Hoy la iglesia celebra a San Cornelio, Papa y San Cipriano, Obispo. Mártires. Amigos defensores de la Fe…

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Que los bienaventurados mártires, pontífice san Cornelio y el obispo Cipriano nos haga experimentar los efectos de su protección…

Fiesta: 16 de Septiembre

Martirologio romano: Memoria de los santos mártires Cornelio, papa, y Cipriano, obispo, de los cuales, el 14 de septiembre se relata la sepultura del primero y la pasión del segundo. El mundo cristiano de hoy los alaba juntos, con una sola voz, como un testimonio claro de amor por esa verdad que no conoce el fracaso, por su fe profesada en tiempos de persecución delante de la Iglesia de Dios y el mundo.

Biografía del Papa Cornelio

Resumen: Cornelio, Papa y mártir, era natural de Roma, fue elegido Papa por su humildad y bondad, después de un período de sede vacante a causa de la violenta persecución de Decio. El hereje Noviziano se opuso fuertemente a él, lo que desencadenó en un cisma, pero Cornelio fue reconocido por prácticamente todos los obispos, sobre todo por San Cipriano. Murió en el año 253, encarcelado en Civitavecchia, durante la persecución de Gallo.

Este Pontífice fue martirizado en la persecución del emperador Decio en el año 253. Su Pontificado se vió amargado por la rebelión de un hereje llamado Novaciano que proclamaba que la Iglesia Católica no tenía poder para perdonar pecados y que por lo tanto el que alguna vez hubiera renegado de su fe, nunca más podía ser admitido en la Santa Iglesia.

El hereje afirmaba también que ciertos pecados como la fornicación e impureza y el adulterio, no podían ser perdonados jamás. El Papa Cornelio se le opuso y declaró que si un pecador se arrepiente en verdad y quiere empezar una vida nueva de conversión, la Santa Iglesia puede y debe perdonarle sus antiguas faltas y admitirlo otra vez entre los fieles. A San Cornelio lo apoyaron San Cipriano desde Africa y todos los demás obispos de occidente.

El gobierno del perseguidor Decio lo desterró de Roma. Luego de desterrado, recibió el consuelo de las cartas que le dirigió San Cipriano, rico patricio convertido y obispo de Cartago, y luego a causa de los sufrimientos y malos tratos que recibió durante su destierro, murió en el destierro, como un mártir.

Biografía del Obispo Cipriano

Resumen: San Cipriano, Obispo de Cartago y mártir, nació en Cártago en el año 210. Después de tres años de su conversión al cristianismo, fue elegido obispo de su ciudad natal. Se retiró en la clandestinidad durante la persecución del cruel emperador Valeriano. Consciente de que sería condenado a muerte, regresó Cártago para dar testimonio delante de todos los fieles de la Iglesia. Fue decapitado en el año 258.

Este Santo fue uno de los más importante del Africa y el más brillante de los obispos de este continente, antes de que apareciera San Agustín.

Había nacido en el año 200 en Cartago (norte de Africa) y se dedicó a la labor de educador, conferencista y orador público. Tenía una inteligencia privilegiada, una gran habilidad para hablar en público, y una personalidad brillante y simpática que le conseguía un impresionante ascendiente sobre los demás.

Llegado a la mayoría de edad se convirtió al cristianismo. Se hizo bautizar y una vez bautizado hizo el juramento de permanecer siempre casto, y de no contraer matrimonio. A las gentes les llenó de admiración el tal voto o juramento, porque esto no se acostumbraba en aquellos tiempos.

Cipriano descubrió que la Santa Biblia contiene tesoros maravillosos de buenas enseñanzas y se dedicó a estudiar este Libro Santo y a leer los comentarios que los antiguos santos habían escrito sobre ella. Hizo el sacrificio de renunciar a su literatura mundana que tanto le agradaba. Escribió un comentario acerca del Padrenuestro, tan bello, que hasta ahora no ha sido superado por otro autor.

