Los 4 pasos para que el verdadero perdón pueda ocurrir…

Los 4 pasos para que el verdadero perdón pueda ocurrir

La curación definitiva de las heridas emocionales no puede ocurrir si estamos recordando constantemente todas las ofensas anteriores…

Todos hemos sido heridos en algún momento, y no siempre sabemos cómo lidiar con el dolor de la traición o de un corazón roto de manera saludable. La mayoría de la gente quiere vivir una vida llena de gracia, libre de la amargura o rencor, pero no están seguros de cómo hacerlo.

¿Perdonar significa pretender que la ofensa no ocurrió? ¿Quiere decir que la otra persona está completamente fuera del conflicto?

Este es un tema extremadamente importante que nos puede ayudar a tener relaciones más saludables y una vida más sana.

A continuación, voy a explicar cuatro pasos clave que deben ocurrir para que el verdadero perdón tenga lugar. Si aplicas estas medidas a tus propias áreas de ira o dolor, lograrás un mundo de diferencia al liberarte y guiarte hacia la plenitud (no es necesario llevarlos en este orden).

Para que el verdadero perdón se lleve a cabo, tenemos que:

1.- Elegir la curación en lugar de la venganza

Mi amigo Derek Elam murió a balazos cuando tenía veinte años, mientras trabajaba detrás del mostrador en una tienda de música. Diana, la madre de Derek, respondió a esta tragedia con una cantidad increíble de gracia y de fe.

Después de que el asesino de Derek fue capturado y condenado, en lugar de permitir que la amargura y la rabia robaran su alegría, ella decidió orar por el asesino para extender la gracia con la esperanza de que este joven llegara a conocer el perdón por medio de Cristo. Y a pesar de que va a pasar el resto de su vida en prisión por su crimen, mediante la fe en Cristo, él podría vivir en libertad, incluso mientras cumpliera su sentencia en una celda de prisión, y así podría reunirse con Derek en el cielo como un hermano en Cristo y no como un enemigo.

La fe de Diana no sólo le ha dado la paz, sino que ha tocado el corazón y la vida de muchas personas en todo el mundo que están luchando para perdonar.

Cuando hemos sido tratados injustamente, seguramente habrá consecuencias, así como las hubo en el caso del asesino de Derek. Cuando hay consecuencias, tenemos que confiar en que Dios cuidará esta parte.

Nunca es nuestro trabajo tomar venganza. Nuestro trabajo es confiar en Dios únicamente. Él es el único juez. Nuestra misión es buscar la paz y la curación. Dios nos da lo mejor incluso cuando estamos en nuestra peor situación y nos llama a hacer lo mismo con los demás.

“En cuanto dependa de ustedes, traten de vivir en paz con todos. Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar a la ira de Dios. Porque está escrito: Yo castigaré. Yo daré la retribución, dice el Señor”. (Romanos 12,18-19)

2.- Negarse a llevar la cuenta de las heridas del pasado

En cualquier relación, todos estamos expuestos a ser lastimados. Cuando un ser querido nos daña con sus palabras o sus acciones, nuestro instinto natural es devolver ese mismo daño, pero en lugar de esto, debemos elegir conscientemente el dejar de lado ese derecho de “me las vas a pagar”, de manera que podamos lograr nuestra propia curación y curar también la relación con nuestro prójimo. Al igual que tenemos una tendencia natural a “cobrar” las ofensas, también tenemos la tentación de “llevar la cuenta” y utilizarlas para mover la balanza en nuestro favor.

El verdadero perdón nos obliga a romper este “registro de ofensas” invisible. La curación no puede ocurrir si estamos recordando constantemente todas las ofensas anteriores. En una relación donde se cuentan las faltas, todas las personas pierden. En una relación donde se elige perdonar, todas las personas ganan. Se ha dicho que guardar resentimiento es como tomar veneno ¡y luego esperar que la otra persona muera! No caigas en la trampa de llevar la cuenta de las ofensas.

“Entonces se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”  Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.” (Mateo 18,21-22) … Jesús no está diciendo que podemos dejar de perdonar después de exactamente 70×7 = 490 ofensas, sino más bien, él está usando una hipérbole para recordarnos que en primer lugar no debemos llevar un registro

3.- Reconocer que el perdón y la confianza son dos cosas muy diferentes

Cuando perdonar se convierte en un conflicto, a menudo es porque tenemos la falsa idea de que perdonar a alguien nos obliga a volver a confiar instantáneamente. La verdad es que el perdón no se puede ganar, sólo puede darse (eso se llama “gracia”), pero la confianza no se puede dar, sólo se puede ganar (eso se llama “sentido común”).

Cuando alguien te hace daño, debes ofrecer tu perdón al instante, pero debes dar tu confianza poco a poco. La confianza no es requisito para perdonar, pero se requiere el perdón para permitir de nuevo la confianza.

4.- ¡Aceptar la disculpa, incluso si nunca llega!

Algunos de nosotros guardamos rencor contra la gente que nunca nos pide una disculpa. Tal vez, sientas cierta amargura contra alguien que ya ha muerto. Puede que nunca escucharás las palabras: “Lo siento. Estaba equivocado. Por favor, perdóname”, es más, quizás jamás tengas ya noticias de alguien que deba decirte estas palabras, por eso, tenemos que encontrar la fe para poner estos errores en las manos de Dios para que podamos seguir hacia adelante buscando la paz en lugar de la amargura. Así como dice CS Lewis:

“Es como cruzar las barras del pasamanos, ¡tenemos que  ir soltándolas si queremos avanzar!”.


Adaptación y traducción al español por Rafael Ruiz, para
PildorasdeFe.nett, de artículo publicado originalmente en: Dave Willis´s Blog, autor: Dave Willis