Novena a San Juan Bosco. Día 5: Por los niños y Jóvenes del mundo…

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San Juan Bosco fue un sacerdote muy devoto de Jesús y de la Virgen que ayudó a los jóvenes perdidos y desorientados a encontrarse con Dios…

El primer ministerio de San Juan Bosco fue el de visitar las cárceles juveniles de Turín y llevarles consuelo a los jóvenes. Esa experiencia le enseñó la necesidad de una educación “preventiva”. Él dijo: “¡Si estos chicos tuvieran solo a alguien para guiarlos, no estarían aquí!”

Posteriormente San Juan Bosco alquiló un antiguo granero en un campo que llamó “El Oratorio” para los desamparados. Proporcionó una interesante combinación de recreación saludable, instrucción religiosa y culto, en una combinación de albergue juvenil y centro de capacitación laboral. De hecho, el oratorio era un hogar acogedor, una escuela, una iglesia donde rezar y un patio de juegos donde reunirse con amigos.

Los jóvenes de entre ocho y 18 años llegaron a Don Bosco. Él proporcionó comida, una cama limpia, una palabra de verdadera preocupación y una educación para todos. Él mismo les enseñó los conceptos básicos de oficios útiles, les consiguió buenos trabajos y se convirtió en padre de cada uno.

Don Bosco se convirtió en un nombre famoso en toda Italia, luego a través de otras partes de Europa y finalmente se extendió a América del Sur y el resto del mundo. Él creía que la oración y la confesión, la Santa Misa y la Comunión eran las mejores formas para que los niños alcanzaran un sentido de responsabilidad personal.

Uno de los aspectos más sorprendentes del acercamiento de Don Bosco a los jóvenes fue su creencia de que ser joven era ser un santo. Regularmente transmitía esta idea a sus hijos. Uno de sus alumnos, Domingo Savio, es un santo canonizado, el más joven de la Iglesia a los 15 años de edad.

Recomendaciones para realizar la Novena a San Juan Bosco

  • Acercarse los Sacramentos de la Reconciliación (propósito de enmendarse)
  • Acercarse a la Eucaristía (Comulgar) al menos una vez durante este tiempo.
  • Proporcionar una limosna a favor de los pobres y de las obras salesianas

1.- Señal de la Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2.- Acto de Contrición

Jesús mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno, propongo no volver a pecar y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

3.- Oración inicial

Señor Dios Padre Celestial: Tú que has suscitado en San Juan Bosco un Educador admirable para la Juventud, un benefactor eficaz para los pobres y angustiados y un generoso bienhechor para los que necesitan, salud empleo, facilidades de estudio, tranquilidad espiritual, conversión u otra gracia especial y que con el Auxilio de la Virgen María le has permitido hacer tantos y tan admirable prodigios a favor de los devotos que le rezan con fe.

Concédenos imitarlo en su gran interés por salvar las almas, y por obtener el mayor bien espiritual y corporal para el prójimo. Que recordemos siempre que el bien que hacemos a los demás, lo recibe tu Hijo Jesús como hecho a Él mismo y que debemos hacer a los otros todo el bien que deseamos que los demás nos hagan a nosotros.

Por la intercesión de tan amable Protector concédenos las gracias que te pedimos en esta novena. (En Especial por la Unidad de Todos los Cristianos).

Desde ahora aceptamos que se cumpla siempre y en todo tu Santísima Voluntad, pero te suplicamos humildemente que tengas misericordia de nosotros, remedies nuestros males, soluciones nuestras situaciones difíciles y nos concedas aquello que más necesitamos para nuestra vida espiritual y material.

Todo esto te lo suplicamos en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, quien vive y reina contigo, en unidad con el Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

4.- Reflexión del día

San Juan Bosco, el querido apóstol de la juventud, era él mismo, cuando joven un gran modelo para los otros niños, de hecho, sus primeros años son un gran tesoro para los que quieren desarrollar un camino de espiritualidad.

Siendo un niño, el modelo de santidad de Don Bosco fue el de Nuestro Señor Jesucristo.

Desde la edad de cuatro años, la vida de santidad ya estaba visiblemente marcada y desarrollándose en San Juan Bosco. Él tenía una gran devoción al deber mucho antes de que tuviera algún deber por hacer.

Realizó muchos actos de mortificaciones ocultas a través de su don de la humildad y que fueron bien practicadas.

Las obras de misericordia que hizo saltaban a la luz. La gran paciencia que tuvo debido a los celos de su hermano mayor. Todas, eran virtudes escrupulosamente practicadas desde la más tierna edad de San Juan Bosco

5.- Oración del cuarto día: Por los niños y jóvenes del mundo

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la Sociedad Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; haz que los miembros de estas dos Familias Religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.

Amén

– Pedir aquí la gracia que se desea obtener –

Rezar el Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

“San Juan Bosco ruega por nosotros”. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: “Me basta que seáis jóvenes para que os quiera”. Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

Oración para el quinto día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la Sociedad Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; haz que los miembros de estas dos Familias Religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia, 
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.