Dios siempre cuida de las personas humildes que en Él confían y esperan…

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Amanda Cruz y su familia vieron en su momento más difícil la mano de Dios…

Hoy quiero compartir con ustedes un testimonio muy sencillo, pero muy profundo de cómo el Señor Jesús cuida a los pobres que confían en Él.

Amanda Cruz y su familia son personas muy pobres. Cuando digo que ellos son una familia pobre, me refiero a una pobreza realmente espantosa. En América Latina hay lugares en donde se vive en una pobreza realmente extrema.

Amanda y su familia cuidaban una finca muy alejada. Ellos no tenían vecinos y dependían de un pequeño salario del esposo de Amanda. Por esas cosas de la burocracia, un día se retrasó del esposo de Amanda por varios meses. Los alimentos en la finca empezaron a escasear.

Dice Amanda que un día sólo había un huevo en la casa, un pedazo de pan y un poco de café negro. Amanda y su esposo le dieron esa poca comida a su hijo pequeño. La comida se acabó. Pasaron dos días y el fantasma del hambre empezó a azotar a la familia.

El Domingo, Amanda y su familia caminaron muchos kilómetros para ir a Misa. Amanda y su familia fueron al Santísimo a hablar con el Señor Jesús a decirle cuánto lo amaban, pero que no los dejara morir de hambre. Dice que el hijo de Amanda le decía que tenía mucha hambre. Amanda solamente lloraba y le pedía al Señor Jesús que tuviera compasión de ellos. Al salir del templo, un hombre muy amable llamó al niño y lo invitó a comer un helado. ¡El hijo de Amanda se comió el helado con mucha hambre!

Cuando Amanda y su familia llegaron a su casa, ellos presenciaron un milagro espectacular: En la mesa había una gran olla. Cuando Amanda abrió la tapa de la gran olla ¡Había una sopa de verduras y carne deliciosa! A la par había unas tortillas de maíz. ¡Era comida para varios días!

Amanda y su esposo se vieron asombrados, se abrazaron y dieron gracias al Señor Jesús que no los dejó morir de hambre. Esa noche, cuando fueron a dormir, Amanda vio en sueños al Señor Jesús con un delantal de cocinero y le dijo ¡Amanda, espero que te haya gustado la sopa!

El testimonio de Amanda me ha gustado mucho porque pocas personas le piden al Señor Jesús algo tan básico y tan elemental como la comida.

¿Se dan cuenta que el Señor Jesús cuida a los pobres que confían en Él?


Rocher Bonilla, publicado originalmente en su 
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