MI DELIRIO CONSERVACIONISTA… por el Ing. For. Olivo Martinez Corredor…

Después de una larga faena de luchas y prolongadas horas de camino, El Libertador estaba descansando sobre su hamaca, y como una manera de mitigar su fatiga, me  acerqué a fin de entablar una cordial tertulia, ya que él es buen conversador. En esa pausa de sosiego, le pregunté: General Simón Bolívar, en este momento de tanta confusión, duda e incertidumbre ¿Qué es lo que más te preocupa?, confieso que la respuesta obvia que esperaba era “terminar lo más pronto posible con la guerra de independencia”. Sin embargo, me sorprendió con su diáfana afirmación: “Me preocupa cómo se ha destruido la vegetación, la fauna y los cursos de agua”,  Con el ceño fruncido por tan inesperada respuesta, le manifesté: Señor, usted gran guerrero, excelente estadista y estratega militar, respetado por los soldados patriotas, incluso por oficiales y tropas enemigos, en este momento crítico de la independencia latinoamericana, ¿lo que le preocupa es el deterioro y destrucción de los recursos naturales? ¡INCREIBLE!. Al ver mi asombro, me respondió “Mi preocupación no es de ahora, es desde hace mucho tiempo, siento esta inquietud y necesidad por conservar, fomentar y mejorar los seres con vida, que nos dan vida.  La riqueza de la república está sustentada sobre la base del enriquecimiento, de la abundancia en cantidad y calidad de los recursos naturales, ¿te das cuenta sobre los pilares del desarrollo de la nación, una vez que concluya la guerra de independencia? El desarrollo económico y social se fundamenta en la agricultura, la ganadería, la minería y otros elementos de la naturaleza, que son vitales para el desarrollo de las naciones, además, estamos en la obligación de dejarle para el futuro, buenos terrenos para la fertilidad de los suelos, para ello se requiere que se guíen los cursos de agua por terrenos carentes de ellos y el Estado debe motivar y compensar la participación de los ciudadanos en esta tarea ofreciendo una retribución económica por la faena diaria realizada”. ¿”Sabes cuántos árboles deseo que se plante”?, le respondí: a lo mejor unos 10.000 como mucho, él se sonrió y con gran satisfacción respiró fuerte y mirando hacia la serranía andina, exclamó con voz firme y mucha convicción “UN MILLÓN DE ÁRBOLES”, de inmediato con un arrebato de incredulidad y faltándole  el respeto le dije usted está loco General  ¿Dónde se van a producir tantos árboles? Volvió a sonreír y con firmeza respondió “La Providencia Divina me los va a socorrer”. “Son los árboles los que van a contribuir con el florecimiento de la agricultura, la ganadería e incluso con la medicina, la cultura, en lo económico y social. En un futuro no muy lejano, los venezolanos, además de disfrutar de una patria libre y soberano, también le dejamos en heredad un país próspero y floreciente en árboles y animales silvestres  de diferentes especies, ganadería y recursos mineros y otros elementos de la naturaleza que hará de Venezuela una nación donde reine la unidad, la armonía, la paz y abundante alimentos, por eso querido amigo vamos a emprender la lucha de independencia contra el hambre, el desierto, la destrucción de la fauna y la pobreza de las familias más necesitadas plantando UN MILLÖN de ÁRBOLES”. Con respeto y admiración, incliné mi cabeza y con humildad le respondí: Señor, permítame ser la persona que se una a ese noble sentimiento conservacionista y que plante el primer árbol del millón, y así fue. Hoy me siento orgulloso de mi nombre OLIVO, de mi profesión de Ingeniero Forestal y de haber plantado ese árbol en un terreno fértil, bien abonado y regado con el agua que brota de la fuente Divina del Espíritu Santo y mantenido con mucho amor, porque ese terreno se encuentra en mi mente y en mi corazón.

HE  PLANTADO  UN  ÁRBOL

¡Padre………….!
He plantado un árbol,
Señor, ayúdame a cuidarlo, defenderlo y mantenerlo,
A regar sus raíces para que ancle su existencia y bienestar
Que su tronco sea fuerte y robusto en su corazón
Y sus ramas se encumbren al espacio libre del firmamento
Como brazos abiertos en Oración de Alabanza y honor
Que las flores alfombren su sólido pie
Y entonen cantos e himnos de amor, de vida y de fe
Diré entonces…………
¿Este árbol es mío?
Padre,  ¿tal vez es tuyo?
¡ NO ¡
Este árbol generoso, como todos los de su especie,
Protege y dan sustento y fertilidad al suelo,
Mantiene el equilibrio de las aguas en los cauces del río,
En sus ramas las aves cantan y construyen su hábitat
Y los animales silvestres se acobijan y refugian en él
¡Padre…….Este árbol!
Es tuyo, es mío, es de la humanidad,
Pues a todos nos brinda paz, armonía y hermandad
Corresponde a los que les amamos, cuidar su existencia
Y con ella cuidaremos la Madre Tierra en solidaridad. 

Bolívar…
… una voz en el desierto


Olivo Martínez Corredor
arbololivo@hotmail.com
Ingeniero Forestal