La oración de un papá por su hijo para que sea fuerte y sabio…

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Además de que los papás deben educar a sus hijos en valores, deben ser intercesores activos y constantes por cada uno con la oración diaria…

Dios ha puesto en los brazos de los padres a un pequeño ser, a un hijo, para que de él, modelaran una extraordinaria persona que viva siempre en el amor y en el servicio. ¿De qué manera han colaborado los padres para que esto sea así?¿Qué cuentas le entregarán al Señor sobre esta noble misión que les ha encomendado?

A todos los padres siempre les preocupa la formación de sus hijos, por supuesto que sí, y en todos sus aspectos. Pero, generalmente, son las madres las que toman la iniciativa de orar a Dios por sus hijos, por supuesto, ellas tienen una gran sensibilidad para ver peligros por todas partes, y mucho más si se relacionan con sus seres más preciados. No es que los Papás no se preocupen, hay muchos que donan gran parte de su tiempo en inculcarles valores y respetos humanos.

Formar hijos nobles y piadosos, es una tarea muy importante, y sobre todo en los tiempos actuales. Y qué mejor que la oración de un papá por su hijo para establecer ese lazo de amor entre Dios y los padres que quieren lo mejor para sus hijos.

La tarea de educar a los hijos en valores, no es nada sencillo, hay un bombardeo constante de antivalores en la sociedad del cual no podemos pasar por alto, es algo muy delicado y difícil.

Es por ello que, además de que los papás deben educar a sus hijos en valores, deben ser intercesores activos y constantes por cada uno con la oración diaria.

La siguiente, es una oración escrita por el General Douglas MacArthur, un militar y escritor estadounidense, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en el Frente del Pacífico del Sur durante la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945)

La oración de un papá por su hijo

Dame oh Señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuando es débil, y lo bastante valeroso para enfrentarse a sí mismo cuando sienta miedo.

Dame un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada, humilde y magnánimo en la victoria.

Dame un hijo que nunca doble la espalda cuando deba erguir el pecho, un hijo que sepa conocerte a Ti… y conocerse a sí mismo, que es la piedra fundamental de todo conocimiento.

Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil, sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos, ahí, déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan.

Dame un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos, un hijo que se domine a sí mismo, antes que pretenda dominar a los demás; un hijo que aprenda a reír pero que también sepa llorar, un hijo que avance hacia el futuro pero que nunca olvide del pasado.

Y después de que le hayas dado todo eso, agrégale, te suplico, suficiente sentido del buen humor, de modo que pueda ser siempre serio, pero que no se tome a sí mismo demasiado en serio.

Dale humildad, para que pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera grandeza, la imparcialidad de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.

Entonces, yo, su padre, me atreveré a murmurar: No he vivido en VANO.

Redacción: Qriswell Quero de Pérez, PildorasdeFe.net