El propósito de Cuaresma que te puede convertir en Santo…

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Para recoger una abundante cosecha y Gozo de la Pascua de Resurrección, debemos vivir la Cuaresma de la forma más intensa posible…

La naturaleza de Dios es bondad absoluta, una bondad que constantemente nos da y nos da, al punto de derramar Su Sangre Preciosa por nosotros en la cruz. Realmente Jesús derramó Su Preciosa Sangre por toda la humanidad, pero también por cada uno de nosotros de forma individual.

Verdaderamente si tú hubieses sido la única persona en el mundo, Jesús hubiese derramado cada gota de su Preciosísima Sangre por la salvación de tu propia alma. Cuán grande es el amor de Dios para todos, pero también para ti y para mí, para la salvación de nuestras almas inmortales.

El Don de la Cuaresma

Cada año, la Iglesia que es el Cuerpo Místico de Cristo, revive la vida de Cristo y uno de los momentos más importantes o culmen de esa época es la Cuaresma, la cual nos lleva a la Semana Santa y la Semana Santa tiene como núcleo y centro el Triduo Pascual – el Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado de Gloria y esto explota en el gozo sobrecogedor de la Misa de la Vigilia Pascual en la que la Iglesia celebra el mayor evento de la historia de la humanidad: la Resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; Él realmente ha resucitado de la muerte, ¡Aleluya!

Para recoger una abundante cosecha y los beneficios del gozo de la Pascua de la Resurrección del Señor Jesús, nos corresponde a todos nosotros vivir de la forma más intensa posible la temporada previa a la Pascua, la época de preparación para ésta es la Cuaresma.

Como dice el dicho “El éxito de una fiesta depende de la preparación previa a la fiesta”. De la misma forma, el éxito y la intensidad del gozo de Pascua dependen de que tan seria e intensamente vivamos la Cuaresma.

Vivir la Cuaresma con un corazón generoso

Entonces vivamos esta época de Cuaresma con la mejor de las disposiciones, con un verdadero corazón generoso y dadivoso, sin poner resistencia a muchas de las gracias que Dios tiene preparadas para nosotros.

En una palabra, permitámonos vivir esta Cuaresma como si fuese la última de nuestra vida y como si fuésemos a ser juzgados en la intensidad y la generosidad de nuestro compromiso con el Señor. Solo Dios sabe; podría ser en verdad la última.

Ciertamente la vida es corta y precaria. Como nos lo ha enseñado la Palabra de Dios en los Salmos: nuestra vida es como un lirio del campo que se levanta en la mañana, florece y muere mientras se pone el sol. Nuestro Señor es tan amoroso y generoso con nosotros, que nosotros debemos ser generosos con Él.

Nos gustaría hacerles una sugerencia para vivir al máximo la Cuaresma, y después cinco formas concretas de vivir nuestra propuesta al máximo: ¡MISA Y SANTA COMUNION DIARIA!

Si, el mayor propósito que puedes hacer es asistir al Santo Sacrifico de la Misa, participar completamente y de forma activa y consciente y recibir la Santa Comunión con fe, fervor, pasión, devoción, amor, confianza, humildad y con insaciable deseo y ansias.

El Salmista nos recuerda:

“Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios el alma mía”.

La disposición interior con la que recibes la Comunión afecta la gracia que recibes

Esto se conoce con el nombre de Gracia Dispositiva. La teología Sacramental nos enseña un importante principio para todos nosotros, el siguiente: uno recibe muchas gracias o pocas gracias en proporción directa con la disposición interior de nuestra alma al momento de recibir el Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Jesús.

En otras palabras, con una pobre recepción pocas o ninguna gracia son recibidas; una buena recepción y muchas gracias son recibidas; y finalmente una excelente recepción resulta en incontables e infinitas gracias.

Debemos apuntar alto y buscar en cada Comunión de esta Cuaresma recibir a Jesús con un amor cada vez más grande. Consecuentemente, esta será la mejor Cuaresma de nuestra vida y la más gozosa Pascua y nuestro camino al Cielo cuando El Señor decida llamarnos.

¿Cómo puedo mejorar mi disposición interior para Comulgar?

Entonces, ¿cuáles son las formas específicas en las que podemos recibir a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, el Pan de Vida y el Pan de los ángeles con la mejor disposición? Vamos a iluminar cinco de ellas en nuestra breve exposición.

1.- Una buena confesión nos lleva a una comunión más ferviente

San Ignacio de Loyola hace una conexión divina entre el Sacramento de la Confesión, o si prefieres también puedes llamarlo el Sacramento de la Infinita Misericordia de Dios, y el Sacramento de la Eucaristía.

Esta analogía nos puede ayudar: rocía un poco de spray limpiador en una ventana y restriega firmemente su totalidad. El resultado es una ventana limpia, pura y transparente. Entonces, cuando la luz del sol entre por esa ventana a la mañana siguiente, la abundancia de luz será multiplicada debido a la pureza y transparencia de la ventana.

En un sentido paralelo, nuestra alma es como la ventana y entre más pura y limpia esté, podrá recibir más de la abundante luz de la gracia de Dios que nos inundará al momento de recibir a Jesús, que es la Luz del Mundo, en la Santa Comunión. En sumatoria, una buena confesión puede resultar en una excelente Santa Comunión.

