San Juan Bosco y el misterioso Perro que le salvaba de los peligros…

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Muchos hechos misteriosos se dieron a lugar con este enigmático perro que aparecía repentinamente a San Juan Bosco en medio de los problemas…

Don Bosco dejó el recuerdo de un hombre muy santo, quien fue un inolvidable acróbata en sus ratos libres, habilidad que le sirvió de mucho para atraer a los jovencitos de la calle para así educarlos y enseñarles el valor de la vida y por supuesto el Amor a Dios y a María Santísima.

San Juan Bosco fundó la Sociedad de los Salesianos. Fue canonizado por haber sido el apóstol de los chicos de la calle de Turín, Italia y haber hecho de todos ellos, hombres de bien.

Un hecho extraordinario de su vida

Un perro, no menos extraordinario, jugó un papel muy importante en la vida de San Juan Bosco. Muchos hechos misteriosos y extraños se dieron a lugar con este enigmático canino que aparecía sigilosamente en medio de las dificultades o cuando al venerable santo le estaba por suceder algo terriblemente malo.

Se cuenta que una noche de otoño de 1853, Juan Bosco, iba por una calle de mala fama de Turín. De pronto apareció un perro que empezó a seguirlo. El sacerdote miró sorprendido a ese animal que nunca había visto. Se acercó a él y lo acarició. El perro se estuvo quieto un momento y después se alejó. A partir de entonces, cada vez que el sacerdote se encontraba solo por la noche en un sitio peligroso, lo acompañaría aquel perro llegado de ninguna parte que después desaparecería sin dejar rastros.. Don Bosco le puso el nombre de “Grigio”, es decir “Gris”.

En efecto, el animal era de ese color. De tamaño grande, tenía el hocico fino, orejas rectas, pelaje abundante y la cola totalmente levantada.

Acudía en el momento más oportuno

  • En aquella época, las persecuciones contra Don Bosco venían de los valdenses, unos heréticos cuyo último bastión fue el Piamonte y que rechazaban el culto de los santos, el sacerdocio y la mayoría de los sacramentos. Una noche un hombre disparó contra Don Bosco Habiendo fallado se lanzó sobre su víctima. Pero “Gris” estaba allí; Saltó sobre aquel malvado y lo obligó a huir.

     

  • En otra oportunidad Otra vez, Juan Bosco iba caminando, y unos cuantos pasos detrás se acercaban dos individuos. Sintiendo el peligro dio media vuelta, pero antes de que pudiera gritar se le echaron encima los y le cubrieron la cabeza con una bolsa. Apareciendo de la nada, “Gris” se puso a ladrar y tiró al suelo a uno de los hombres al que inmovilizó agarrándole la garganta con los colmillos, mientras el otro huía. Don Bosco le hizo comprender al perro que soltara al bribón que también huyó corriendo.

     
  • Otra noche, al sacerdote lo atacó un malandrín armado con una estaca. Juan Bosco, que no conseguía escapar, le tuvo que dar una trompada muy fuerte. El malhechor lanzó un grito y de los matorrales cercanos empezaron a salir todos sus cómplices. El sacerdote se sintió perdido. Pero Gris apareció una vez más. Y se puso a dar vueltas alrededor de él, enseñando los colmillos:

– Por favor, gritó uno de los hombres, Llame a su perro, ¿no ve que va a morderme?

¿Y que quiere Ud. que haga?, dijo Don Bosco

– Perdónenos, Sr. Cura, somos unos pobres tipos; nos han dado mil francos….

¿Y por esa cantidad me habrían matado?

– Llame a su perro, por favor

Primero prométanme que me dejarán tranquilo a partir de ahora.

– Se lo juramos por la Virgen

“Gris”, ven. ¡Bravo me has salvado la vida!.

En una ocasión, el Gris se puso a gruñirle a Don Bosco.

Una noche, el cura quería salir y “Gris” se lo impidió. Durante media hora le cerró el paso obligándolo a quedarse en casa. Un cuarto de hora más tarde, llegó un vecino para advertirle, que había escuchado una conversación donde se había enterado de que le preparaban una emboscada… ¿Cómo pudo saberlo el perro?

Otra noche, el perro llegó al Patronato. Se acercó al Cura, puso el hocico en la mesa donde aquel estaba cenando y volvió a salir. Juan Bosco comprendió. Un amigo lo había traído más pronto de lo previsto. Inquieto porque no lo había visto regresar, Gris quiso asegurarse de que realmente estaba allí.

El perro, nunca le aceptó comida a Don Bosco, ni por supuesto ningún cobijo. En cuánto a los niños estos podían acariciarlo y hacerle cuantas travesuras se le ocurrieran; dejaba que le tiraran de los pelos o de las orejas. Cuando desaparecieron las persecuciones contra Don Bosco, el Gris dejó de presentarse.

¿Explicación?

La historia de Gris es absolutamente extraordinaria. Parece bien comprobada; aparece en todas las biografías del Santo y hasta en los comics, que se han inspirado en su vida. Se trataba de un animal de carne y hueso, no de un perro fantasma. La hipótesis más razonable consiste en considerarlo un perro errante que se había apegado al Cura. Aunque ¿Cómo se podría haber dado cuenta de los peligros que le acechaban?

”Decir que era un ángel daría risa. Pero tampoco se puede decir que fuera un perro común y corriente”. expresó San Juan Bosco


Con información de Biografías y vidas de Santos