Novena a San Juan Bosco. Día 8: Por las benditas almas del Purgatorio…

san-juan-bosco-novena-dia-8-por-las-benditas-almas-del-purgatorio

San Juan Bosco fue un sacerdote muy devoto de Jesús y de la Virgen que ayudó a los jóvenes perdidos y desorientados a encontrarse con Dios…

El gran deseo de San Juan Bosco era el de pasar su vida trabajando con los jóvenes, y lo logró con una generosidad increíble, gran osadía e inventiva. Los salesianos y los que trabajan junto a los salesianos en escuelas, parroquias, albergues o campamentos, intentan continuar su trabajo.

Todo lo que hacen los salesianos está orientado a ayudar a los jóvenes a alcanzar la felicidad en esta vida y la próxima. El estilo de vida es práctico, con gran énfasis en la experiencia de la comunidad y el trabajo con los jóvenes.

Recomendaciones para realizar la Novena a San Juan Bosco

  • Acercarse los Sacramentos de la Reconciliación (propósito de enmendarse)
  • Acercarse a la Eucaristía (Comulgar) al menos una vez durante este tiempo.
  • Proporcionar una limosna a favor de los pobres y de las obras salesianas

1.- Señal de la Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2.- Acto de Contrición

Jesús mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno, propongo no volver a pecar y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

3.- Oración inicial

Señor Dios Padre Celestial: Tú que has suscitado en San Juan Bosco un Educador admirable para la Juventud, un benefactor eficaz para los pobres y angustiados y un generoso bienhechor para los que necesitan, salud empleo, facilidades de estudio, tranquilidad espiritual, conversión u otra gracia especial y que con el Auxilio de la Virgen María le has permitido hacer tantos y tan admirable prodigios a favor de los devotos que le rezan con fe.

Concédenos imitarlo en su gran interés por salvar las almas, y por obtener el mayor bien espiritual y corporal para el prójimo. Que recordemos siempre que el bien que hacemos a los demás, lo recibe tu Hijo Jesús como hecho a Él mismo y que debemos hacer a los otros todo el bien que deseamos que los demás nos hagan a nosotros.

Por la intercesión de tan amable Protector concédenos las gracias que te pedimos en esta novena. (En Especial por la Unidad de Todos los Cristianos).

Desde ahora aceptamos que se cumpla siempre y en todo tu Santísima Voluntad, pero te suplicamos humildemente que tengas misericordia de nosotros, remedies nuestros males, soluciones nuestras situaciones difíciles y nos concedas aquello que más necesitamos para nuestra vida espiritual y material.

Todo esto te lo suplicamos en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, quien vive y reina contigo, en unidad con el Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

4.- Reflexión del día

Muchos de los sueños que tuvo San Juan Bosco podrían más bien ser llamado visiones, porque Dios usó ese medio para revelar su voluntad para con Don Bosco y los chicos de su Oratorio.

Estas visiones o sueños, no sólo condujeron y dieron dirección espiritual a Juan Bosco, sino que también le dio sabiduría y guía por el cual fue capaz de ayudar y guiar a los demás.

San Juan Bosco tenía sólo nueve años de edad cuando tuvo su primer sueño en el que expuso su misión en la vida. Este sueño impresionó tanto al Papa Pío IX que ordenó a San Juan Bosco que anotara todos sus sueños por el bien de su Congregación y el resto de nosotros.

A través de los sueños, Dios le permitió conocer a San Juan Bosco el futuro de cada uno de los chicos de su Oratorio y además le hizo saber el estado de sus almas

En el libro, Cuarenta Sueños de San Juan Bosco, Don Bosco cuenta que visitó el Purgatorio y aprendió que cuando nosotros oramos por las almas que están allí, ellas pueden vernos.

La Iglesia enseña que aunque estas almas no pueden orar por sí mismas, ellas si pueden orar por los que estamos vivos.

“Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor”(Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 958)

Imagínese la gran alegría que un día nos encontremos ante una multitud de almas en el cielo que ayudamos a estar allí por nuestras oraciones y que ellas nos reciban contentas porque también oraron por nosotros.

5.- Oración del octavo día: Por las benditas almas del purgatorio

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con un amor de predilección la bella virtud de la pureza, y la inculcaste con el ejemplo, con la palabra y con los escritos; haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.

Amén

– Pedir aquí la gracia que se desea obtener –

Rezar el Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

“San Juan Bosco ruega por nosotros”. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: “Me basta que seáis jóvenes para que os quiera”. Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

Oración para el octavo día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con un amor de predilección la bella virtud de la pureza, y la inculcaste con el ejemplo, con la palabra y con los escritos; haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia, 
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.