré obtener de Jesús más que ahora. La recordaré, hermana, delante de Su trono.

1615
Cuando entré un momento en el dormitorio contiguo para visitar a las hermanas enfermás, una de las hermanas me dijo: Hermana, cuando usted muera no le tendré miedo en absoluto. Venga a verme después de morir, porque quiero confiarle un secreto del alma para que usted lo arregle con el Señor Jesús; yo sé que usted lo puede obtener de Jesús para mí. Como habló en público, le contesté de este modo: Jesús es muy discreto, por lo tanto no revela a nadie los secretos que existen entre Él y el alma.

1616
+ Oh Señor mío, te agradezco por hacerme semejante a Ti en el anonadamiento. Noto que mi envoltura terrenal empieza a desmoronarse; estoy contenta de eso, (16) porque ya dentro de poco me encontraré en la casa de mi Padre.

1617
27 II [1938]. Hoy me confesé con el Padre A. [395], actué tal y como deseaba Jesús. Después de la confesión una profunda luz inundó mi alma. Entonces oí una voz: Y como eres una niña, permanecerás junto a Mi Corazón; Me es más agradable tu sencillez que las mortificaciones.

1618
Las palabras del Padre Andrasz: “Vive más por la fe; reza para que la divina Misericordia se difunda más y que la obra esté en buenas manos, que la dirijan bien. Tú procura ser aquí una buena religiosa aunque pudiera ser como ya eres, pero procura ser aquí una buena religiosa. Y ahora si sientes estas atracciones divinas y conoces que es el Señor, síguelas. Dedica a la oración todo el tiempo que está dedicado [a la oración] y haz las anotaciones después de la oración….”

1619
(17) + Dos últimos días del carnaval. Aumentaron mis sufrimientos físicos. Me uní más estrechamente al Salvador doliente pidiéndole misericordia para el mundo entero, desenfrenado en su maldad. Durante todo el día sentí el dolor de la corona de espinas. Al acostarme no pude apoyar la cabeza en la almohada; sin embargo, a las diez los dolores cesaron y me dormí, pero al día siguiente me sentía agotada.

1620
+ Oh Jesús Hostia, si Tú no me sostuvieras, no sabría perseverar en la cruz, no lograría soportar tantos sufrimientos, pero la fuerza de Tu gracia me mantiene en un nivel más elevado y hace meritorios mis sufrimientos. Me das fuerza para avanzar siempre y conquistar el cielo por asalto y tener amor en el corazón por aquellos de los cuales recibo hostilidad y desprecio. Con Tu gracia se puede todo.

1621
(18) 1 III 1938. Ejercicios espirituales de un día.

Durante la meditación he entendido que debo esconderme en el Corazón de Jesús lo más profundamente posible. Contemplar su dolorosa Pasión y penetrar en los sentimientos de su divino Corazón que está lleno de misericordia para los pecadores. Para impetrarles la misericordia me anonadaré en cada momento, viviendo de la voluntad de Dios.

1622
Durante toda esta Cuaresma soy una hostia en Tus manos, Jesús; sírvete de mí para que Tu Mismo puedas entrar en los pecadores. Pide lo que quieras; ningún sacrificio me parecerá demasiado grande cuando se trata de las almas.

1623
+ A lo largo de todo este mes, la Santa Misa y la Santa Comunión según la intención del Padre Andrasz para que Dios le haga conocer aun más profundamente su amor y misericordia.

1624
Este mes me ejercitaré en tres virtudes que me recomendó la Madre de Dios: en la humildad, (19) la pureza y el amor de Dios, aceptando con profunda sumisión la voluntad de Dios, todo lo que Él me envíe.

1625
2 III [1938]. He empezado la santa Cuaresma tal y como deseaba Jesús, abandonándome plenamente a su santa voluntad y aceptando con amor todo lo que me envíe. No puedo hacer mayores mortificaciones por estar muy débil. La larga enfermedad ha agotado completamente mis fuerzas. Me uno a Jesús a través del sufrimiento. Cuando medito su dolorosa Pasión, disminuyen mis sufrimientos físicos.

