Novena a San Juan Bosco. Día 9: Por la conversión de los pecadores…

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San Juan Bosco fue un sacerdote muy devoto de Jesús y de la Virgen que ayudó a los jóvenes perdidos y desorientados a encontrarse con Dios…

Aunque San Juan Bosco al principio extendió sus servicios sacerdotales a las cárceles y reformatorios, poco a poco se dio cuenta de que su misión era evitar que los jóvenes cayeran en el crimen.

Pronto, hasta unos 1.000 niños acudieron a su oratorio (que era solo un campo abierto y una capilla) todos los domingos para recibir instrucción religiosa, misa, sacramentos y un día lleno de diversión y juegos. La bondad, la comprensión y la paciencia interminable acercaron a estos muchachos a su fe.

Al darse cuenta de que muchos de ellos necesitaban ayuda continua, San Juan Bosco amplió el oratorio. Allí, los jóvenes podían vivir y trabajar o asistir a clases en la ciudad.

Para preparar a los niños para la mano de obra calificada, Don Bosco convirtió la cocina de su madre en una improvisada zapatería y carpintería. Esta fue la primera escuela comercial católica de Italia.

Los principales educadores llegaron a admirar su estilo educativo, que explicó como una mezcla de razón y religión.

San Juan Bosco se esforzó por establecer una atmósfera caracterizada por un sentido de comprensión entre maestro y alumno y un reconocimiento de los aspectos espirituales de la vida.

Recomendaciones para realizar la Novena a San Juan Bosco

  • Acercarse los Sacramentos de la Reconciliación (propósito de enmendarse)
  • Acercarse a la Eucaristía (Comulgar) al menos una vez durante este tiempo.
  • Proporcionar una limosna a favor de los pobres y de las obras salesianas

1.- Señal de la Cruz

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2.- Acto de Contrición

Jesús mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno, propongo no volver a pecar y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

3.- Oración inicial

Señor Dios Padre Celestial: Tú que has suscitado en San Juan Bosco un Educador admirable para la Juventud, un benefactor eficaz para los pobres y angustiados y un generoso bienhechor para los que necesitan, salud empleo, facilidades de estudio, tranquilidad espiritual, conversión u otra gracia especial y que con el Auxilio de la Virgen María le has permitido hacer tantos y tan admirable prodigios a favor de los devotos que le rezan con fe.

Concédenos imitarlo en su gran interés por salvar las almas, y por obtener el mayor bien espiritual y corporal para el prójimo. Que recordemos siempre que el bien que hacemos a los demás, lo recibe tu Hijo Jesús como hecho a Él mismo y que debemos hacer a los otros todo el bien que deseamos que los demás nos hagan a nosotros.

Por la intercesión de tan amable Protector concédenos las gracias que te pedimos en esta novena. (En Especial por la Unidad de Todos los Cristianos).

Desde ahora aceptamos que se cumpla siempre y en todo tu Santísima Voluntad, pero te suplicamos humildemente que tengas misericordia de nosotros, remedies nuestros males, soluciones nuestras situaciones difíciles y nos concedas aquello que más necesitamos para nuestra vida espiritual y material.

Todo esto te lo suplicamos en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, quien vive y reina contigo, en unidad con el Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

4.- Reflexión del día

El mismo San Juan Bosco admitió, en una oportunidad, que Dios le había concedido la capacidad de discernir sobre el pensamiento de las personas, podía leer las conciencias. 

San Juan Bosco declaró que una vez, un chico que se encontraba perdido en los vicios y las malas inclinaciones, se le acercó a él, y traía sobre sí un espantoso olor nauseabundo que sólo Juan Bosco podía detectar, como si el alma de los pecadores se oscurecía y despedía este hedor.

Don Bosco formó generaciones de santos porque él le recordaba mucho a sus muchachos sobre el amor de Dios, la realidad de la muerte, el juicio de Dios, el infierno eterno, la necesidad de la oración, de huir del pecado, los vicios y las ocasiones en que conducen al mal y de frecuentar, cuantas más veces sea posible, a los Sacramentos.

5.- Oración del noveno día: Por la conversión de los pecadores

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que fuiste siempre tan compasivo hacia las humanas desventuras, dirige una mirada hacia nosotros tan necesitados de tu auxilio. Haz descender sobre nosotros y sobre nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que necesitamos: intercede por nosotros en vida y en muerte, a fin de que podamos cantar eternamente las divinas misericordias en el Paraíso Celestial.

Amén

– Pedir aquí la gracia que se desea obtener –

Rezar el Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

“San Juan Bosco ruega por nosotros”. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén


En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén…

Oración inicial

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco. Le diste un corazón lleno de amor y tan dilatado como las orillas de los mares. En él, millares de hombres y mujeres han podido descubrir que eres tú, Dios del amor, el que estás presente como origen, fuente y meta de todo.

Te damos gracias, Señor, porque has visitado a tu Iglesia con hombres santos como Juan Bosco. Él ha encendido una llama y otros la conservan prendida, para que en el mundo los jóvenes y los niños vean y sientan tu presencia de Dios cercano, de Dios amigo.

Te damos gracias, Señor, por Juan Bosco, padre y maestro de la juventud, profeta de la educación en los tiempos nuevos, amigo entrañable de los jóvenes, que decía: “Me basta que seáis jóvenes para que os quiera”. Bastan testigos así para que muchos creamos que Tú eres el Dios del amor. Amén.

Oración para el noveno día

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que fuiste siempre tan compasivo hacia las humanas desventuras, dirige una mirada hacia nosotros tan necesitados de tu auxilio. Haz descender sobre nosotros y sobre nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que necesitamos: intercede por nosotros en vida y en muerte, a fin de que podamos cantar eternamente las divinas misericordias en el Paraíso Celestial. Así sea.

Oración para obtener una gracia

Oh Don Bosco Santo, cuando estabas en esta tierra no había nadie que acudiendo a ti, no fuera, por ti mismo, benignamente recibido, consolado y ayudado. Ahora en el cielo, donde la caridad se perfecciona ¡cuánto debe arder tu gran corazón en amor hacia los necesitados! Mira, pues, mis presentes necesidades y ayúdame obteniéndome del Señor… (Pídase la gracia).

También tú has experimentado durante la vida las privaciones, las enfermedades, las contradicciones, la incertidumbre del porvenir, las ingratitudes, las afrentas, las calumnias, las persecuciones y sabes qué cosa es sufrir.

Por eso, oh Don Bosco Santo, vuelve hacia mí tu bondadosa mirada y obtenme del Señor cuanto te pido, si es ventajoso para mi alma; o si no, alcánzame alguna otra gracia que me sea aún más útil, y una conformidad filial a la divina voluntad en todas las cosas, al mismo tiempo que una vida virtuosa y una santa muerte. Amén.

Se reza un Padrenuestro, Avemaría, Dios te Salve y Gloria.

Oración a Don Bosco

Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia, 
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén.