Novena a San Juan Bosco. Día 7: Por los que desprecian la Eucaristía…

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San Juan Bosco fue un sacerdote muy devoto de Jesús y de la Virgen que ayudó a los jóvenes perdidos y desorientados a encontrarse con Dios…

San Juan Bosco se convirtió en malabarista, mago, acróbata, sastre, maestro y escritor, esforzándose en llevar a Dios a la pobre juventud descarriada de su tiempo.

Tan solo una oración era el precio de admisión para sus espectáculos; un concurso amistoso para combinar habilidad o fuerza fue su respuesta a aquellos mala conductas que se rieron de él.

Hoy en día, San Juan Bosco estaría enormemente complacido con la preocupación que la Iglesia tiene por la educación de los jóvenes tal cual se expresa en el Decreto sobre la Educación Cristiana del Concilio Vaticano Segundo.

Don Bosco murió el 31 de enero de 1888 y fue canonizado en 1934 por el Papa Pío XI. Su trabajo fue continuado por un grupo de personas dedicadas llamadas los Salesianos.

San Juan Bosco es honrado como un destacado maestro y padre de los jóvenes. Como sacerdote era conocido como Don Bosco.

Don Bosco prefirió ser recordado como el “padre de la juventud pobre”. Y así fue toda su vida. Cuando murió, Don Bosco dejó a unos 1.000 salesianos, así como a cientos de hermanas salesianas y miles de colaboradores más.

Recomendaciones para realizar la Novena a San Juan Bosco

  • Acercarse los Sacramentos de la Reconciliación (propósito de enmendarse)
  • Acercarse a la Eucaristía (Comulgar) al menos una vez durante este tiempo.
  • Proporcionar una limosna a favor de los pobres y de las obras salesianas

1.- Señal de la Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2.- Acto de Contrición

Jesús mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno, propongo no volver a pecar y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

3.- Oración inicial

Señor Dios Padre Celestial: Tú que has suscitado en San Juan Bosco un Educador admirable para la Juventud, un benefactor eficaz para los pobres y angustiados y un generoso bienhechor para los que necesitan, salud empleo, facilidades de estudio, tranquilidad espiritual, conversión u otra gracia especial y que con el Auxilio de la Virgen María le has permitido hacer tantos y tan admirable prodigios a favor de los devotos que le rezan con fe.

Concédenos imitarlo en su gran interés por salvar las almas, y por obtener el mayor bien espiritual y corporal para el prójimo. Que recordemos siempre que el bien que hacemos a los demás, lo recibe tu Hijo Jesús como hecho a Él mismo y que debemos hacer a los otros todo el bien que deseamos que los demás nos hagan a nosotros.

Por la intercesión de tan amable Protector concédenos las gracias que te pedimos en esta novena. (En Especial por la Unidad de Todos los Cristianos).

Desde ahora aceptamos que se cumpla siempre y en todo tu Santísima Voluntad, pero te suplicamos humildemente que tengas misericordia de nosotros, remedies nuestros males, soluciones nuestras situaciones difíciles y nos concedas aquello que más necesitamos para nuestra vida espiritual y material.

Todo esto te lo suplicamos en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, quien vive y reina contigo, en unidad con el Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

4.- Reflexión del día

Don Bosco, además de ser un hombre de una gran caridad muy práctica, fue también uno de los más grandes místicos que ha dado la Iglesia. Todo su trabajo tuvo su origen debido a la una unión íntima que tenía con Dios.

Desde muy niño, a San Juan Bosco le fueron cultivados celosamente muchas virtudes y creció en un abandono fiel y filial al plan que Dios había establecido para él, guiado en cada paso del camino por la Madre de Dios, quien fue su inspiración y guía durante toda su vida

Pero su perfecta unión con Dios estaba ligada a la más rica de las humanidades como es la bondad, la caridad, el desprendimiento, la inteligencia y el equilibrio.

A esto se añadió la excepcional capacidad de discernimiento del alma humana, ganada a través de muchas horas diarias que pasaba ​​en el confesionario, en adoración ante el Santísimo Sacramento, en contacto continuo con los jóvenes y con toda clase de personas de toda edad y condición.

5.- Oración del séptimo día: Por los que desprecian la Eucaristía

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con amor inefable a todas las almas, y que para salvarlas enviaste a tus hijos hasta los últimos confines de la tierra; haz que también nosotros pensemos continuamente en la salvación de nuestras almas y cooperemos con todos los medios posibles a salvar tantos pobres hermanos nuestros.

Amén

– Pedir aquí la gracia que se desea obtener –

Rezar el Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

“San Juan Bosco ruega por nosotros”. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: “Me basta que seáis jóvenes para que os quiera”. Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

Oración para el séptimo día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con amor inefable a todas las almas, y que para salvarlas enviaste a tus hijos hasta los últimos confines de la tierra; haz que también nosotros pensemos continuamente en la salvación de nuestras almas y cooperemos con todos los medios posibles a salvar tantos pobres hermanos nuestros.

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia, 
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.