1626
El Señor me dijo: Te llevo a Mi escuela por toda la Cuaresma; quiero enseñarte a sufrir. Contesté: Contigo Señor, estoy preparada a todo. Y escuché una voz: Puedes beber del cáliz del cual bebo Yo; hoy te concedo este honor exclusivo.

1627
(20) Hoy sentí la Pasión de Jesús en todo mi cuerpo y el Señor me hizo conocer la conversión de ciertas almas.

1628
Durante la Santa Misa vi a Jesús tendido en la cruz y me dijo: Discípula Mía, ten un gran amor para aquellos que te hacen sufrir, haz el bien a quienes te odian. Contesté: Oh Maestro mío, si Tú ves que no les tengo el sentimiento del amor y eso me entristece. Jesús me respondió: El sentimiento no siempre está en tu poder; si tienes el amor lo reconocerás por si tras experimentar disgustos y contrariedades no pierdes la calma, sino que rezas por aquellos que te han hecho sufrir y les deseas todo lo bueno. Al volver [396] […]

+

1629
(21) JMJ

Soy una hostia en Tus manos,
Oh Jesús, Creador mío y Señor,
Silenciosa, escondida, sin hermosura
y sin encanto,
Porque toda la belleza de mi alma
ha sido reflejada en lo íntimo.

Soy una hostia en tus manos, oh divino Sacerdote,
Haz conmigo lo que te agrade.
Me abandono toda a Tu santa voluntad, Señor,
Porque ella es el deleite y el adorno de mi alma.

Soy en Tus manos, oh Dios, como una hostia blanca,
Te suplico, transfórmame en Ti,
Para que esté oculta en Ti completamente,
Encerrada en Tu Corazón misericordioso como en el cielo.

Soy en Tus manos como una hostia, oh Sacerdote eterno,
Que la hostia de mi cuerpo me oculte a los ojos humanos,
Que sólo Tus ojos valoren mi amor y mi abnegación,
Porque mi corazón siempre está unido a Tu Corazón divino.

Soy en Tus manos, oh Mediador divino,
como una hostia expiatoria
Y ardo sobre el altar del holocausto,
(22) Molida y triturada por el sufrimiento como granos de trigo,
Y todo por Tu gloria y por la salvación de las almas.

Soy una hostia que permanece en el tabernáculo de Tu Corazón,
Camino por la vida sumergida en Tu amor
Sin temer nada en el mundo,
Porque Tu Mismo eres mi escudo, mi fuerza y mi defensa.

Soy una Hostia depositada en el altar de Tu Corazón,
Para arder del fuego de amor por todos los siglos,
Porque sé que me has elevado únicamente por Tu misericordia.
Así pues, todos los dones y las gracias las convierto para Tu gloria.

Soy una hostia en Tus manos, oh Juez y Salvador,
En la última hora de mi vida,
Que la omnipotencia de Tu gracia me lleve a la meta,
Que se distinga Tu piedad en el recipiente
de Tu misericordia.

1630
Oh Jesús mío, consolida las fuerzas de mi alma para que el enemigo no gane nada. Sin Ti soy la debilidad misma, sin Tu gracia no soy más que (23) el abismo de miseria. La miseria es mi propiedad.

1631
Oh Herida de la Misericordia, Corazón de Jesús, escóndeme en Tu profundidad como una gotita de Tu propia sangre y no me dejes escapar de ella por la eternidad. Guárdame en tus profundidades y Tu Mismo enséñame a amarte. Oh amor eterno, Tu Mismo modela mi alma para que sea capaz de corresponder a Tu amor. Oh Amor vivo, hazme capaz de amarte eternamente. Quiero corresponder a Tu amor por la eternidad. Oh Cristo, una mirada Tuya tiene para mí más valor que miles de mundos, que el cielo entero. Tu, Señor, puedes hacer que mi alma sepa comprenderte en toda la plenitud, [conocer] cómo eres. Yo sé y creo que Tu lo puedes todo; si te has dignado darte a mi con tanta generosidad, sé que puedes ser todavía más generoso; introdúceme en una intimidad Contigo hasta donde puede ser introducida la naturaleza humana….