Cipriano: Sacerdote y Obispo por clamor popular

Fue ordenado sacerdote, y en el año 248 al morir el obispo de Cártago, el pueblo y los sacerdotes aclamaron a Cipriano como el más digno para ser el nuevo obispo de la ciudad.

Aunque se resistió al inicio, no se pudo oponer al clamor del pueblo y aceptó el cargo, diciendo: “Me parece que Dios ha expresado su voluntad por medio del clamor del pueblo y de la aclamación de los sacerdotes”. Y llegó a ser el más importante de todos los obispos que tuvo Cartago.

En el año 251 el emperador Decio decreta una terrible persecución contra los cristianos e invita a todos los cristianos a renegar de su religión y quemar incienso ante los dioses.

Cipriano, en un acto de prudencia, huye y se esconde, pero desde su escondite envía continuas cartas a los creyentes invitándolos a no abandonar la religión por nada en la vida.

Hubo un corto período de paz y Cipriano volvió a su cargo de obispo. Pero encontró que algunos aceptaban sin más en la Iglesia a los que habían apostatado de la religión, sin exigirles hacer penitencia de ninguna clase. Se opuso a esta relajación y en adelante a todo renegado que quiso volver a la Iglesiale exigió que hiciera antes cierto tiempo de penitencia.

El año 252, llega la peste de tifo negro a Cartago y empiezan a morir cristianos por centanares y quedan miles de huérfanos. El obispo Cipriano se dedica a repartir ayudas a los que han quedado en la miseria. Vende todo lo más valioso que hay en su casa episcopal, y pronuncia unos de los sermones más bellos que se han compuesto en la Iglesia Católica acerca de la limosna

El año 257 el emperador Valeriano decretó una violentísima persecución contra los cristianos y a Cipriano le decretan en el año 157 la pena de destierro, pero como donde quiera que vaya sigue celebrando ceremonias religiosas, en el año 258 le decretan pena de muerte. Se conservan las actas de la última audiencia que los jueces le hicieron para condenarlo al martirio. Son muy interesantes. Dicen así:

  • El juez: El emperador Valeriano ha dado órdenes de que no se permite celebrar ningún otro culto, sino el de nuestros dioses. ¿Ud. Qué responde?
  • Cipriano: Yo soy cristiano y soy obispo. No reconozco a ningún otro Dios, sino al único y verdadero Dios que hizo el cielo y la tierra. A El rezamos cada día los cristianos.
  • El 14 de septiembre una gran multitud de cristianos se reunió frente a la casa del juez. Este le preguntó al mártir: “¿Es usted el responsable de toda esta gente?
  • Cipriano: Si, lo soy.
  • El juez: El emperador le ordena que ofrezca sacrificios a los dioses.
  • Cipriano: No lo haré nunca.
  • El juez: Píenselo bien.
  • Cipriano: Lo que le han ordenado hacer, hágalo pronto. Que en estas cosas tan importantes mi decisión es irrevocable, y no va a cambiar.
  • El juez Valerio consultó a sus consejeros y luego de mala gana dictó esta sentencia: 
    “Ya que se niega a obedecer las órdenes del emperador Valeriano y no quiere adorar a nuestros dioses, y es responsable de que todo este gentío siga sus creencias religiosas, Cipriano: queda condenado a muerte. Le cortarán la cabeza con una espada”.
  • Al oír la sentencia, Cipriano exclamó: ¡Gracias sean dadas a Dios!

Toda la inmensa multitud gritaba: “Que nos maten también a nosotros, junto con él”, y lo siguieron en gran tumulto hacia el sitio del martirio.

Al llegar al lugar donde lo iban a matar Cipriano mandó regalarle 25 monedas de oro al verdugo que le iba a cortar la cabeza. Los fieles colocaron sábanas blancas en el suelo para recoger su sangre y llevarla como reliquias.

El santo obispo se vendó él mismo los ojos y se arrodilló. El verdugo le cortó la cabeza con un golpe de espada. Esa noche los fieles llevaron en solemne procesión, con antorchas y cantos, el cuerpo del glorioso mártir para darle honrosa sepultura.

