Rechazar la mentalidad mundana si queremos seguir a Jesús. Papa Francisco…

papa-francisco-rechazar-mentalidad-mundana-seguir-jesus

Jesús nos invita a negar el propio «yo», a perder la propia vida por Él, por el Evangelio, para recibirla renovada, realizada, y auténtica…

“Seguir a Jesús significa tomar la propia cruz para acompañarlo en su camino, un camino incómodo que no es el del éxito, de la gloria pasajera, sino el que conduce a la verdadera libertad, la que nos libera del egoísmo y del pecado”, es lo el mensaje que nos dejado el Papa Francisco durante su reflexión realizada entes del rezo del ángelus y en el que utiliza el Evangelio de Marcos (8,27) como base.

Hay muchas personas que dicen que quieren seguir a Jesús. Y eso es bueno. Pero ese compromiso es todo un reto para la vida. Debemos decidir seguir a Jesús, no porque queramos que sea nuestro mejor amigo (que es algo bueno), sino porque hemos elegido transformar nuestro propio corazón un corazón amante que anuncie y enamore a otros del mensaje de salvación de Jesús.

Seguir a Jesús implica también siguiendo su ejemplo, de modo que al seguirlo, cambiemos por dentro, ayudando a nuestros corazones a dejar atrás la dureza de sentimiento y embarcarnos en una aventura de amor y de perdón con todos los demás. A continuación el mensaje del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio nos presenta a Jesús que, en camino hacia Cesarea de Filippo, interroga a los discípulos: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos respondieron lo que decía la gente: que algunos lo consideran Juan el Bautista, otros Elías o uno de los grandes Profetas.

Jesús, ¿Mesías o profeta?

La gente apreciaba a Jesús, lo consideraba un enviado de Dios, pero no lograba aún reconocerlo como el Mesías, aquel Mesías preanunciado y esperado por todos. Y Jesús mira a los apóstoles y pregunta una vez más:

“¿Y ustedes quién dicen que yo soy?”. He aquí la pregunta más importante, con la que Jesús se dirige directamente a aquellos que lo han seguido, para verificar su fe. Pedro, en nombre de todos, exclama con pureza: “Tú eres Cristo” (v.29). Jesús queda sorprendido por la fe de Pedro, reconoce que ella es fruto de una gracia, de una gracia especial de Dios Padre. Y entonces revela abiertamente a los discípulos lo que le espera en Jerusalén, y dice que el Hijo del hombre deberá sufrir mucho… ser condenado a muerte y resucitar después de tres días”

Satanás desea apartarnos del camino de Dios

Al escuchar esto, el mismo Pedro, que acaba de profesar su fe en Jesús como Mesías, se siente escandalizado. Llama al Maestro y lo regaña. ¿Y cómo reacciona Jesús? A su vez reprende a Pedro por esto, con palabras muy severas: “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás!”. ¡Pero le dice «Satanás»! “Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres” (v.33)

Jesús se da cuenta de que en Pedro, como en los demás discípulos – ¡y también en cada uno de nosotros! – a la gracia del Padre se opone la tentación del Maligno, que quiere apartarnos de la voluntad de Dios.

Anunciando que deberá sufrir y ser condenado a muerte para resucitar después, Jesús quiere hacer comprender a quienes lo siguen que Él es un Mesías humilde y servidor. Es el Siervo obediente a la palabra y a la voluntad del Padre, hasta el sacrificio completo de su propia vida.

Por esto, dirigiéndose a toda la muchedumbre que estaba allí, declara que quien quiere ser su discípulo debe aceptar ser siervo, como Él se ha hecho siervo, y advierte: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”

¿Qué significa seguir a Jesús?

Ponerse en el seguimiento de Jesús significa tomar la propia cruz – todos la tenemos… – para acompañarlo en su camino, un camino incómodo que no, no es el del éxito, de la gloria pasajera, sino el que conduce a la verdadera libertad, la que nos libera del egoísmo y del pecado.

Se trata de realizar un rechazo absoluto de aquella mentalidad mundana que pone el propio “yo” y los propios intereses en el centro de la existencia: y no, ¡eso no es lo que Jesús quiere de nosotros! En cambio Jesús nos invita a perder la propia vida por Él, por el Evangelio, para recibirla renovada, realizada, y auténtica.

Estamos seguros, gracias a Jesús, que este camino conduce, al final, a la resurrección, a la vida plena y definitiva con Dios. Decidir seguirlo a Él, a nuestro Maestro y Señor que se ha hecho Siervo de todos, exige caminar detrás de Él y escucharlo atentamente en su Palabra – acuérdense: leer todos los días un pasaje del Evangelio – y en los Sacramentos.

Hay jóvenes aquí, en la plaza: chicos y chicas. Yo sólo les pregunto: ¿han sentido ganas de seguir a Jesús más de cerca? Piensen. Recen. Y dejen que el Señor les hable.

Que la Virgen María, que ha seguido a Jesús hasta el Calvario, nos ayude a purificar siempre nuestra fe de falsas imágenes de Dios, para adherir plenamente a Cristo y a su Evangelio

– Papa Francisco
Reflexión antes del rezo del Ángelus, Ciudad del Vaticano, 13 de septiembre de 2015


Redacción: PildorasdeFe.net, fuente de la homilía: Radio Vaticana