+

1632
(24) JMJ

Mis deseos son tan inconcebibles y tan grandes
Que nada es capaz de llenar el abismo de mi corazón.
Ni siquiera las más bellas criaturas escogidas del mundo entero
Ni por un solo instante me sustituirían a Ti, oh Dios.

Con una sola mirada he penetrado el mundo entero en su totalidad.
Y no he encontrado un amor semejante al de mi corazón,
He vuelto la mirada al mundo eterno, ya que éste es muy pequeño para mí,
Mi corazón ha deseado el amor del Inmortal.

Mi corazón ha sentido que soy hija del Rey,
Que me encuentro en el destierro, en una tierra extranjera,
He conocido que mi casa es un palacio celeste,
Sólo allí me sentiré como en mi propia patria.

Tú Mismo, oh Señor, has atraído mi alma hacia Ti.
Oh Soberano eterno, Tú Mismo Te has humillado hasta mí,
Dando a mi alma un conocimiento más profundo de Ti Mismo.
Sé el misterio del amor por el cual me has creado.

El amor me ha hecho fuerte y valiente,
No tengo miedo ni de los Serafines ni del querubín que vigila con la espada
Y paso libremente allí donde los demás tiemblan,
(25) Porque no hay de qué temer cuando el amor es el guía.

Y, de repente, la mirada de mi alma se ha detenido en Ti,
Oh Señor Jesucristo tendido en la cruz,
He aquí mi amor con el que descansaré en la tumba,
He aquí mi Esposo, mi Señor y mi Dios inconcebible.

[A esta altura del manuscrito hay media página en blanco] [397].

1633
(26) 10 III [1938]. Continuos sufrimientos físicos. Estoy en la cruz con Jesús. En una ocasión la Madre Superiora me dijo: Usted, hermana, carece de amor al prójimo, porque como algo y luego sufre, perturbando a las demás el descanso nocturno. Yo, sin embargo, tengo la certeza de que estos dolores de las entrañas que tengo no son provocados absolutamente por la comida, lo mismo ha constatado el medico. Son unos dolores orgánicos, o más bien una prueba de Dios. No obstante, después de esa observación he tomado la decisión de sufrir más escondidamente y no pedir ayuda que de todas formas es inútil, ya que vomito los remedios que tomo. Un par de veces conseguí superar los ataques de los cuales sabe sólo Jesús. Estos dolores son tan violentos y fuertes que hasta quedo inconsciente. Tras su ataque, cuando me desmayo y me cubro de sudor frió, entonces empiezan a ceder poco a poco. A veces duran (27) hasta tres horas o más. Oh Jesús mío, que se haga Tu santa voluntad, acepto todo de Tus manos. Si acepto los éxtasis y los arrebatos de amor hasta olvidarme de lo que sucede alrededor de mi, es también justo que acepte con amor los sufrimientos que me quitan la lucidez de la mente.

1634
Cuando vino el medico y yo no pude bajar al locutorio como las demás hermanas, pedí que subiera a verme porque no podía bajar por cierto impedimento. Un momento después vino el medico a la celda y al examinarme, dijo: Diré todo a la hermana enfermera. Cuando vino la hermana enfermera, después de haberse retirado el medico, le dije la razón por la cual no había podido bajar al locutorio, pero ella me manifestó su descontento. Y cuando le pregunté: Hermana, ¿qué ha dicho el medico de mis dolores?, me contestó que no había dicho nada, que no era nada. (28) Dijo que la enferma está malhumorada, y se fue. Entonces dije a Dios: Cristo, dame fuerza y fortaleza para sufrir, infunde en mi corazón el amor puro a esta hermana. Luego, durante toda la semana no me visitó ni por un momento. Sin embargo, los dolores se repitieron con gran violencia y duraron casi toda la noche y parecía que se acercaba el fin. Las Superioras decidieron ir al otro medico y éste constató que el estado era grave y me dijo: Es imposible volver a una salud nueva. Se puede curar algo un poco todavía, pero ya no se puede hablar de plena salud. Recetó una medicina contra los dolores y después de tomarla, los graves ataques no se repitieron. “Pero si usted, hermana, vuelve por aquí, trataremos de mejorar su salud dentro de lo que todavía es posible.” El medico insistió en que fuera allí a curarme. Oh Jesús mío, qué misteriosos son Tus designios.