A los pocos días murió de repente el juez Valerio. Pocas semanas después, el emperador Valeriano fue hecho prisionero por sus enemigos en una guerra en Persia y esclavo prisionero estuvo hasta su muerte.

¿Por qué no amas a Jesucristo? Él te amó cuando aún eras su enemigo; murió por ti en una cruz; te promete el cielo en recompensa de tu amor. y sin embargo, en vez de amarlo, lo ofendes todos los días; te pones de parte del demonio su adversario. ¿Qué te ha hecho Jesucristo para que lo trates tan cruelmente?Puesto que el mundo te detesta, ¿por qué amas al que te odia? ¿Por qué más bien no amas a quien te redimió? (San Cipriano)

 

PildorasdeFe.net | Biografía de Santos y Beatos. Con información de Ewtn.com

16 de septiembre: San Cornelio y San Cipriano, amigos defensores de la fe

REDACCIÓN CENTRAL, 16 Sep. 17 / 12:01 am (ACI).- Cada 16 de septiembre la Iglesia celebra al Papa San Cornelio y al Obispo San Cipriano, dos amigos que se opusieron a las herejías y blasfemias de su tiempo. Lo que los llevó a morir como mártires.

Cornelio significa “fuerte como un cuerno” y durante su vida dio honor a su nombre porque afrontó con firmeza la herejía de Novaciano, quien proclamaba que la Iglesia Católica no tenía poder para perdonar pecados. Sin embargo el Papa se opuso y sostuvo el perdón para el pecador verdaderamente arrepentido.

Dentro de los que apoyaban al Papa se encontraba San Cipriano quien lo respaldó contra la herejía de Novaciano.

No obstante, el sufrimiento de San Cornelio no sólo sería por cuestiones internas en la Iglesia, sino también por la persecución a los cristianos del emperador Decio. Fue enviado al destierro y murió decapitado en el año 253.

Cipriano, Obispo de Cartago, por su parte sufrió de igual modo la persecución de Decio y la del emperador Valeriano. Más adelante le decretaron pena de muerte por seguir celebrando ceremonias religiosas y oponerse a ofrecer sacrificios a los dioses. Él, al oír su sentencia, exclamó: “Gracias sean dadas a Dios”. Luego fue decapitado en septiembre del 258.

De esta manera, los dos amigos, unidos en la fe y el apoyo en tiempos difíciles, padecieron bajo el mismo suplicio y dieron testimonio a los demás cristianos para que permanezcan firmes en la Verdad.

Debido a la violencia de la persecución de Decio, la sede pontifical de Roma estuvo vacante por más de doce meses después del martirio del Papa San Fabián, hasta que el sacerdote Cornelio fue elegido Papa. Sin embargo, los primeros problemas del nuevo Papa surgieron no tanto del poder secular como de las disensiones internas, a pesar de que éstas se derivaban de la misma persecución.

La persecución contra los cristianos se intensificó de nuevo, y el Papa fue desterrado a Centumcellae. San Cipriano, Obispo de Cartago y que tenía una profunda amistad con el Papa, le escribió una carta congratulatoria por haber podido gozar de la felicidad de sufrir por Cristo y por la gloria de su Iglesia, ya que ni uno sólo de sus cristianos había renegado de su fe. El santo Papa sufrió muchas penurias, fatigas y sufrimientos en su destierro para luego ser decapitado. La amistad de San Cipriano fue el gran apoyo del Papa San Cornelio como Supremo Pontífice y como defensor de la Iglesia contra el rigorismo de Novaciano, y la estrecha asociación entre ambos se ha reconocido, desde entonces, como muy valiosa.

San Cipriano por su parte, desempeñó un papel importante en la historia de la Iglesia y en el desarrollo del pensamiento cristiano en África. Convertido al cristianismo en edad adulta, el santo dedicó todos sus esfuerzos a mantener viva la fe de la Iglesia tras ser decretado la violenta persecución en aquella ciudad.

Fue desterrado a Curubis por varios años, hasta que el pre-cónsul Máximo ordenó su regreso para compadecer ante él y obligarlo a desistir de su fe. El Obispo se mantuvo firme por lo que fue decapitado.