Hoy celebramos a San Ricardo de Chinchester, obispo y confesor. Abogado de pobres y enfermos…

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San Ricardo de Chichester fue un obispo muy desprendido. Dio todo lo que tenía y hacía milagros para alimentar a los pobres y sanar enfermos…

San Ricardo de Chichester, también conocido como Richard de Wych, fue un obispo de Chichester y una figura muy destacada en Inglaterra durante su época. San Ricardo había quedado huérfano mientras era aun un jovencito y logró recuperar su fortuna que había sido mal administrada por otros, recibió una excelente educación en Oxford, París y Bolonia, Italia. Ejerció su vocación con mucho desprendimiento. Dio todo lo que tenía, y hacía milagros, para alimentar a los pobres y sanar a los enfermos. Murió en 1253, mientras predicaba, a instancias del Papa, una cruzada contra los sarracenos.

Fiesta: 03 de Abril

Martirologio romano:En Chichester, en Inglaterra, san Ricardo, obispo, que, desterrado por el rey Enrique III y restituido después en la sede, se mostró generoso en ayudar a los pobres (1235)

San Ricardo de Chichester es el santo patrón de Sussex en el sur de Inglaterra; Desde 2007

Biografía de San Ricardo

San Ricardo nació por el 1197 en Wyche, no lejos de Worchester, en Inglaterra, de padres ricos y buenos cristianos. Lo enviaron a diversas partes para que realizara sus estudios en los que siempre sobresalió por su inteligencia y constancia. Pronto la prueba más dura iba a llegar.

Siendo todavía muy jovencitos, a San Ricardo y a sus hermanos, se le murieron sus padres, quedando en manos de familiares y tutores desaprensivos, ya que lo que les interesaba era apoderarse de la hacienda de aquellos desamparados muchachos.

Pero no sabían con quién se las jugaban. San Ricardo abandonó los estudios y con gran firmeza y exquisito tacto se puso al frente de toda la herencia de sus padres para que el patrimonio familiar no quedara desamparado.

Una vez ya en orden las cosas, y seguro el patrimonio familiar, reanuda los estudios en las más famosas Universidades de Europa: Oxford, París, Bolonia… llamando la atención por su gran erudición y más aún por su ejemplaridad de vida con la que ayuda a muchos otros a seguir su ejemplo de una auténtica vida cristiana.

Descubriendo su vocación

Despreciando la cátedra y las riquezas, San Ricardo se entregó al Señor y se ordenó sacerdote para ser más útil a la gloria de Dios y bien de las almas el año 1243.

Al año de ser sacerdote, tantas eran sus cualidades, que, ya fue nombrado Obispo de Chichester por el arzobispo de Cantorbery, pero su nombramiento fue causa de duras calumnias y persecuciones por parte del rey Enrique III que quería seguir gobernando la Iglesia igual que gobernaba el Estado.

El Papa Inocencio IV confirmó este nombramiento, pero a pesar de ello el rey dio órdenes muy severas contra él y contra los que lo ampararan.

Todos le negaban alojamiento; caminó vagabundo por diversas ciudades hasta que se hizo obispo misionero, recorriendo pueblos y aldeas, predicando a Jesucristo y haciendo el bien que podía a todos los pobres.

El coraje de San Ricardo no decae ante las dificultades y persecuciones de que es objeto por parte del rey y sus secuaces. Más de una vez se presentó valientemente ante el rey para echarle en cara – con palabras muy duras sus errores y sus injustas pretensiones contra los poderes de la Iglesia.

El rey es intransigente, y se burla de él, pero San Ricardo no decae. Más aún, él mismo alienta a los que no creen las patrañas del monarca y les dice que tengan paciencia que ya llegará el día que se haga justicia.

San Ricardo supo defender con energía los derechos de la Iglesia y de los católicos, que ya en este tiempo eran atacados y querían ser absorbidos por la omnímoda autoridad del rey. Ya está iniciándose, aun a distancia de varios siglos, lo que a mediados del XVI surgirá como el cisma anglicano.

Junto con este coraje y carácter enérgico, San Ricardo era todo bondad y caridad para con los pobres, los necesitados y los marginados. Él estaba siempre dispuesto a defender al más débil.

Roma amenazó al rey que quedaría excomulgado si no reconocía a San Ricardo como legítimo obispo de Chichester.

Por fin era llegada la hora de la paz y reconocimiento de sus derechos. Ya estaba extenuado de fuerzas y le llegó su hora el 03de Abril de 1253 mientras predicaba y decía:

“María, Madre de Dios y Madre de misericordia, defiéndenos del enemigo y recíbenos en el Cielo”.

Oración de San Ricardo de Chinchester

Te damos gracias, Señor Jesucristo, Por todos los beneficios que me has dado, Por todos los dolores e insultos que me has dado.

Oh, misericordioso Redentor, amigo y hermano, ¿Puedo conocerte más claramente? Te amo con más cariño, Y te sigo ahora más de cerca, día a día.

Amén.

 

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