1635
Jesús me hace escribir todo esto (29) para el consuelo de otras almas que serán expuestas, con frecuencia, a semejantes sufrimientos.

1636
A pesar de sentirme muy débil, fui a aquel medico, ya que tal era la voluntad de las Superioras. La hermana que me acompañaba lo hacia de mala gana. Me lo manifestó varias veces y por fin me dijo: ¿Qué hacemos? No tengo dinero suficiente para el taxi. No le contesté nada. Quizá no encontremos carruaje. ¿Cómo haremos para recorrer este buen trecho de camino? Ésas y muchas otras cosas las dijo únicamente para inquietarme, porque las queridas Superioras dieron dinero suficiente, y no faltaba. Al conocer dentro de mi toda esta historia, me reí y dije a aquella hermana que yo estaba completamente tranquila y que tuviéramos confianza en Dios. Sin embargo conocí que mi profunda calma la irritaba. Entonces me puse a rezar según su intención.

1637
Oh Señor mío, todo esto (30) para Ti, para impetrar misericordia a los pobres pecadores. Cuando regresé estaba tan cansada que tuve que acostarme en seguida; sin embargo era el día de la confesión trimestral, traté de ir todavía a confesarme, porque tenía la necesidad no sólo de la confesión sino también de pedir consejo al director espiritual. Empecé a prepararme, pero me sentía tan débil que decidí pedir a la Madre Superiora el permiso de confesarme antes de las novicias por sentirme débil [398]. La Madre Superiora contestó: Busque, hermana, a la Madre Maestra [399], si ella le permite confesarse antes de las novicias, está bien. Pero quedaban sólo tres hermanas para confesarse, por lo tanto esperé, tanto más que no tenía fuerzas para buscar a la Madre Maestra. Pero cuando entré en el confesionario me sentía tan mal que no logré describir el estado de mi alma, apenas me confesé. Conocí entonces cuánto se necesita (31) el espíritu [400]; la letra sola no hace crecer el amor.

1638
En el día de hoy han surgido ciertos malentendidos entre la Superiora y yo. No ha sido su culpa ni la mía; pero el sufrimiento moral ha quedado, porque no pude aclarar el asunto por ser éste un secreto. Por esto sufría, aunque con una sola palabra habría podido revelar la verdad.

1639
20 [III 1938]. Hoy he acompañado espiritualmente a cierta alma agonizante. Le he obtenido la confianza en la Divina Misericordia. Aquella alma estaba al borde de la desesperación.

1640
Esta noche la conoces sólo Tu, oh Señor. La he ofrecido por los pobres pecadores empedernidos para impetrar Tu misericordia para ellos. Despedázame aquí, quémame aquí, con tal de que me des las almas de los pecadores y especialmente…. Oh Jesús, Contigo nada va perdido; Tú tienes todo, dame las almas… de los pecadores.

1641
(32) En la adoración durante el oficio de las “Cuarenta horas”, el Señor me dijo: Hija Mía, escribe que las culpas involuntarias de las almas no retienen Mi amor hacia ellas ni Me impiden unirme a ellas; sin embargo las culpas, aunque sean las más pequeñas, pero voluntarias, frenan Mis gracias y a tales almas no las puedo colmar de Mis dones.

1642
+ Jesús me ha dado a conocer que todo depende de su voluntad, dándome una profunda serenidad respecto a toda esta obra.

1643
Escucha, hija Mía, aunque todas las obras que surgen por Mi voluntad están expuestas a grandes sufrimientos, sin embargo considera si alguna de ellas estuvo expuesta a mayores dificultades que la obra directamente Mía la obra de la Redención. No debes preocuparte demasiado por contrariedades. El mundo no es tan fuerte como parece, su fuerza es estrictamente limitada. Has de saber, hija Mía, que si tu alma está llena del fuego de Mi puro amor, entonces todas las dificultades desaparecen como la niebla bajo el rayo del sol y tienen miedo de atacar tal alma, y todos los adversarios temen meterse con ella, porque sienten que esa alma es más fuerte que el mundo entero….