2.- Intenciones

El cura de nuestra parroquia siempre menciona al inicio de la misa por quien se ofrece la Eucaristía. Esto no impide que puedas ofrecer tus propias intenciones. La verdad es que puedes ofrecer tantas intenciones como quieras en cada Misa. ¿Por qué vamos a limitar el poder de Dios? Habiendo dicho esto, deberíamos sentirnos fuertemente motivados a ofrecer al menos tres peticiones especiales:

a.- Las Almas en el purgatorio

Muchas almas que están en el Purgatorio están esperando por ti, por tus oraciones, tus sacrificios, pero especialmente tus Misas y Sagradas Comuniones para su purificación y eventual ingreso al Cielo.

Estas almas dependen de la Misericordia de Dios, la cual es frecuentemente canalizada a través de nuestras oraciones y sacrificios. El Santo Sacrificio de la Misa y tu ferviente Comunión son, por mucho, el mayor de los sacrificios que puedes ofrecer por ellas.

b.- Conversión de los pecadores

Muchos pecadores están inmersos en sus pecados; ellos son esclavos de pasiones desordenadas y de sus deseos; muchos ni siquiera tienen el deseo de dejar sus despreciables condiciones de vivir en pecado mortal.

Tu Misa y la Sagrada Comunión pueden resultar en un llamado a su conciencia y tocar la puerta de sus corazones y moverlos a la conversión.

c.- Un trasplante personal de corazón y conversión

Todos debemos pasar por un proceso diario de conversión de mente, corazón y de vida. ¡El medio más eficaz para nuestra propia purificación, santificación, conversión, perseverancia en gracia para nuestra salvación final, es recibir a Jesús en la Sagrada Comunión con un amor abrazador!

3.- Aprecio por el más sublime de todos los dones

Uno de los más grandes sufrimientos que podemos experimentar como seres humanos es sencillamente no ser apreciados o ser subestimados y dados por sentado. Esto puede dañar nuestro corazón. De hecho es un peligro permanente en la vida matrimonial: tomar al otro por sentado.

Todos podemos caer en la misma rutina al recibir la Sagrada Comunión – podemos dar a Jesús por sentado.  Que lo que escrito en las sacristías de muchos conventos sea un recordatorio de motivación para todos nosotros:

“Sacerdote, hombre de Dios, celebra esta Misa como si fuese tu primera Misa, tu última Misa y tu única Misa”.

Deberíamos ir a Misa y recibir la Sagrada Comunión como si fuese la primera, la última y la única Sagrada Comunión. En otras palabras, cada comunión que recibimos debería ser recibida con la mejor disposición, con el amor más ferviente.

¡Que nuestra Santa Madre la Virgen de la Sagrada Eucaristía interceda por nosotros!

4.- Recibir la Sagrada Comunión con María

Los Santos fueron unánimes en este aspecto de su vida espiritual: el más rápido, fácil y eficaz camino al Corazón de Jesús es a través del Inmaculado Corazón de María.

Con gran gozo y esperanza debemos volver a María muchas veces; ella es nuestra vida, nuestro dulce socorro y nuestra esperanza. De cualquier forma, debemos rogar de una manera muy especial a María que esté cerca de nosotros durante el Santo Sacrificio del Altar.

Roguemos a nuestra Madre que nos ayude a concentrarnos y a vivir la Misa al máximo. Aún más, debemos rogar a Nuestra Madre que nos preste su Inmaculado Corazón durante la Misa para que podamos recibir a Jesús con el corazón que ella lo recibió, lleno de un amor ardiente por Jesús.

Ciertamente ella recibió a Jesús en su corazón en la Anunciación y ella formó el Sagrado Corazón de Jesús dentro de su vientre durante nueve meses. De hecho, Nuestra Madre puede ser la verdadera clave para ayudarnos a crecer en eficacia al recibir a Jesús en la Santa Comunión.

5.- Como María debemos ser apóstoles de la Eucaristía

Después de recibir a Jesús con estas palabras “He Aquí la Esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”, nuestra madre se apresuró en llevar a Jesús a los demás, a su anciana prima Isabel que estaba embarazada y vivía en una zona montañosa.

A ejemplo de nuestra Madre, a quien la Madre Teresa de Calcuta llamó “la Primera Misionera de la Caridad”, debemos vivir nuestra Cuaresma verdaderamente al recibir a Jesús con un ardiente corazón lleno de su amor que lo sobrepasa todo.

Como Nuestra Madre, no debemos quedarnos con el Señor solo para nosotros y ocultar la luz debajo de una mesa o debajo de una cesta.

En lugar de eso debemos ir a buscar a la oveja perdida, debemos buscar a los hijos pródigos, debemos ir a los callejones y caminos de la humanidad a invitar a muchos a regresar al Banquete Eucarístico que ha sido preparado y está listo para todos.

Hemos recibido sin ningún costo esta gracia, así que ahora nos toca compartirla gratuitamente. Anunciar desde las azoteas que Jesús los espera en Misa, en la Sagrada Comunión y en el Cielo. El invitará a todos a través de nuestras voces:

“Vengan a mi todos los que estén cansados y agobiados y yo los haré descansar”.

Descansemos en el Sagrado Corazón de Jesús que está verdaderamente presente en cada Misa y en cada Sagrada Comunión. ¡Vengan! ¡Vengan! ¡Vengan! El banquete está listo y esperando por ustedes.

Adaptación y traducción por Manuel Rivas para PildorasdeFe.net, del artículo publicado en: Father Broom\s Blog, autor: Padre Ed Broom OMV