1644
Hija Mía, en toda esta obra de la misericordia haz tanto cuanto te lo permita la obediencia, pero presenta claramente al confesor hasta el más pequeño de Mis deseos y no puedes sustraerte de lo que él decida, sino que debes cumplirlo fielmente, de otro modo Yo no tendría más Mi complacencia en ti….

1645
25 III [1938]. Hoy vi a Jesús doliente que se inclinó sobre mí y dijo murmurando silenciosamente: Hija Mía, ayúdame a salvar los pecadores. De súbito entró en mi alma un fuego de amor por la salvación de las almas. Cuando volví en mi, sabia (34) cómo salvar las almas y me preparé a mayores sufrimientos.

1646
+ Hoy [401] los dolores han aumentado, además he sentido las heridas en las manos, los pies y al costado; los he soportado con paciencia. He sentido la rabia del enemigo de las almas, pero no me ha tocado.

1647
1 IV [1938]. Hoy me siento pero otra vez. La fiebre alta empieza a consumirme. No puedo tomar alimentos, deseaba beber algo para reanimarme, pero resultó que ni siquiera había agua en mi botellón. Oh Jesús, todo para impetrar misericordia para las almas.

Apenas había renovado la intención con más amor, entró una de las novicias y me dio una naranja grande mandada por la Madre Maestra. He visto en ello el dedo de Dios. Eso se ha repetido unas cuantas veces. (35) En aquel tiempo, aunque se sabia de mis necesidades, sin embargo nunca recibí nada de comer que me fortificara, a pesar de haberlo pedido, pero yo sabia que Dios exigía sufrimientos y sacrificios. No describo con detalles esas negativas, porque son muy delicadas y difíciles de creer, pero Dios puede pedir sacrificios también de esta clase.

1648
Una vez quise decir a la Madre Superiora que tenía una gran sed y pedir que me permitiera tener en la celda algo para apagar esa sed [402], pero antes de pedírselo, fue la Madre misma que comenzó a decir: Hermana, que esta enfermedad termine de una vez, de un modo o de otro. Usted tendrá que someterse a un tratamiento o a no sé qué, pero así no puede continuar. Cuando un momento después me quedé sola, dije: Cristo ¿qué hacer? ¿Pedirte la salud o la muerte? Sin tener una orden clara me arrodillé y dije: Que se haga de mi según Tu santa voluntad, Jesús, haz conmigo lo que Te (36) agrade. En aquel momento me sentí como si estuviera sola y me atacaron distintas tentaciones, sin embargo en una oración ferviente encontré d y luz, y conocí que la Superiora solamente me había puesto a prueba.

1649
No sé como pudo ser que la habitación donde me encontraba, estaba muy descuidada, y a veces no la limpiaban nada durante más de dos semanas. Muchas veces nadie encendía la estufa y por esa razón mi tos aumentaba. A veces pedía, y otras veces me faltaba el valor para pedirlo. Una vez, cuando me visitó la Madre Superiora y preguntó si seria, quizá, que calentaran más, contesté que no, porque ya hacia calor afuera y teníamos la ventana abierta.

1650
El primer viernes del mes. Cuando tomé en las manos “El Mensajero del Corazón de Dios” [403] y leí sobre la canonización de San Andrés Bobola, de repente mi alma fue invadida (37) por un gran deseo de que también en nuestra casa hubiera una santa y rompí a llorar como una niña pequeña. Y el Señor Jesús me dijo: No llores, tú la eres. Entonces la luz divina inundó mi alma y se me dio a conocer cuánto sufriría y dije al Señor: ¿Cómo va a ser esto si me has hablado de otra Congregación? Y el Señor me contestó: No es tu asunto saber cómo sucederá esto, sino el de ser fiel a Mi gracia y hacer siempre lo que está en tu poder y lo que te permite la obediencia…..